Grounding: la practica para controlar la ansiedad de la mano de la naturaleza

Cada vez son más las tendencias de propuestas para conectar con el presente y disminuir la ansiedad. Conocé de qué se trata el Grounding o Earthing y por qué nos hace bien ponerlo en práctica.

Grounding: la practica para controlar la ansiedad de la mano de la naturaleza

Siempre me pregunto: ¿Por qué nos cuesta tanto conectar con lo simple y buscar el bienestar día a día? ¿Cómo puede ser que no permitimos que alguien nos trate mal en el espacio público pero nosotros no prestamos atención a cómo nos tratamos a nosotros mismos?

Para comenzar, te propongo evitar ser escéptico y partir de la base de que, a mi entender, cualquier propuesta que me ayude a frenar la mente nos hace bien. Ya sean segundos, minutos u horas. Afinar nuestros sentidos y re-enfocarlos en percibir nuestro cuerpo en perfecta comunión con el entorno que nos rodea, nos puede brindar momentos de felicidad, lucidez y relajación. 

¿Qué se entiende por grounding? Esta tendencia te invita a poner en contacto tu cuerpo -sentado, acostado o parado- con la tierra a través de nuestros pies,para permitir que la energía de la tierra fluya hacia vos. 

Apunto y te cuento mi propia experiencia personal: si veo pasto, arena o rocas, siempre intento sacarme el calzado, caminar y sentir cómo la planta de mi pie entra en contacto con esa superficie, con otra temperatura, con otra forma, con la energía de la tierra. Acompaño este momento cerrando los ojos e intento que todas las sensaciones vengan de esa conexión con la tierra. Practicar esto siempre me hace bien, me conecta con la naturaleza y con la energía más sutil de mi ser. Me siento integrada con el planeta y el universo en el cual estamos inmersos. Respiro y por el simple hecho de concentrarme, entro en un estado de meditación. No importa cuánto dura, lo importante para mí es hacerlo. 

Esta tendencia (entre muchas otras) no deja de ser una herramienta más para ayudar a calmar nuestro sistema nervioso. Sin ser especialista en el tema ni tampoco médica, considero que estamos expuestos y naturalizando cada vez más el hecho de vivir con ansiedad y estrés. A esto le sumo: la contaminación de las grandes ciudades, los estímulos tecnológicos, la cantidad de ondas eléctricas que nos atraviesan todos los días.

La clave para mí es la constancia. Y la segunda clave: confiar en la entrega a la naturaleza como fuente reguladora de nuestra vida. No hace falta viajar al bosque. Podés hacerlo en el jardín de tu casa, en la playa, en una plaza. Intentalo al menos una vez por semana, tomate 15 minutos y de a poco vas a ir sintiendo los resultados. 

Recordá que la base de recarga de nuestro cuerpo es la tierra, por eso es importante conectarnos con ella. Y a través de este ejercicio, logramos conectar con el momento presente y reducimos el estrés. 

Ponelo en práctica y contame cómo te va.

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