Finanzas eco friendly: créditos para híbridos

Atentos a disminuir las emisiones de dióxido de carbono y las consecuencias negativas en el medio ambiente se está promoviendo cada vez más la movilidad sustentable.

Medioambiente, cambio climático, fenómenos meteorológicos, calentamiento global se han vuelto palabras que están en boca de todos y se ha sumado a ellas el concepto de “economía sostenible” como herramienta para mitigar los efectos ya irreversibles de un planeta castigado por el irresponsable obrar humano.

Las pérdidas financieras en el mundo por el cambio climático van en aumento. Los datos son importantes y pueden medirse. Los quebrantos (asegurados) a causa de estos fenómenos superan los miles de millones de dólares y van incrementándose año a año.

Hoy la economía sostenible está siendo prioridad en diversos foros mundiales y su expansión nos hace cada vez más conscientes a nosotros como consumidores. Ya sabemos que cuando compramos, vendemos o consumimos de alguna forma estamos afectando o contribuyendo a nuestro entorno y es por eso, que cada vez más son las empresas que dan estos pasos y nos impulsan a sumergirnos en un mundo más “ecofriendly”.

Las finanzas con este objetivo, son las que también han visto la necesidad de considerar aspectos ambientales y sociales al momento de evaluar y tomar decisiones de inversión. Tradicionalmente solo se tenían en cuenta criterios económicos y financieros a la hora de evaluar alternativas de inversión, sin embargo, ahora se suman los relacionados con el impacto medioambiental y social de los proyectos que estén por llevarse a cabo para tener cuenta no solo los beneficios del inversor sino también de la comunidad. En un mundo hiperconectado son millones los consumidores mucho más informados que buscan saber cómo la fabricación o la implementación de algún sistema o servicio afectan al medioambiente en lo inmediato y en el largo plazo.

En los segmentos sociales de mayor poder adquisitivo crecen estas decisiones de compra en las que se pondera, por ejemplo, el saber dónde y cómo se obtiene la materia prima, si su extracción y disponibilidad afecta la estabilidad del ecosistema; si lo que se ofrece está bajo un marco de comercio justo o si la empresa respeta los derechos laborales de sus trabajadores, entre tantos otros.

El mundo es de todos y está cobrando su factura. Por ende, lo mismo pasa por el lado de los inversores, cuyo principal objetivo ya no es sólo cuánto dinero ganar, sino que le van dando más importancia al cómo, para qué y a costa de qué están generando ingresos.

Así, los bancos se vienen sumado activamente a esta tendencia de finanzas sostenibles, desarrollando instrumentos de financiamiento como las líneas de crédito verdes, los prestamos “eco-friendly”, las inversiones responsables, los fondos verdes, los índices de acciones sostenibles y los bonos verdes.

Uno de los sectores que busca sumarse es el automotriz, que si bien viene ofreciendo sus modelos sustentables híbridos ahora en alianza con entidades financieras tienen como objetivo llegar al consumidor ofreciendo facilidades de créditos para su adquisición con tasas especiales y la posibilidad de cambiar el vehículo por una unidad que, con su tecnología, disminuye las emisiones de carbono y con ello las consecuencias negativas en el medio ambiente buscando alcanzar una movilidad sustentable.

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