España

20 de Septiembre de 2021 10:35

Un marplatense vive frente al volcán que sacude a España: “La gente lo vive como una catástrofe"

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El volcán ya provocó más de 5 mil evacuados y más de 100 viviendas destruidas.

Federico es un guardavidas que vive en Tenerife y contó a 0223 cómo vive la gente la erupción del volcán, que ya hizo evacuar a miles de familias y turistas. Su relato.

El volcán Cumbre Vieja que entró en erupción este domingo en la isla española de La Palma, en el archipiélago turístico de Canarias, ya provocó al menos 5.000 evacuados y destruyó un centenar de casas. A menos de 150 kilómetros de allí vive Federico Giampietri (31), un marplatense que hace 4 años trabaja de guardavidas en las bellas playas de Tenerife y que contó a 0223 cómo el volcán convulsionó la tranquila vida de los isleños. “Lo viven como una catástrofe natural”, expresó.

Federico trabaja como guardavidas en la isla de Tenerife. 

Según contó el marplatense, muchos nativos, principalmente los jóvenes de la isla de La Palma, migran a Tenerife, debido a que encuentran universidades y otras salidas laborales. “Se van porque en esa isla se dedican a la agricultura: hay mucho cultivo de cítricos y plátanos. Como muchos jóvenes no quieren eso, se vienen a estudiar o trabajar. Entonces, acá hay mucha gente con familiares o amigos allí y hay preocupación. Se respira un aire de tensión, una catástrofe natural, por las casas y la producción agrícola que se han destruido. La gente está entre asustada porque tiene miedo que llegué acá y a su vez hay incertidumbre por el enjambre de movimientos sísmicos que hay”, lamentó.

Luego de 50 años, el volcán Cumbre Vieja volvió a entrar en erupción. 

 “El volcán arrasó cultivos y habrá un perjuicio económico. Pero se espera que vengan muchos científicos del mundo a estudiar el volcán. Según dicen en los medios, en la última erupción de 1971 fue más fuerte. Y por los avances tecnológicos permitieron prever con mayor antelación, lo que hizo que se pueda evacuar a la gente con mayor antelación”, describió.

A pesar de la fuerte erupción del volcán, los 150 kilómetros que separan las islas aún no trajo ceniza y apenas puede observarse un poco de humo desde la costa, pero la tensión viene del lado emotivo: los isleños están unidos por fuertes lazos y el volcán no hace más que unirlos ante esta contingencia natural.

“Suele haber rivalidad pero como pasó con anteriores incendios, por el volcán, la gente se une. De hecho muchos canarios se consideran como no españoles. Son muy orgullosos de su tierra y cuando pasa algo así, que lo ven como un caos, se unen más”, valoró.

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