El escribiente

10 de Enero de 2021 09:24

Felipe Pigna comparte la vida de Carlos Gardel

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota

Lo heredó dentro de recuerdos de sus abuelos y sus padres. De chico escuchaba sus tangos y de grande se encargó de reconstruir toda su vida. Gardel, el nuevo libro de Felipe Pigna, encierra un gran homenaje al Morocho del Abasto, dueño de una sonrisa y una voz inigualable.

Alguna vez contó Facundo Cabral que su abuela, al enterarse que Gardel había muerto, dijo: “Ahora sí somos realmente pobres”.

La anécdota sirve, además de ser hermosa, para pensar ¿Quién no tiene una anécdota, un recuerdo, con Carlos Gardel? De chicos, porque alguien lo escuchaba; de grandes, porque nos gustaba, Gardel aparece en casi todos nosotros.

Dentro de la herencia recibida de sus abuelos y sus padres, Felipe Pigna  recogió los recuerdos, la figura y el canto de Carlos Gardel. Fue el inicio para lo que hoy es Gardel (Planeta – 2020), su nuevo libro.

-Cuándo te hablaban de Gardel ¿cómo eran aquellos rostros?

- Se hablaba con alegría de Gardel, era algo distinto cuando se hablaba de él. Había un brillo distinto. Se hablaba con mucho cariño porque eso era lo que él generaba, porque era muy buena persona. La gente que lo conoció  y las historias que se cuentan tienen que ver con una muy buena persona. Un tipo muy generoso, no solo con el dinero (que lo era a mano muy abierta) sino también con sus compañeros. Cuenta algo muy lindo la negra Sofía Bozán: dice que filmando con él en París, vienen periodistas de los principales diarios parisinos a entrevistar a Carlos, le piden que cante y empieza a cantar Mano a Mano. En determinado momento dice, “¡Uh! me olvidé la letra, seguí vos, negrita” y no era porque se había olvidado, sino para que la escucharan cantar a ella  y la conocieran. Algo que no es tan frecuente en el medio de los artistas. Y así como estas  hay un montón: aconsejar a sus compañeros, ayudarlos, darles protagonismo en el encuadre de las películas. Y es recordado así, como un buen tipo. Por eso, yo creo que cuando se dice “Es Gardel” como un máximo superlativo, no se refieren solo a que es una persona que se destaca en lo suyo sino que tiene que tener el aditamento de ser un buen tipo además.

Pigna logra rescatar al hombre que cambió la historia del tango, aquel que fue, como él mismo decía, el primer intérprete del tango. El primer argentino del siglo XX en trascender en España, Francia, los Estados Unidos y casi toda Latinoamérica.

Carlos Gardel: el primer mito popular local. Aquel que dejó más pobres a todos cuando murió.

-¿Lo escuchabas y veías mientras escribías este trabajo?

- Sí, era fundamental para mí escucharlo y ver sus películas. La personificación de ese Carlitos que es maravilloso, verlo moverse, cantar. Y escucharlo era fundamental porque ahí es donde él dice todo  y cómo lo decía, porque como comentábamos con Alejandro Dolina, todo aquello que él le pone a esos tangos como Amores de estudiantes, como Soledad, Cuando tú no estás, es muy fuerte…

- Yo tengo muy grabada la imagen de Rubias de New York desde chico. El lugar que ocupa, ese espacio que toma él…

- Sí, es hermoso ese foxtrot, además es muy Brodway, estaba muy bien logrado. Lepera y él hicieron algo maravilloso ahí.

-Siempre eligió muy bien a los que estaban a su alrededor, pero Lepera en particular ¿qué le aportó?

- Lepera le da un plus muy importante, le da una claridad en muchos sentidos, un tipo muy exigente con él mismo y con Gardel también. Creo que son de las mejores páginas que cantó Gardel. Además estas ya se graban en muy buena calidad. En 1934 ya  graba todo en la Victor que son sus mejores grabaciones.

Siempre con un espíritu inquieto e intentando ir un paso adelante, él se mostraba preocupado y entusiasta por saber cuál era el mejor parlante, el mejor sistema de grabación, el mejor micrófono. Así logró también hacer cosas realmente innovadoras como filmar los primeros cortos sonoros de la historia argentina y latinoamericana, los reconocidos cortos de Morea en 1930 (eran verdaderos videoclips, es decir, canciones actuadas y con una  introducción de los propios autores),  inauguró el cine sonoro en Argentina, hizo el primer dúplex entre Nueva York y Buenos Aires en forma radial, él cantando a capela en los estudios de la NBC y los músicos acá en Splendid, saliendo por una tercera radio (1934) y como estas muchas más que tenían que ver con su espíritu innovador.

Charles Romuald Gardes nace el 11 de diciembre de 1890 en el Hospital de La Grave de Toulouse, Francia. Al menos así lo recuerda una placa colocada en su fachada. A los dos años y medio llega a la Argentina, su segundo nacimiento sostendrá él, y comienza a sentir y convivir con todo aquello que da forma al Morocho del Abasto. Pigna agrega, “Él tiene como dos mundos. Cuando llega a los dos años y medio habita la zona cercana a los teatros de Corrientes, la Corrientes angosta, que le va a aportar un montón porque de chiquito iba a repartir las camisas que su mamá planchaba a grandes artistas y periodistas. Estaban ahí las redacciones de los diarios, los teatros. Él entraba a los camarines, empezaba a hacerse conocer como el francesito que cantaba, que tenía linda voz. Después encuentra el Abasto, que no estaba tan lejos de su casa, diez o quince cuadras, y ahí encuentra otro mundo que es el multicultural, el mundo de los puesteros italianos, españoles, franceses, polacos, la mezcla de idiomas. A eso se sumaba todo el folclore que traían los carreros que traían los frutos del interior, cada uno con su tonada, con sus cantos, y todo eso influyó notablemente en Carlitos. Fue un mundo muy particular el Abasto. Y también los bajos  fondos, los personajes de los punteros políticos, los matones, todo eso que era de la literatura pero que era real”.

Uno habla de Gardel y piensa inmediatamente en sus tangos y en su imagen, en su pinta. Pero para esta trabajaba mucho, dado que tenía tendencia a engordar y, por lo tanto, tenía que hacer gimnasia muchas horas por día para mantenerse. También era un gran profesional que cuidaba mucho de su voz y estudiaba canto lírico. Cuentan que fue todo a raíz de un encuentro fortuito y un consejo que le da el propio Enrico Caruso, a quien conoce accidentalmente en un viaje a Río de Janeiro. Ahí, Caruso le recomienda que baje el tono, dado que está cantando como tenor y que en realidad él es un barítono natural, y le aconseja que estudie canto lírico, cosa que Gardel hace inmediatamente.  

Es decir que aquella imagen de Gardel de farra en farra es cierta parcialmente, porque había otro Gardel tremendamente disciplinado que lo llevó  a lograr lo que logró

-Gardel ya era Gardel a la hora de su muerte. No lo hizo famoso ni reconocido su muerte trágica…

-Para nada. Aquella reconstrucción fue durísima. Es todo muy triste, un final abrupto de una carrera que no sabemos dónde podría haber llegado. Pero tenemos indicios de a dónde iba a llegar. Fijate que él volvía a Nueva York después de esa gira y comenzaba a filmar en inglés, iba a tener su propio programa en la NBC en inglés, ya lo tenía en español, o sea  que se le abría un mundo maravilloso. Y eso es interrumpido por el accidente. Pensando en todo esto él contrata un profesor de inglés, José Plaja, que viaja con él y quien además era su secretario. Plaja es uno de  los testigos  con el que podemos reconstruir el accidente. Esto se da por una serie de sucesos desafortunados.  Gardel no quería viajar en avión, pero no porque fuera paranoico, sino porque tenía sobrados motivos: era muy nueva la aviación comercial, había muchos accidentes aéreos en esa época, el piloto era un tipo muy experimentado en aviones chicos y no en aviones grandes y tenía muy pocas horas de vuelo. Además el copiloto no sabía pilotear, era un mecánico. La señalética era manual y el banderillero, quien la deba el paso a los aviones, se equivoca en cuanto al aviso tardío de que hay otro avión en pista. Además la pista no estaba en buenas condiciones, es decir que el piloto tiene que tomar una pista alternativa  pero no puede ver bien para adelante porque hay unos maizales. El avión tenía cierta sobrecarga y  todo eso lleva a este terrible accidente. Los dos aviones tenían el tanque de combustible repleto y al chocar frontalmente se da una explosión tremenda que no permitió ni siquiera hacer los primeros auxilios en los primeros minutos.

-Esto quita del medio cualquier teoría conspirativa.

- Esto descarta de plano las teorías conspirativas, simplemente pasó lo que pasó. No hubo tiroteos dentro por polleras, ni nada por el estilo como se dijo. Y se salva Plaja, igual que Aguilar, porque estaban en los dos últimos asientos y chocan de frente.

Carlos Gardel nunca mostró mucho interés en lo político, pero sí se destaca con una fuerte conciencia de clase y mucho compromiso social.  Uno presta atención a los repertorios elegidos por Gardel, nota esto inmediatamente. “Cuando a él le preguntaban cuál era su tango preferido él decía Pan, del Negro Flores,  que es un tango tremendo, un tango que habla de la situación social. Hay un hecho muy lindo: cuando él estaba haciendo prensa por una gira y le preguntan dónde quiere hacer la foto (hablamos de 1933, plena crisis) él dice ‘Hagamos las fotos en Villa Desocupación’.  En lugar de hacerla en su casa, tipo modelo Caras, elige Villa Desocupación. Y sirve para mostrar cómo vivía esa gente, también. Es muy lindo ese gesto” cuenta Pigna.

Carlos Gardel: aquel que descubre el tango canción con Mi noche triste, revolucionándolo  todo. Desde allí, el tango empieza a ser cantado y ya cuenta con un estilo y una historia determinada. Horacio Salgán dirá que “Antes que Gardel nadie cantó de esa manera. Él inventó el tango de una vez y para siempre”.  Joaquín Sabina rematará diciendo, “A mí me gustaría ser Gardel, pero me falta mucho”. ¿Y a quién no?

Compartir
Compartí esta nota