Una manzana abandonada, dos implosiones sin precedentes y una fuente de aguas danzantes: la Plaza del Milenio cumple 21 años

La Plaza del Milenio cumple 21 años. Para construir el espacio verde, ubicado en Buenos Aires entre Belgrano y Moreno fue necesaria la demolición de la emblemática Manzana 115 en un acontecimiento sin precedentes para Mar del Plata.

1 de Enero de 2022 15:24

Hace 21 años, Mar del Plata inauguraba la Plaza del Milenio dando por terminada una historia de cincuenta años de idas y vueltas para expropiar los inmuebles. 

La construcción de la plaza estuvo contemplada en la segunda etapa del plan de obras Mar del Plata 2000. Un proyecto del intendente Elio Aprile que tenía entre sus objetivos modernizar los espacios públicos de la ciudad. Entre las tareas necesarias para llevar adelante las obras contempladas para la por entonces abandonada Manzana 115 se preveía expropiar los dos edificios de siete pisos, restaurantes, locales de cambio y compra venta de alhajas y despejar el lugar con una “pera”, una bola de hierro que golpea, manejada por una grúa con el hormigón y lo destroza, pero en 1999, se optó por implosionar el espacio.

El 9 de julio de 1998, el gobierno de Eduardo Duhalde firmó decreto de afectación de fondos para expropiar las construcciones de la Manzana 115 por un monto total de 18.500.000 pesos.

Los diarios de la época dan cuenta que el 23 de marzo de 1999  la Fiscalía de Estado de la provincia de Buenos Aires, entonces a cargo de Juan Carlos García Sarmiento, instrumentó la expropiación.

Así, se ponía fin a la historia que había comenzado en 1949 y facilitaba la materialización de la Plaza del Milenio, un proyecto de aggiornamiento que estuvo a cargo del estudio Mariani-Pérez Maraviglia e incluía algo nunca visto en Mar del Plata: una fuente de aguas danzantes.

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Miércoles 16 de junio de 1999, 4.27 am. En la costa de Mar del plata, frente a la Manzana 115 se agrupan poco más de 30 personas con cascos entre un puñado de periodistas de los medios más reconocidos de la ciudad, funcionarios e integrantes del Ejército Argentino. 

Durante dos minutos se escucha que los vecinos se sobresaltaron por el sonido de una sirena y la secuencia de diez a cero y en segundos, los que pudieron asomarse rápidamente a las ventanas, vieron como comenzaba a caer la estructura de uno de los dos edificios de siete pisos que aún quedaban en pie en el predio. 

Un mes más tarde, la operación se repitió para implosionar el segundo edificio. Para esta oportunidad, hubo, sobre la vereda de la calle Moreno, algunos vecinos con pijama, campera, gorro bufanda y cámara analógica de fotos en mano expectantes para captar el momento en el que la nube de polvillo se disipe y de lugar al nuevo paisaje.

Si bien el trabajo de demolición y construcción de la Plaza del Milenio se desarrolló de manera conjunta entre la comisión municipal, integrada entre otros por José Fiscaletti, titular del Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur); José Luis Castorina, secretarios de Obras Públicas y José María Conte, de la Dirección de Vialidad y el Ejército Argentino, en ambas oportunidades, el encargado de apretar el botón que dinamitó los edificios fue José María Conté, que por entonces se desempeñaba como titular de la mencionada dirección y había sido el ideólogo de la demolición y la posterior colocación de la fuente de agua danzantes.

"No hubo accidentes. Solo algunas roturas de vidrios que estaban previstas… todo cayó dentro del perímetro" , decía exaltado Conte a los medios de comunicación presentes en el lugar.

Veinte años después, Conte recordaría que cuando empezó a sonar la sirena cruzó hacia el detonador junto a su secretaria y, tras la implosión, desesperado la tomó por los hombros y comenzó a gritar " No cae, no cae", mientras el edificio comenzaba a caer.

De acuerdo a los dichos del exfuncionario, el intendente Aprile se enteró recién a las siete de la mañana de la demolición cuando prendió la radio.

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Tres meses y medio después de la demolición, se construyó la plaza. En ella se trasplantaron 15 históricas palmeras que fueron donadas por vecinos de la ciudad, una de ellas databa del año 1895. 

La gran atracción se colocó en el centro de la plaza: una fuente de 40 metros de diámetro con aguas danzantes programadas, una capacidad para 630.000 litros de agua y artefactos de iluminación íntegramente mecanizados en bronce torneado y pulido.

Catalogada como la tercer fuente del país, el artefacto genera una pantalla gigante de agua que permite la proyección de todo tipo de imágenes. La inauguración fue una fiesta: para el gran día, se contrató a los músicos Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale que compusieron los temas que acompañaban el movimiento del agua y desde sus títulos referenciaba a la ciudad: Fuente al mar, Mar tranquilo, Mar picado, Movimiento, Mar abierto y Mar en Tres.

En 2015, la por entonces concejal Cristina Coria elevó un proyecto de ordenanza para renombrar el espacio como Plaza Intendente Elio aprile, ya que consideraba que el ex intendente "emprendió un enorme desafío, que marcaría un antes y un después para la ciudad de Mar del Plata, tras la voladura por implosión de la emblemática manzana, fue la primera vez que en el país se realiza una experiencia con explosivos en una zona tan densamente poblada".

"Queremos recordar y reconocer a quien enfrentó el desafío que posibilitó la continuidad del corredor verde que conforman la Plaza Colón, la Plaza del Milenio y la Plazoleta de las Provincias, jerarquizando uno de los más hermosos paseos de la ciudad”, finaliza el proyecto de la edil.

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