Fase 4

31 de Julio de 2020 09:37

Por qué no me puedo juntar con mi papá en mi casa, pero lo puedo ver en un bar

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Es la pregunta que más se escucha entre los marplatenses y la que más se lee en redes sociales. Las autoridades están convencidas de que habilitar las reuniones familiares sería un problema enorme.

“Entonces, ¿me puedo juntar con tres amigos en un bar, pero no me puedo juntar con esos tres amigos en mi casa?”. “¿No puedo ver a mi viejo en su casa, pero sí lo puedo ver en una cervecería?”. Preguntas como estas se oyen todo el tiempo en la calle y se leen por redes sociales. La decisión del gobierno municipal de habilitar los locales gastronómicos y luego extender su horario parece chocar contra la lógica de los marplatenses que suponen más peligroso un encuentro con amigos en un restaurant que en su propia casa.

Para las autoridades, es justamente al revés. “Es un bar, en una cafetería, el Estado está presente. En una casa no”, resumen.

Las investigaciones epidemiológicas que se intensificaron a partir de los brotes de casos que se dieron en Mar del Plata permitieron confirmar a las autoridades sanitarias que los mayores contagios se dieron por gente que se juntó a comer un asado en una casa o que compartía mate en el trabajo.

“Las charlas de los epidemiólogos funcionan casi como interrogatorios. Al principio, la gente dice que cumplió con todas las medidas, que usó el barbijo, el distanciamiento, hasta que terminan reconociendo que se juntaron a comer un asado, que compartieron mate con alguien”, cuenta una fuente municipal.

El diagnóstico no es exclusivo de Mar del Plata. “Cuando uno está con la familia y amigos, sobre todo si está en un ámbito de una comida o un lugar cerrado, ahí ya no estamos todos con el tapaboca, el tiempo que estamos juntos es más largo y esa confianza genera que estemos más cerca, y el tiempo juntos sea más largo. Por eso es bueno que cada uno en sus casas tome las precauciones”, planteó días atrás la secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzotti.

Más allá de que la apertura de bares y restaurantes se resolvió también con la intención de que haya un respiro económico para uno de los sectores más castigados por la pandemia, desde el municipio remarcan que también existe una justificación sanitaria. Cada persona que va a un bar o una cervecería tiene que estar en una lista identificado, se le toma la fiebre antes de ingresar, debe higienizarse y una vez en el lugar se cumplen con protocolos sanitarios. “¿Vos pensás que adentro de una casa se va a cumplir todo eso?”, pregunta una fuente municipal, que rápidamente asegura que no se cumplirían.

“La respuesta a por qué se puede ir a un bar y no a una casa es porque el Estado está presente en uno y en otro no”, insisten.

Para muchos esa explicación no alcanza. Consideran que es más riesgoso verse con otra persona en un ambiente donde hay mayor cantidad de personas, muchos extraños y nadie sabe qué precauciones tomó el otro. 

De hecho, si bien Mar del Plata hoy está lejos de acceder a la Fase 5 por el cumplimiento del criterio que estableció el gobierno provincial, en caso de que la curva de contagios baje y se llegue a ese parámetro parece poco probable que el intendente Guillermo Montenegro permita las juntadas en casa de familia.

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