El arte de contaminar Mar del Plata | 0223

El arte de contaminar Mar del Plata

En Mar del Plata se arrojan toneladas de residuos al mar y cada vez se ven más microbasurales en las calles de la ciudad. 

Mucha basura que se ve en el mar son plásticos de un solo uso.

La desidia de los políticos, como la mugre, está por todas las calles de la Ciudad y la inacción y la ineficiencia, en lo poco que se hace, está a la orden del día. Playas contaminadas, calles repletas de basura, microbasurales, desechos industriales, microplásticos, adultos y niños que viven en el basural, roedores en las plazas e incluso colillas de cigarrillos en el mar son parte de un panorama desolador de una ciudad que recibe a millones de turistas al año y, por lo cual, la limpieza y la higiene debiera ser la Marca de la Ciudad.

En Mar del Plata se arrojan toneladas de residuos al mar a través de los más de cuarenta caños que desembocan en las playas y pertenecen al sistema de desagües pluviales bajo la responsabilidad de Obras Sanitarias. Un 40% está constituido por plásticos de un solo uso (bolsas, botellas, pajitas, envases, etc). La presencia de plásticos en las playas y en el mar representa un peligro no solo para la fauna marina sino para las personas.

Desde Construyendo General Pueyrredon venimos proponiendo incentivos para la transición del uso de bolsas plásticas a bolsas a base de peletizados de almidón de maíz y papa que se degradan en cuestión de segundos en el agua, a diferencia del plástico que lo hace hasta dentro de quinientos años. Sin embargo, el Municipio no tiene ningún plan integral a corto, ni a mediano, ni a largo plazo y deja que la contaminación ponga en grave riesgo a los vecinos. A esta problemática de contaminación costera, se le suman recientes estudios que muestran una elevada presencia de bacterias en la arena superiores a las admisibles. Hablamos de bacterias que se encuentran en la materia fecal de humanos y animales, según. Hablamos de que en ese lugar es donde juegan los bebés y niños, y donde nos acostamos a tomar sol, literalmente arriba de la caca que no vemos.

El basural sigue siendo la piedra en el zapato de la Ciudad a pesar de que varios intendentes prometieron su regularización. Más de ciento veinte personas de treinta y dos barrios van todos los días al “playón social” del predio de disposición final de residuos de Mar del Plata en búsqueda de un sustento. Tristemente, entre veinte y cuarenta personas pasan la noche allí, en casas montadas para que no les quiten lo recogido o para sacar lo más posible. Estas personas recuperan residuos sólidos principalmente para obtener un ingreso económico. La imagen es desoladora: cuando llega un camión, la gente corre para obtener la mayor cantidad de residuos sólidos, venderlos y así obtener un ingreso que no consiguieron en el mercado de trabajo formal, debido al enorme desempleo en la Ciudad (el segundo más alto en el país).

Desde el Emsur se han vendido promesas en el playón social y a la gente que allí concurre. Las promesas de asimilarlo a un “esquema productivo” como el que hoy tiene desarrollado la cooperativa CURA, dotando de infraestructura que permita la clasificación y separación de los residuos con condiciones de trabajo dignas. Sin embargo, a pesar de las promesas, ese esquema productivo parece no llegar jamás y, mientras tanto, tenemos la triste imagen de adultos y niños colgados de un camión de basura para poder subsistir en una ciudad que no les da cobijo.

Desde hace años que los marplatenses y batanenses viven en la mugre. Cientos de videos y denuncias se viralizan en las redes mostrando la enorme superpoblación de estos roedores en las plazas y, peor aún, en las escuelas. El origen está en una recolección de residuos ineficaz y la falta de higiene en las plazas, donde quedan restos de comida y hacen que las ratas festejen. Desde hace años se pide al Ejecutivo que explique qué se viene haciendo para combatir la proliferación de ratas y con qué presupuesto cuenta la dirección de Control de Plagas para comprar insumos y realizar su trabajo. Luego de la pandemia, la situación ha empeorado.

Además de la imagen nefasta que damos al turismo, es un riesgo de salud pública para todos los vecinos. El hantavirus, por ejemplo, es causante de una infección que puede afectar tanto a personas como animales mediante las heces y la orina de los roedores, se contagia desde las ratas a los humanos y también hay evidencia de transmisión de persona a persona. Sin embargo, casi no hay operativos de desrodentización en la Ciudad. Mientras tanto la Municipalidad no hace nada, las ratas bailan.