Leo Oyola: “Dentro de la literatura de género hay un gran esfuerzo para no romantizar la marginalidad”

Es uno de los escritores más leídos del país y llega a Mar del Plata para participar del Ciclo de Cultura del Banco Provincia.. La complejidad de dar charlas en un contexto de pandemia para personas de riesgo, su última novela y el recuerdo de Laiseca, algunos de los temas a los que se refirió en diálogo con 0223.

Leo Oyola se presenta este jueves a las 20:30 en el Museo Mar.

27 de Enero de 2022 08:29

Martes 9.02 de la mañana. Del otro lado del teléfono, el escritor Leonardo Oyola explica que, a horas de su presentación en Mar del Plata, aguarda la llegada de los profesionales de un laboratorio para realizarle el PCR y espera que el resultado sea negativo para poder subirse este mismo jueves a un remís que lo traerá sin escalas de Almagro a Mar del Plata para participar de la charla “Discusión sobre el término zona”, junto Federico Jeanmaire, en el marco del Ciclo de Cultura del Banco Provincia en el marco de su Bicentenario. . La cita será hoy a las 20.30 en el Museo MAR, con entrada libre y gratuita y por orden de llegada.

“Antes de todo esto iba unos días antes de la presentación, me juntaba con amigos escritores, salíamos de gira, iba a dar charlas… Ahora, lamentablemente hablé con la gente de la organización y les expliqué que llego, me reúno con el otro escritor y con Nino Ramella, hacemos la charla, me hago otro PCR y si el resultado es negativo, vuelvo a Buenos Aires y me guardo unos días. Si no tengo síntomas voy a poder ir a ver a mis viejos”, relata Oyola e inmediatamente se disculpa por “hacer catarsis” durante la entrevista y agrega que “extraña el contacto con la gente”. Ocurre que hace unos años tuvo una neumonía que lo dejó al borde de la muerte y está considerado como paciente de riesgo dentro de la situación sanitaria que atraviesa el país.

“La idea de matchearnos con Federico Jeanmarie fue de los organizadores del ciclo que buscaron un escritor del conurbano y uno de un pueblo de la provincia para charlar sobre los aspectos de la territorialidad. Mucha gente piensa que es todo lo mismo y hay muchas diferencias”, adelanta.

-En líneas generales, los protagonistas de tus libros son marginales o están relacionados con la marginalidad. ¿Por qué contar esas historias?

-Creo que es algo que se da de manera muy natural en mí, te diría que es algo inconsciente. Empiezo a escribir y me concentro en lo que quiero contar, ahí van surgiendo escenas. Yo soy un escritor de ficciones, lo que me pasa es que primero me aparece la historia que quiero contar y después van apareciendo los personajes que funcionan siempre que la historia esté viva. No busco escribir siempre sobre marginales, trato de diferenciar mis trabajos porque, si bien hay un estilo y un oficio, no me gusta repetirme. Escribir cada vez me cuesta más (risas). No es lo mismo una novela a los 30, a los 40 que ahora que tengo 50.

-En el festejo del día del niño en la Unidad Penal 73 -con Sapo Pepe incluido-, una guardiacárcel y una interna esconden su amor prohibido mientras una facción de internas prende fuego a un “candado” y se origina un motín que deriva en una invasión zombi. Ese podría ser el resumen de "Ultratumba", tu último libro. ¿Cómo hacés para abordar estos conceptos sin caer en la romantización?

-Parto de la consciencia, lo que hago es literatura de género, como te decía antes, soy un escritor de ficción. Obviamente que me interesa el tema social y muchas veces son los disparadores de las historias, pero no soy un cronista, así que puedo tomarme licencias de estilo. Creo que los géneros te permiten eso de combinar la denuncia con la ficción. Volviendo un poco a lo que hablábamos, dentro de la literatura de género hay un gran esfuerzo para no romantizar la marginalidad. Hay que ser consciente de las carencias que se viven en ciertos ámbitos y no hablar con liviandad, idealizando o haciéndose eco de generalidades.

-Si bien no es la primera vez que te acercás al mundo “rejas adentro” -ya lo hiciste en “Chamamé” y “Matador”-, sí es la primera vez que tu relato está protagonizado íntegramente por personajes femeninos. ¿Cómo tomaste la decisión de encarar una novela coral sin hombres?

-"Ultratumba” es una novela coral. Después de Kryptonita empezaron a invitarme a participar de varios talleres rejas adentro y ahí me di cuenta de lo que era ese submundo, el lenguaje que utilizan (que es muy territorial) y me dieron ganas de  escribir una novela en ese escenario. La 73 no existe, es una compilación de las diferentes cárceles que visité. Volviendo a esto del universo femenino, cuando visitaba los penales de mujeres sentía que contar una historia en la que todos los personajes sean mujeres y que la mirada masculina estuviera dada también por una mujer era todo un riesgo porque tenía que  desdoblarme. 
 
-¿Cómo pensar a Queen dentro de una novela que, si bien narra una historia de amor, es a primera vista una novela de zombies tumberas?

-En las novelas es fácil disgregar. Una forma para no irte por las ramas es tener un índice. El índice de "Ultratumba" lo forma “Its Life strong” porque creo que las canciones pop son las que quedan grabadas , las que todos se acuerdan. Esta canción me tiene que gustar mucho, porque es la que determina el ritmo. Freddie Mercury pronunciando la palabra Love es estremecedor. Todo Queen es así, pasa que Freddie los eclipsaba, ves a Brian May con otra banda y es él el centro…Me gusta jugar con otras cosas. ¿De qué estábamos hablando?

-De Queen en medio de la novela y el índice que te ordena…

-Ah sí, bueno, eso. Por ejemplo, el índice de Kryptoniota fue con temas de Poison. “Its life strong” es bien operística, dramática. Me parecía fuertísimo que Freddie Mercury diga “No quiero la libertad: de qué me sirve si tengo el corazón roto” y creo que era perfecto para una novela que narra la historia de personas privadas de la libertad. Lo imaginé como el tema que la Oreiro le dedica a La turca.

-¿Y los zombis?

-Hacía tiempo que quería hacer algo con el universo zombi y bueno, esta idea de que dentro de la cárcel los feligreses del pabellón evangelista se conviertan en zombis me cuadraba. Aparte también quería mostrar el tema de cómo el evangelismo se fue metiendo dentro de las cárceles en el país.

-Sos es uno de los autores más leídos del país, incluso, tus libros comenzaron a reeditarse tras la adaptación cinematográfica de “Kryptonita”, una novela de superhéroes del conurbano bonaerense. Más allá de la popularidad, ¿en qué otra cosa te cambió haber llevado tu libro al cine?

-Lo que pasó con "Kryptonita" fue una experiencia increíble, la presentamos en el Festival de Cine de Mar del Plata con tres funciones a sala llena. La verdad es que me siento afortunado, porque me dedico a leer y escribir y me pagan por hacerlo. Creo que lo que pasó con "Kryptonita" fue un proceso de aprendizaje hermoso que dejó como enseñanza el aprender a soltar. Por un lado, porque la directora de la película tenía su visión del libro y ya venía con el partido perdido dos a cero cuando agarró el laburo, pero también porque la gente que había leído la novela también ya tenía en su cabeza las locaciones, la voz y la apariencia de cada personaje. Me quedó una experiencia con un recuerdo hermoso. Ahora me pasa que cuando leo un fragmento en una escuela, me imagino a los actores que interpretaron cada personaje.

-Hablamos de Laiseca al comienzo de la charla y fuiste en su último tiempo uno de los alumnos a los que le estaba más encima o lo aconsejaba más. De hecho, solés compartir lindos recuerdos de esa época. ¿Sentís que hay alguna cuenta pendiente?

-Uy, sí. No se si decir que era su preferido, pero él siempre se abocaba a los alumnos que mostraban interés en la escritura. Me dio mucha pena cómo terminó.... Quiero dedicarle una novela, pero no hacer "mis memorias con Laiseca", eso no me interesa. Me lo han propuesto, pero lo rechacé porque no es lo que quiero reflejar. Creo que le podemos dar algo que a él le hubiera parecido una muerte digna.

Creo que lo triste es como terminó, y hay que replantear un montón de cosas. En principio, que la escritura no se considera un trabajo formal. A él la jubilación le llegó tardísimo, por ejemplo. Uno piensa a futuro y dice "ojalá que otros no tengan que pasarla como él". Tendría que haber un estándar dentro del circuito. Lo que digo es que haya un piso y después si vendés más, harás la diferencia, pero que todos tengamos una base. Por ejemplo, hay eventos donde todo es por canje y cuando preguntás cuánto hay para el escritor te dicen que no hay presupuesto y si decís que no, se enojan.

Hay que pensar en nosotros desde otro lugar, digo, me pedís escribir una contratapa y lleva tiempo de sentarme y pensar cómo escribir, qué hacer para no repetirme. No es que sale algo de hoy para mañana y cuando lo planteas te corren fácil con que la escritura no es un trabajo. "Agarrá la pala", te dicen. Ya lo hice, ya agarré una pala. Ahora soy escritor, ¿viste?.

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