Seguridad

12 de Mayo de 2021 17:05

Desde la cárcel se hacían pasar por policías y hacían llamados extorsivos

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Una de las celdas requisadas.

Personal de la Sub DDI allanó dos celdas del complejo penitenciario en los que secuestró cuatro celulares y anotaciones de las víctimas.

La denuncia que un vecino de la ciudad de Balcarce hizo el domingo pasado tras recibir un llamado extorsivo por alguien que se hacía pasar por policía derivó en la realización de dos allanamientos en celdas de la Unidad Penal 15 de Batán donde secuestraron varios celulares y documentación de interés para la causa. Las celdas allanadas corresponden a un padre y un hijo que están detenidos en el marco de una causa por homicidio y privación ilegítima de la libertad y ya habían sido identificados en otro procedimiento realizado en el mes de noviembre del año pasado.

“Ambos sujetos crean cuentas de Facebook, en la que publican  fotografías sugerentes de mujeres, y desde estos perfiles falsos comienzan la primera etapa de captación, la que consiste en entablar contacto con las víctimas, generalmente hombres de edad madura, con los que generan una relación virtual la cual van llevando hacia el contexto sexual. Para esto, las supuestas mujeres envían fotografías y videos de desnudos, y logran que sus víctimas les envíen fotos íntimas a la cuenta, siempre por mensajería privada”, explicaron los investigadores.

Al alcanzar esta instancia, y una vez los delincuentes han reunido las capturas de pantalla, ya cuentan, a raíz de las conversaciones mantenidas, con suficiente información personal y de contacto de la víctima como para llevar el delito a la siguiente etapa, la de la extorsión, previo a esto, y para sorpresa de los damnificados, son bloqueados de Facebook y la conversación con las mujeres es borrada, no teniendo más acceso a las mismas.

Tras un tiempo no muy largo, las víctimas son contactados vía WhatsApp por supuestos funcionarios policiales, simulando incluso ser el Jefe de la DDI Mar del Plata a quien le usurparon la identidad colocando una fotografía suya en el perfil y envían a los damnificados las capturas de pantalla, para luego intimidar a los mismos y amenazarlos con la realización de causas penales, obviamente ficticias, ya que la mujer que habían contactado y enviado fotografías íntimas era supuestamente una menor de edad.

Una vez que los delincuentes logran quebrar la voluntad de la víctima, a quien hacen creer que ya se encuentra inmerso en un proceso penal el cual le traerá grandes inconvenientes y el escarnio social, al hacerse públicas las fotografías, los mismos comienzan a exigir el pago de una suma de dinero para de esa manera y dado a su estatus de “jefes de la policía”, le harían desaparecer la causa o “arreglarían” con la querella.  

En este último caso la victima comento que le exigían un pago de 30 mil pesos a los fines de que la denuncia no se hiciera formal y mientras mantenían esta conversación, simulaban sonidos que reproducen los equipos de comunicación policial, ello para dar más credibilidad a su ardid.

A partir de la tarea del fiscal Rodolfo Moure y de la Sub DDI Balcarce a cargo del Comisario Maximiliano Blanco Río se analizaron las comunicaciones recibidas, el análisis de las antenas y descubrieron que provenían de la Unidad Penal 15 de Batán.

Con los elementos de prueba reunidos el Juez de Garantías Juan Tapia ordenó el allanamiento y requisa de las celdas 13 del  Pabellón 1 y 18 del pabellón 4 en las que secuestraron cuatro celulares, tarjetas de telefonía móvil y documentación donde tenían una especie de legajos de las víctimas y la inteligencia realizada sobre las mismas.

Padre e hijo fueron nuevamente procesados por el delito de extorsión, permaneciendo detenidos en la unidad carcelaria hasta la resolución de la justicia.

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