Pok ta Pok o el juego de pelota más antiguo

Hace 1400 años atrás, los pueblos precolombinos de Mesoamérica practicaban un juego con una pelota en canchas enormes. El juego tenía connotación ritualista, religiosa y bélicas

25 de Noviembre de 2023 09:33

Si bien muchos lo reconocieron luego de su aparición en la película Wakanda forever, el juego de pelota fue practicado por distintos pueblos durante mucho tiempo. Su práctica se disfrutaba durante la vida cotidiana, pero también tenían una gran importancia en las celebraciones religiosas.

Se creé que la invención fue por parte de los Olmecas, pero sus registros arqueológicos se encuentran en toda la zona de Mesoamérica, aunque se diferencian en las características de las canchas.

Aparte de su connotación lúdica y religiosa, lo que se ha encontrado dejó también registros de la cercanía del juego con los sacrificios, las apuestas y la resolución de conflictos a través de él.

En cuanto a las reglas, todavía no se logran identificar demasiado. Sí se sabe que el objetivo era mantener la pelota en juego en el aire. Algunas fuentes aseguran que, de caerse al piso, era una mala señal porque esta se identificaba con el sol.

En cuanto a la cancha, su tamaño dependía del lugar donde se instalara, pero el registro de la más grande encontrada fue en Chichén Itzá, 120 metros de longitud, conformada por dos muros laterales con superficies horizontales e inclinados, donde se encuentran los aros de piedra en cada lado.

Las paredes estaban cubiertas con yeso y colores brillantes y también decoradas con figuras simbólicas como serpientes emplumadas y jugadores sacrificados. Generalmente las canchas se encontraban en un nivel más bajo que el resto de las ciudades ya que era una representación del inframundo.

Los aros se agregarían mucho después y, ahí ya sí, los puntos se obtenían haciendo pasar la pelota a través de ellos.

La pelota era de hule o caucho y podía llegar a pesar hasta 4 kilos. Su tamaño podía diferenciarse según la zona. Se han recuperado algunas de ellas, pero quedan dudas acerca de su uso en juegos, ya que fueron encontradas en manantiales sacrificiales.

El espacio físico del Juego de Pelota es un portal que permite ir y venir entre los pisos cosmológicos.

Hoy en día, la pelota que se utilizaba es uno de los mayores enigmas en este tema.

Según cuentan las fuentes históricas, cuando los españoles llegaron creyeron que las pelotas estaban poseídas por alguna entidad maligna. Esto debido a que nunca habían visto que algo rebotara de esa forma contra el piso, las paredes o alguna persona (queda claro que tampoco conocían el material con que estaban hechas).

Era un juego por equipos y el objetivo era pasar la pelota de un lado al otro de la cancha usando solo la cadera, los hombros y los codos. Cada equipo podía tener hasta cinco miembros, dependiendo del tamaño de la cancha. Los jugadores vestían taparrabos, se cubrían la cabeza y los codos con protecciones de cuero. Sus caderas estaban protegidas con un grueso cinturón, probablemente hecho de mimbre o madera cubierta de tejido o cuero.

La pelota en movimiento representaba las trayectorias del Sol, la Luna o Venus, sus astros sagrados, por lo que los ganadores del juego serían protegidos por los dioses.

El juego se conoce como Pok ta Pok y este nombre se debe al sonido que producía la pelota contra el piso o las paredes de la cancha, o bien el que producía al ser golpeada por la cadera o los antebrazos de los jugadores.

Pero no se trataba solo de un juego, sino que cargaba con todo un ritual religioso donde se representaba al dios Huitzilopochtli, principal deidad de los mexicas asociada al sol, jugando con su hermana luna. Vencerla significaba dar lugar al amanecer. Es así que, en el Popol Vuh, libro sagrado, se relata que en los lejanos tiempos de la creación del universo dos hermanos, Hunahpú e Ixbalanqué, representaban el lado luminoso del cosmos; ellos debieron enfrentarse a los seres de la oscuridad en una lucha que fue resuelta mediante la práctica del juego de pelota, iniciando con este encuentro dialéctico el eterno movimiento del día y la noche, de la luz y la oscuridad y de la vida y la muerte.

La relación entre Pok ta Pok y el sacrificio humano aparece tardíamente en el registro arqueológico. Algunas fuentes aseguran que la mayor presencia de esta relación se da en la zona de Veracruz, donde los sacrificios decoraban las paredes de las canchas. Estos eran por decapitación y, en otros casos, estaban relacionados a la fertilidad. En otras zonas, como la de las culturas los Nahuas, las canchas se encontraban en zonas cercanas a los Tzompantli, muros con cráneos en hileras.

Su origen se narra en el libro sagrado Popol Vuh.

El juego era algo masivo en la época, ya sea por lo lúdico o por lo ritual. Se han encontrado más de 200 ruinas de canchas en toda la zona. El juego, por fuera de lo religioso, era algo informal, recreativo, incluso para niños y mujeres.

Bien se explica en una nota al pie del Popol Vuh: “Artistas y jugadores de pelota, por tanto, tienen en común el anhelo de asir, o reproducir, las manifestaciones de la esfera trascendente. El espacio físico del Juego de Pelota es un portal que permite ir y venir entre los pisos cosmológicos, un centro, un lugar de ruptura de la realidad habitual en la superficie de la tierra. La pelota, que representa a los grandes astros del firmamento, se mueve entre el cielo y el inframundo, impulsada por dos equipos de jugadores que adoptan los papeles de las fuerzas sobrenaturales correspondientes a ambas dimensiones cósmicas. El juego de la pelota va a ser el motivo del relato mitológico, y marcará el ritmo y el progreso de los acontecimientos. Del movimiento de los astros depende la efectividad de la creación, que exista el tiempo, por ende, la vida y la historia, y también que los segmentos temporales posean una carga (kuch en yucateco) que determina la propia realidad y el fluctuante destino”.