Entrevista

14 de Marzo de 2021 12:30

Emilio Monzó: "Hay que tener huevos y coraje para ir al centro y dialogar"

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El expresidente de la Cámara de Diputados recorre la provincia con el objetivo de pelear por la gobernación en 2023. En una entrevista con 0223, habló de su desilusión con el presidente y cuestionó que la provincia "importe" dirigentes de la Capital Federal. 

En medio de una gira por distintos distritos de la provincia de Buenos Aires, Emilio Monzó llegó a Mar del Plata, donde se reunió con dirigentes locales y mantuvo diversas reuniones. Tiene una meta clara: pelear por la Gobernación en 2023 dentro de Juntos por el Cambio. Antes, competirá en las elecciones de medio término, con la certeza de que es prácticamente imposible que su discurso moderado y dialoguista se imponga.

"Para esta elección, las fichas son extremar de un lado y del otro. Yo no sé si voy a lograr llamar la atención desde esta posición de mesura", reconoce Monzó en una entrevista con 0223. No obstante, no duda que ese es el camino necesario para sacar a la Argentina adelante. "Hay que tener huevos y coraje para ir al centro. Si me paro del lugar más cómodo, es más fácil hacer política", dispara.

El expresidente de la Cámara de Diputados, que también se reunió con el intendente Guillermo Montenegro durante su paso por la ciudad ("Hacía un año y medio que no lo veía, fue casi una reunión personal", cuenta), cuestiona que la provincia de Buenos Aires fue gobernada por dirigentes que hubo que "importarlos" de la Capital Federal. Les reconoce el esfuerzo, pero asegura que no están capacitados para realizar las reformas estructurales que requiere el territorio bonaerense porque "se hacen en el primer año de gestión": reforma constitucional, pelea por coparticipación, Legislatura unicameral. "Homogeneizar las políticas públicas en la provincia es un gran error", sostiene.

-¿Con qué se encuentra en estas recorridas por la provincia?

-Primero hace mucho que no lo hacía, así que estoy feliz de volver a recorrer mi provincia. Me encuentro con realidades muy heterogéneas. El Covid ha sido algo que tocó la fibra más sensible: cómo salimos de todo esto. Depende el dirigente, depende el distrito, pero es un año al que hay que ponerle un corchete, está vacío. Hasta en la memoria decimos el año pasado cuando nos referimos al 2019.

-¿Y cómo vio el manejo de la pandemia?

-Lo relevante de todo el año pasado han sido las personas que tuvieron la función del poder Ejecutivo. Mar del Plata quedó supeditado al intendente Guillermo Montenegro, la provincia al gobernador y el país al presidente de la Nación. Todos quedamos expectantes de las órdenes que nos mandaban las autoridades. No había  lugar para alternativa u oposición.

La mesa de Axel Kicillof, Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández sí me generó alguna ilusión -quizá pequé de ilusorio- de que eso llegaba para quedarse. Que ese diálogo iba a seguir pos Covid, pero lamentablemente vemos que eso se ha terminado. Volvemos a los extremos, a agrietar la Argentina y partirla en dos, sin ninguna empatía de ningún lado para establecer un diálogo. Eso me preocupa porque también me había generado alguna ilusión Alberto.

 

-¿Es el gobierno el que no quiso o pudo sostener el diálogo o la oposición la que rompió los puentes? ¿A quién le achaca más responsabilidad?

-Quiero ser coherente: achaqué responsabilidades en nuestro gobierno, por lo que las mismas le caben al gobierno actual. El primer responsable en Argentina es el presidente de la Nación. Si él extrema, marca tendencia a la oposición a extremar. Es el presidente el que hace protagónica a la alternativa política. Si él tiende hacia la moderación, seguramente los protagonistas del otro lado serán los que predican la moderación.

Me gustaría volver a la vieja normalidad. Ahora que está de moda el término nueva normalidad, yo quiero volver a la vieja normalidad. Había dos partidos tradicionales: el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical. Si bien eran adversarios políticos había diálogo entre los actores. Hoy no existe.

-¿Por qué cree que pasó?

-Estoy leyendo la procastinización de la política: vos seguís haciendo campaña cuando llegás al gobierno porque no tenés capacidad para seguir haciendo las reformas estructurales que necesita nuestro país, mucho más que el mundo. Como no tienen volumen para hacerlo, siguen haciendo campaña arriba del gobierno.

Cuando yo nací, en el '55, teníamos 5% de pobreza. En la democracia que nos incentivó a la participación política teníamos 10%. Hoy tenemos el 50%, en algo hemos fallado los argentinos, la política. Predico el diálogo, el consenso. Lo hice en las funciones que tuve en mi carrera política y ahora con este concepto estoy caminando la provincia de Buenos Aires.

-¿En qué lugar de la oposición se siente más cómodo en esta tarea para llegar a la Gobernación?

-Yo quiero jugar dentro de Juntos por el Cambio, quiero ir a las Paso. Seguramente va a haber otros actores que querrán ser candidatos. Carrió dijo y no sé quién otro podrá ser candidato. Yo quiero ir a las Paso con este concepto que tiene el respaldo de la manera que hice política toda la vida. Esa contienda queda en manos de la gente: si extrema o modera.

-¿Qué le puede ofrecer a la provincia?

-Primero la experiencia. Y no solo el conocimiento, sino que siento la provincia que es muy distinto. Yo toda mi vida milité en este lugar. Tuve funciones que me permitieron conocer la heterogeneidad de la provincia. Lo que pasó últimamente es que hemos tenido referentes políticos que no son de la provincia, que tuvimos que importarlos por un fenómeno comunicacional de la Capital Federal a nuestro territorio. Fui responsable de una decisión de esas características, pero no quedaba otra porque el gran problema que tenemos los bonaerenses es que no tenemos medios bonaerenses que nos trasladen a toda la opinión pública de este territorio.

Importamos dirigentes de la capital federal que con mucho esfuerzo vienen a gobernar. Con semejante cantidad de habitantes, problemas, la densidad que tiene nuestra provincia, impide que con este desconocimiento se puedan hacer reformas estructurales.

 

-¿Por qué?

-Porque las reformas estructurales se hacen en el primer año de gestión.

-¿Cuáles serían?

-Reformar la Constitución, descentralizar la mayoría de los servicios que se ofrecen en la provincia y pelear ante el gobierno nacional los recursos que le corresponden a esta provincia, que aporta el 36% y que recibe el 18% en ingresos coparticipables. Yo le voy a dar la pelea desde el primer día al gobierno nacional porque necesitamos independencia económica, pero también independencia política.

Quiero una Unicameral, no quiero que sea bicameral la provincia, pero que sea votación no por secciones electorales, sino por circunscripción y uninominal. Eso va a acercar a los legisladores que tenemos en la provincia a legitimar en su propio territorio. Hoy están descalzados de la responsabilidad que tienen con el lugar del que provienen.  Quiero hacer reformas de esas características, como regionalizar la provincia.

-En algún momento se habló de dividir en tres la provincia. ¿Lo ve viable?

-Puede ser, pero es una decisión que corresponde a la Constitución Nacional. Me gustaría que el futuro presidente de la Nación entienda la realidad de la provincia de Buenos Aires. Qué diferencia tiene la región del sudoeste de la provincia para no recibir los beneficios impositivos de la Patagonia. Como esto, hay mil ejemplos. Homogeneizar las políticas públicas en la provincia es un gran error. Tengo un sobrino que va a la secundaria en mi pueblo, Tres Algarrobos. Son 14 alumnos y no tuvo clases todo el año pasado en un pueblo de 3000 habitantes. Fue a inglés todo el año con 15 alumnos. Cómo no tuvieron clases esos distritos, cómo los intendentes y no tuvieron autoridad para decidir eso.

-¿Cómo vivió la decisión del gobierno nacional de modificar la coparticipación en benefició de la provincia de Buenos Aires?

-Me pareció espantosa la forma.

-¿Y el fondo?

-Hay que discutirlo, pero en una mesa. Se me escapa a mi conocimiento si la transferencia que hizo el gobierno de Macri por los gastos que significa la seguridad corresponde con el recurso que recibe la Capital. Pecaría de soberbio si hablara de números que no conozco. Pero para resolverlo se tienen que sentar antes de tomar una decisión precipitada y demostrarle a Horacio Rodríguez Larreta el excedente que tiene esa transferencia. Si es así el excedente, yo estoy de acuerdo con tomar la decisión de ayudar a la provincia. Pero para eso hace falta diálogo.

Horacio tiene una predisposición casi excesiva al diálogo de manera permanente. Fue un abuso teniendo en cuenta el actor con el que te encontrabas en la oposición.

-¿Tiene otras propuestas?

-Nunca más elecciones junto al presidente de la Nación. Todas separadas. Que sepamos que elegimos un gobernador que es de la provincia de Buenos Aires. Boleta Única, vas a ver cómo cambia todo el esquema en la provincia. Todo esto hay que hacerlo y tengo mucho entusiasmo de ir para adelante con todo.

-¿Y ve que hay voluntad en general está dispuesta a impulsar estos cambios?

-Hay que poner a la sociedad encima. La sociedad está dispuesta, porque no aguanta más vivir así, y ese va a ser el respaldo político. La política se va a mover al ritmo de la demanda de la sociedad.

-Mencionó que se había ilusionado con Alberto Fernádez. ¿Se desilusionó?

-Tengo respeto y afecto. Tengo una relación personal muy buena. Siempre trato de ser optimista, no lo separo por partidos políticos. Quería y quiero que a Alberto Fernández le vaya bien. Pero veo una vacancia de conducción en el peronismo tradicional que es el del que yo provengo. Hay un espacio político fuerte, con un liderazgo político fuerte, que es el kirchnerismo, más hacia el extremo, menos al centro.

Yo lo veía a Alberto conduciendo ese peronismo que tiene orfandad de conducción y podía generar un equilibrio de poder entre el kirchnerismo y el peronismo más tradicional de centro. Esto no ocurrió. Esa era mi ilusión. Yo lo vi más moderado al kirchnerismo para llegar al poder. De hecho, las alianzas políticas que hizo fueron una moderación. Pero luego no fue el Alberto que me imaginaba. Extremó más todavía de lo que le pedía el kirchnerismo. Y de ahí mi desilusión. Me hubiera gustado que el presidente de la Nación sea el primero en caminar hacia el centro.

 

-¿Y cómo ve a los sectores más radicalizados de Juntos por el Cambio?

-Siempre tuve diferencias y las sigo teniendo. Desde ese lugar jugás bien para una tribuna, por supuesto que la hinchada es eufórica, pero desde ahí no vamos a sacar a la Argentina adelante.

Entiendo también la posición de esos actores y la respeto, pero no es la mía. Y va a haber siempre ese tipo de actores. Y en el mundo este tipo de actores están teniendo mucha trascendencia y posibilidades de llegar al poder. Bolsonaro fue un ejemplo.

-El ejemplo de la mesa de Alberto Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta fue celebrado por muchos. Sin embargo, hoy parece que la elección será polarizada y no hay lugar para expresiones medias.

-En este tránsito hasta la elección no va a ocurrir. Esto ya está jugado, las fichas son extremar de un lado y del otro. Yo no sé si voy a lograr llamar la atención desde esta posición de mesura. Esta elección va a ser muy difícil.

Siempre los resultados electorales de la intermedia provocan alguna reacción. A veces para bien, otras para mal. El punto de inflexión será la elección de este año. Veremos el resultado y qué reacción provoca en el gobierno. Muchas veces te legitima y esa legitimación te da la seguridad para ir a buscar el centro. Es más difícil ir a buscar el centro que la periferia. Algunos hablan de los tibios del centro, pero esa es una mentira. Hay que tener huevos y coraje para ir al centro, porque hay que dialogar, aceptar el pensamiento crítico, entender al otro. Si me paro del lugar más cómodo, es más fácil hacer política. Es al revés: hay que tener huevos para ir al centro.

Presiento que la elección puede generar un cambio y quiero ser optimista. Pero depende del presidente. Él marca el termómetro, es el principal responsable.

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