En tiempos de crisis, ¿Mar del Plata tiene una mesa de crisis?

Los nuevos brotes en Europa y la aparición de la Ómicron reverdecieron la preocupación por el Covid-19. Hay sanitaristas que ya piden un encuentro con el intendente Guillermo Montenegro. La mesa existe... ¿pero funciona?

4 de Diciembre de 2021 10:23

Por Redacción 0223

PARA 0223

La Ómicron, los rebrotes que sacuden a Europa y el colapso en los hospitales que sorprendió a Alemania dan forma a un nuevo combo explosivo en tiempos de pandemia que, por ahora, se mira desde lejos pero cada vez con más preocupación en Argentina y hasta en Mar del Plata. Algunos sanitaristas locales ya pidieron al intendente Guillermo Montenegro convocar a una "mesa de crisis" para planificar, con tiempo, estrategias de futuro ante el escenario más drástico, el de una ola de contagios. Pero la pregunta es: ¿existe una mesa así en Mar del Plata?

El que se anticipó con el pedido de convocatoria fue Julio Tuseddo (M.P 93295), de trayectoria pública reconocida en la ciudad después de lo que fue su paso como director del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (Cema).  “Ante el brote de Covid-19 en Europa y Estados Unidos me tomo el atrevimiento de recomendar a la Secretaría de Salud y al intendente de General Pueyrredon que convoque a una mesa de crisis”, dijo, en sus redes.

Para el médico del Sanatorio Belgrano, en ese espacio deben participar los actores productivos de la región, las autoridades de la Carrera Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), referentes en el ámbito de la infectología, el sanitarismo y la política. “Es necesario planificar las acciones ante los potenciales escenarios pandémicos de modo de afectar lo menos posible la actividad económica a la vez que proteger la salud de la población”, sostuvo.

Atento a otros momentos críticos que vivió Mar del Plata por el avance del coronavirus en el transcurso de sus “tres olas”, el profesional de la salud advirtió a la gestión local que “improvisar va a tener nuevamente grave impacto sanitario y económico si se produce otro brote”.

¿Y cuál es la respuesta a la pregunta del comienzo? Es sí: General Pueyrredon tiene su “mesa de crisis”. Existe, en rigor, desde marzo del 2020, desde que por ordenanza fue sancionada la Emergencia Sanitaria para el distrito que solicitó el oficialismo. Dentro de ese proyecto, se contempló la creación de un comité presidido por Montenegro y coordinado por la Secretaría de Salud que tiene a su cargo Viviana Bernabei.

Allí también se planteó la posibilidad de participación de las autoridades de la Región Sanitaria VIII, el Instituto Nacional de Epidemiología, el Hospital Interzonal General de Agudos, el Hospital Materno Infantil, el Colegio de Médicos, el Colegio de Bioquímicos, la Sociedad Marplatense de Infectología, la Dirección de las Clínicas privadas de Mar del Plata, Pami, Inareps, la Universidad Nacional de Mar del Plata, UFasta y los miembros de la comisión de Calidad de Vida del Concejo Deliberante.

Pero a esta altura de los hechos, el tema ya no pasa por lo que hay – o lo que debería haber – sino por lo que funciona. Y lo cierto es que algunos de los actores involucrados apuntan fuertes cuestionamientos por una ausencia de convocatorias que se prolonga en el tiempo. “Hubo algunas reuniones, casi de carácter informativo, al principio de la pandemia, el año pasado, pero después no progresó más. Yo la verdad que estoy un poco decepcionado”, reconoció, ante la consulta de 0223, Alejandro Ferro (M.P 92071), miembro de la Sociedad Marplatense de Infectología y exsecretario de Salud.

La Escuela de Medicina que depende de la Universidad también creó su propio comité de contingencia pero no encontró posibilidad de hacer aportes en forma directa al Ejecutivo. Adrián Alasino (M.P 93181), el director de la institución, no hizo reproches al respecto pero sí apoyó el pedido de Tuseddo para anticiparse a los posibles escenarios de riesgo que puede ofrecer la pandemia, y más aún con incertidumbre que abre para la temporada, un período clave por ser el de mayor explosión económica para la ciudad gracias a la recepción masiva de turismo.

“Quizás a veces se confunde pero la mesa de crisis no tiene nada que ver con la temporada. Habría que convocarla igual y hacerla. Porque justamente este tipo de cosas son las que te dan tiempo y permiten trabajar con la anticipación necesaria”, razonó el hombre especialista en Medicina General, quien también pidió “prestar mucha atención” a lo que sucederá con la nueva cepa del Covid-19 que se detectó en Covid-19 y que ya se bautizó con el nombre Ómicron.

Para Alasino, es “serio lo que está pasando” en este momento de la pandemia aunque también reconoció que era un escenario previsible por el desigual acceso a las vacunas que se garantizó en distintas partes del mundo: África es uno de los continentes con menos porcentaje de cobertura en su población y la variante que hoy preocupa en todas las latitudes “nació” allí.

“Con una vacunación tan desigual y mayor movilidad, era cuestión de tiempo que aparezcan variantes más complejas. Y también es una cuestión de tiempo que llegué acá”, sostuvo, en declaraciones a este medio, y reiteró: “Yo creo que el comité de crisis debería estar y funcionar. Solo es una herramienta técnica. No tendría por qué causar algún tipo de problema para las autoridades”.

Cortocircuitos de vieja data

En la primera y en la tercera ola ya se habían hecho pública las diferencias entre el Municipio y algunos integrantes del comité de crisis. En septiembre del año pasado, por ejemplo, desde la Región Sanitaria VIII habían acusado a la gestión de Montenegro de haberse manejado “en soledad” durante la pandemia.

"Hay medidas que uno sanitariamente tiene que planificar y está la posibilidad de hacerlo en conjunto o solo. En este caso tanto Nación o Provincia siempre hemos estado dispuestos. Incluso está el Comité de Crisis, que se dictó y fuimos muy respetuosos de la ordenanza que lo dispuso. Pero durante tres meses no funcionó. Eso también fue un mensaje a interpretar por todos”, había criticado Gastón Vargas, titular del organismo provincial.

Y en junio de este año los cruces se repitieron. Cuando los contagios en la tercera ola ya superaban los de la primera, funcionarios y directores de hospitales públicos y privados de la ciudad señalaron que Mar del Plata atravesaba un escenario “realmente complejo y difícil, con un sistema de salud estresado y al límite”.

El comunicado, naturalmente, revestía un tono de alarma del que pocas horas después se despegaron en el Municipio. Las autoridades de la Secretaría de Salud fueron críticas con esos dichos y aseguraron que no reflejaron lo que se había charlado en el encuentro con los efectores de los distintos ámbitos sanitarios.

Lo que se viene

La preocupación por la Ómicron, una variante más contagiosa y más resistente a las vacunas, ya está instalada. Lo que resta saber es exactamente cómo se traducirá esa preocupación en medidas. Lo único oficial, aunque también incierto, es el anuncio que hizo el Gobierno nacional esta semana de exigir un “pase sanitario” para que las personas que no tengan su esquema de vacunación completo se vean impedidas de asistir a conciertos, partidos de fútbol o cualquier tipo de comercio cerrado, como un restorán o gimnasio.

El permiso se va a tramitar a través de la aplicación CuidAR y entrará en vigencia a partir de la semana próxima, según lo que anticipó la ministra de Salud, Carla Vizzotti, aunque todavía no salió el decreto ni la reglamentación correspondiente. Todo apunta, en definitiva, a alentar la vacunación y a tratar de ser algo más estrictos con los controles después de las aperturas que se aceleraron en los meses electorales.

"Queremos trabajar en el verano con las jurisdicciones y todas las áreas, como cultura, gastronomía y el sector privado, y no solamente para acelerar la vacunación, sino para sostener las actividades y disminuir la transmisión del virus”, había dicho la funcionaria de Alberto Fernández.

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