El club Talento en campaña solidaria
Talento Fútbol Club desarrolla una campaña solidaria “Contra el frío”. Con un intenso y extendido trabajo de campo, el Club recolecta frazadas y ropa de invierno para los chicos y chicas de los barrios Nueva Esperanza y Parque Peña.
Todo empezó como una escuelita de fútbol en el 2011 en el barrio Villa Evita. El 21 de julio, más exactamente, fue la fecha de aquel año en la que la escuela pasó a ser un club. Lo que había nacido como una expresión comunitaria de la ONG Jóvenes Solidarios, ese día pasó a ser Talento Fútbol Club y empezaron a jugar sus primeros partidos ya con indumentaria propia, con sus propios colores y un nombre.
Con un perfil similar al de la ONG, sumado a la disciplina, pero acompañando en la trayectoria escolar de los y las pibas que pasan por las distintas categorías y una perspectiva muy cultural con distintos talleres, Talento fue dimensionándose como una Asociación Civil propia y regularizada. Logrando ya con una estructura de categorías similar a la de cualquier equipo de la Liga Marplatense. La misma situación se da en las categorías del fútbol femenino que ha tenido un crecimiento muy importante desde el 2019.
“A partir de ese trayecto hemos dado un salto bastante alto de calidad en el paso de escuelita a club, con todo lo que eso conlleva. Porque una cosa es ser coordinador o profe de una escuela y otra presidente o tesorero del club. La cosa pasa mucho más por cuestiones administrativas y nosotros, que llevábamos mucho adelante por intuición, ahora hemos tenido que ir formándonos” comienza diciendo Sebastián Olivera, presidente de la Asociación Civil Talento Fútbol Club. Y agrega “Para nosotros el 2019 fue un año de quiebre y de mucho crecimiento personal. Sumamos gente y un perfil con una mirada más profunda en lo comunitario, más lejos del resultado del partido. Hoy muchos de los chicos que pasaron por inferiores son profes o integran la comisión directiva y eso, para nosotros, es un salto exponencial”.
La actividad comenzó en Villa Evita, luego se trasladaron a El Gaucho, luego al Centenario (articulando con Jóvenes Solidarios) hasta que en el 2015 arraigaron en Parque Peña. Ahora, y desde el 2022, volvieron a la zona de Villa Evita y están en el barrio Nueva Esperanza. En los distintos espacios realizaron y realizan diversas actividades deportivas, pero su sede social se encuentra en Matheu 3180, donde desarrollan los talleres de guitarra, género y de apoyo escolar, entre otros. En el último tiempo sumaron entrenamientos más recreativos de la disciplina básquet. Olivera aclara: “En realidad mucho de lo que hacemos es una excusa para poder trabajar otra cosa, como la documentación, la escolaridad y sobre todo la alimentación. En el 2020, con la pandemia, desde el club empezamos a trabajar con el comedor en Parque Peña y ahora sumamos a Nueva Esperanza que nos ha permitido que sumemos gente por fuera de lo deportivo, pero que saben del trabajo que venimos haciendo desde hace años”.
-¿Cómo miden o pueden ver lo que han ido dejando en cada barrio, en la gente de cada barrio?
-A veces es difícil verla en el tiempo desde el lugar en que está uno. Lo que te puedo decir es que, en realidad, lo que me ha pasado a mí es que el barrio me cambio a mí. Y mucho en eso tienen que ver los lazos solidarios que hay en el mismo barrio. Nosotros sabemos de sus necesidades y nos ha pasado que llevamos algo a una familia que no tiene sus necesidades cubiertas y ella lo lleva o lo reparte con su vecina. Eso se repite y es muy fuerte y profundamente transformador.
-¿Por dónde pasa la cuestión de la identidad? ¿Cómo contribuyen ustedes en esa formación en el barrio?
-A lo largo de los 13 años, con Talento hemos participado e interactuado intensamente con los y las vecinas de los barrios. Pero todavía me sorprende lo que hemos podido generar y provocar. El club logró algo maravilloso y es, por ejemplo, ver en sus cuadernos de la escuela pintado o dibujado el logo o el escudo del club, o pintado los colores. También en sus celulares ver algún calco atrás y eso me conmueve mucho. Nosotros somos un club chico, apenas tenemos 13 años, recién con todos los papeles después del 2020, y con una masa societaria de más de cien socios. Ellos nos permiten que a los nenes y nenas que participan no les cobremos nada, las actividades son totalmente gratuitas. Recién los más grandes, los que integran los planteles superiores se asocian al club y eso nos permite bancar la estructura y, sobre todo, el transporte y la cuota de inscripción de la liga para que puedan jugar.
Olivera piensa y agrega con entusiasmo. Después de tantos años de trabajo en campo, cada día ha provocado un recuerdo distinto. Evoca imágenes y anécdotas y dice: “Pero lo último y más transformador para nosotros ha sido que siempre trabajamos con una frase de Oesterheld, esa que involucra al “héroe colectivo”. Buscamos recuperar esa figura, ese concepto, y luego trasladarlo al “héroe común del barrio”. Es ese vecino que trabaja en el puerto o por la diaria, o cirujea o vive del reciclado, pero que después va creciendo de a poco y prospera de a poquito. Nosotros tratamos de reivindicar y fortalecer eso. Y lo confirmamos cuando vemos que los pibes, por ejemplo, no suben una foto suya jugando, sino una donde está todo el grupo divirtiéndose entre todos y, encima, agrega debajo el hashtag héroecolectivo y para nosotros es una batalla ganada. En tiempos como estos, que un pibe o una piba reivindique esa frase, para nosotros es una batalla ganada”.
Lo que motivó la charla fue una campaña solidaria que viene llevando adelante el Club. En tiempos fríos y una situación compleja desde lo económico, las necesidades son muchas en los barrios. “Cuando nosotros empezamos a trabajar en los barrios, pensábamos llegar con los juegos, con la escuela, el ajedrez o el apoyo escolar o la música, pero inmediatamente los vecinos nos dijeron que les parecía bárbaro, pero primero debían resolver la cuestión de la comida. Entones decidimos armar un dispositivo para poder hacer llegar alimentos a esos lugares y lo seguimos haciendo en un trabajo articulado con Jóvenes Solidarios. Pero las consecuencias de la pandemia son muy prolongadas y la cuestión de los alimentos es compleja. Esto se agrava con otras circunstancias, como la falta de gas natural. Es increíble que a esta altura de la historia todavía haya barrios sin gas natural. No sé, es algo que no puedo entender aún. Debería ser una cuestión resuelta ya hace tiempo, pero acá no es así. Entonces todo esto agrava el panorama. Hoy lo que se necesita con mayor urgencia, dado la ola polar y el invierno que ya está acá, es abrigo, ropa de abrigo y frazadas”, explica Olivera.
Es decir que la campaña se centra en: frazadas, gorros, buzos, camisetas, calzado y medias y algún padrino que ayude con garrafas de gas. Las donaciones pueden acercarse al Club Diego Armando Maradona, Matheu 3180, de lunes a viernes de 14 a 19. La otra opción es comunicarse al 2235768921 para coordinar el retiro por el domicilio de aquellos que quieran colaborar.
“Te doy un ejemplo, cuando nosotros tenemos entrenamiento, primero vemos cómo va a estar el día, porque sabemos que muchos de las y los pibes después no tienen para pegarse un baño caliente o se les mojan las zapatillas y solo tienen un par y al otro día tienen que andar con las mismas. Tenemos una matrícula de más de 200 pibes y pibas, entonces tratamos de buscar herramientas para ver cómo podemos acompañarlos” explica.
El trabajo es arduo, pero no se ve un espíritu cansado en los miembros del Club. Desde lo deportivo y desde lo social, intentan día a día brindarles expectativas y valores para encarar este mundo y esta sociedad. “Buscamos que sean buenas personas. Los acompañamos, charlamos con ellos, jugamos y compartimos. Esa es la intención y para nosotros es una alegría que, pudiendo elegir otros clubes u otros espacios, se queden con nosotros”, cierra Olivera.
Y quién te dice que Oesterheld no tenga razón…
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