Federico Argüelles: “La murga es algo así como una expresión cultural analógica”

La murga La venganza de los pobres acaba de cumplir veinticinco años. Nació en las marchas de estudiantes en la década del 90 con un clima muy similar al de la actualidad. Una voz que no se calla en un espacio pensado desde la igualdad.

La venganza de los pobres se transformó en la voz de muchos.

31 de Agosto de 2024 18:59

Parece ficción, pero no lo es. Mientras la murga La Venganza de los pobres prepara los festejos por sus veinticinco años de actividad, uno recuerda el tiempo en que fue creada y parece que fue ayer, o la semana pasada. Parece una ironía (o un mal chiste), pero el contexto de ese ayer es muy parecido al de hoy. Lo que aparece en los medios, algunos nombres, hasta los que pierden son los mismos.

“Yo le digo a veces a los pibes de la murga que la historia argentina es un bucle. Siempre se vuelve. Lo que hace que surja la murga en 1998 son las tomas de las universidades y el gran recorte que se hace en educación y para los jubilados (aquel famoso 13 por ciento). Entonces, se produce en la universidad un clima de ebullición que va produciendo marchas todos los días por algo diferente. Marchas masivas. Y, en esa lógica, se empieza a generar algo de poder darle otra vuelta a eso de ir tocando el bombo”, comienza contando Federico Argüelles, uno de los fundadores y quien está desde la primera hora en el armado de la murga.

Por ese entonces, la Bersuit Vergarabat cantaba, “Y una danza, venganza de los pobres que hechizó a los fiambres que murieron sin pan…”. Con esa banda de sonido podríamos decir que nació La Venganza de los pobres. Argüelles agrega, “Esa canción nos unificó un poco. Se empezaron a acercar un montón de pibes y apareció lo de la murga, las ganas de bailar y cantar. Yo conozco a uno y yo a otro y, sin mucho conocimiento de nada, apareció la murga”.

Los primeros instrumentos se compraron por inquietud y compromiso de los centros de estudiantes de Humanidades, de Psicología y de Salud. Ocupando el espacio del complejo universitario para reuniones y para las primeras prácticas, comienza a tomar forma. Un grupo de estudiantes participó de un congreso de Trabajo Social en el conurbano y pudo traer 18 zurdos y algunos redoblantes. Ensayo va y ensayo viene, todo estaba listo para la primera salida. “Lo que es como el hecho fundacional para nosotros, ocurrió el 17 de abril en lo que fue el congreso fundacional de la CTA. Está muy bueno ver de dónde uno nace, en qué clima. Por supuesto que nosotros no lo dimensionamos, pero, por ejemplo, ese Congreso lo cerró Mercedes Sosa. Fue tremendo y nosotros estábamos ahí naciendo. En ese congreso conocimos a la murga Los verdes de Monserrat, muy identificada con Germán Abdala, y ellos nos enseñaron a bailar, nos dieron un tallercito y ahí, con ellos, descubrimos que la murga tenía un montón de cosas por decir, que era la voz de los laburantes. Y yo le agregó después que, en realidad, la murga es la voz de todos los que la integran y, en la canción, lo que va haciendo es contar lo que le pasa a los pibes y pibas que integran esa murga y lo que les pasa a través del tiempo”, recuerda Federico.

La murga tiene algo maravilloso que lo toma del carnaval, eso de ser todos iguales.

- ¿Quiénes ayudaron esas primeras veces? ¿Quiénes son los que están desde el primer momento?

- Bueno, Adum y la Bancaria siempre nos apoyaron. Ellos nos compraron las primeras remeras para identificarnos y la Bancaria nos compró dos bombos. También tengo que decir que la universidad nos acogió, nos dio un lugar y nos albergó. En realidad, nos alberga el día de hoy y está bueno para entender cuál es el lugar de una universidad que contiene un montón de expresiones, como la murga en este caso, que trascienden lo que es la universidad misma. Nosotros surgimos ahí y nos da la particularidad de que hay muchos profesionales en la murga, porque cuando empezamos muchos de esos pibes estaban empezando a estudiar y hoy son docentes universitarios o profesionales de la ciudad. Por otro lado, la murga les da abrigo a un montón de pibes que conocen la universidad porque vienen a bailar con nosotros.

Federico se entusiasma, vive la murga como un hogar, como una familia. Cada hecho trae un recuerdo, un nombre, una anécdota. “La universidad pública nos parió, por decirlo de una manera. Fue un núcleo de estudiantes los que armaron todo esto, jóvenes con esa lógica de ir contra todo lo que está establecido y, bueno, eso también tiene la murga. Entonces, eso nos dio como una característica también. La murga tiene algo maravilloso que lo toma del carnaval, eso de que somos todos iguales. No importa lo que tenemos, si son ricos, si son pobres, si estudiás, si trabajás. Entonces, la murga como fenómeno social es sumamente inclusivo porque nadie vale más que el otro ahí. Ahí somos todos iguales, hay dos horas a la semana que somos todos iguales y esa interacción que se genera es lo rico porque nos hace mejores personas”, dice.

-Después de veinticinco años ya hay muchos y muchas que son padres y madres, ¿qué pasa con el recambio generacional?

- Hay de todo. Tenemos la murga organizada como en etapas o áreas: están las mascotas que son los nenes desde un año hasta los 12; las medianas, como les decimos nosotros, que son las adolescentes de los 12 a los 21 y después ya los grandes, ahí tenemos hasta de 68. Hace poco venía una señora con 82, ya no puede, pero hasta hace poco lo hacía.

Hoy La venganza de los pobres llega al centenar de miembros.

- Contame un poco sobre las glosas, ¿cómo es el proceso de escritura? ¿Cómo se logra una voz colectiva?

- Es una construcción muy colectiva, porque finalmente somos dos o tres los que más le ponemos ganas a escribir. Pero, más allá de eso, digamos que es como una construcción colectiva, tratamos de que todas las inquietudes que van surgiendo se puedan ir canalizando en las glosas. Las glosas son la parte donde se cuenta un poco lo que va a venir, por eso son importantes. Hoy está Rubén, que es uno de los más grandes de la murga, que las escribe y las recita. Pero nosotros entendemos que todo lo que genera la murga es un producto colectivo.

Hoy La venganza de los pobres llega al centenar de miembros, de los que casi la mitad son “mascotitas”, es decir, menores de doce años.

- ¿Por qué creés que se quedan en la murga? Hoy hay un montón de alternativas, pero deciden quedarse…

- Sí, es raro. Creo que es así porque la murga funciona como una gran familia y en esta sociedad tan individualista y tan metida en uno mismo, sobre todo con este tema del celular y la tecnología, la murga es un espacio disruptivo. Es un espacio donde tienen que charlar, se tienen que comunicar entre ellos. Vos ves que algunos vienen con cara de tener un mal día y, sin embargo, al rato ves que cambió. Se compartió un mate, se compartió un rato, el hecho fundacional de una murga es el compartir. Sabés que cuando empezamos se decía que la murga era un espacio de resistencia y yo le agrego a eso que también es un espacio creativo. Lo que falta en este momento es fomentar la creatividad de los pibes y en las pibas. Entonces, me parece que eso es lo que encuentran ahí. La murga tiene esa dualidad entre la individualidad y lo colectivo que la hace maravillosa. Entonces, están las banderas, la fantasía, y eso es lo que hace que la murga se mueva grupalmente. Y después tenés las instancias particulares en donde cada uno muestra todo lo que sabe y todo lo que hace, desde la construcción de la vestimenta, la levita que es lo que nos unifica a todos porque son todas iguales, pero el parche que eligen ponerle es lo que particulariza, ahí es donde cada uno pone su idea política, su club, su milagro religioso. Una banda que tiene siempre esa dualidad entre lo individual y lo colectivo, pero la finalidad es que prima lo colectivo. La murga es algo así como una expresión cultural analógica.

El sostén de la murga es la murga misma. Desde lo anímico, desde la energía necesaria y desde lo financiero. Todo lo que ha logrado la murga es para y de la murga misma. Todos los eventos en los que participa, casamientos, fiestas, cumpleaños, genera un recurso que se utiliza para comprar y mantener los instrumentos. Esos instrumentos que utilizan los y las que se acerquen para sumarse al grupo.

La murga tomó forma en el espacio del Complejo Universitario.

- ¿Se notan en los participantes los cambios de ánimo según el momento que se esté transitando en el país?

- Sí, claro. Pero sabés que es al revés para nosotros. Los momentos de crisis son donde la murga crece, crece en cantidad de gente. Cuando empezamos, no me acuerdo bien, pero éramos cerca de trescientos. Después empezó a bajar. Hubo un momento donde éramos veinte y hace unos años, después de la pandemia, empezamos despacito a crecer de nuevo. Comienza a venir más gente y comienzan a llamar de otros lugares para que vayamos como a comedores, festejos populares y todo, digo, está buenísimo que suceda, pero es una mala señal.

Veinticinco años cumple La venganza de los pobres. Más de veinte años recorriendo los barrios y otras ciudades llevando la voz de muchos, contando las penas y las alegrías de tantos. Federico Argüelles resalta, “Yo siempre digo que somos profesionales del carnaval. Somos responsables en un montón de cosas, es decir, si vamos a ir un comedor, bueno, tenemos que ir un grupito para dar el mejor espectáculo que podamos, de la misma manera que si te contrata una empresa para tocar ahí, porque todos merecen lo mismo por nuestra parte. Entonces, vayamos al lugar que vayamos, daremos un espectáculo de excelencia en todos lados y eso, en definitiva, te va llevando a crecer”.

Crecer durante veinticinco años para seguir creciendo. La Venganza de los pobres al ritmo de “Una danza, venganza de los pobres que hechizó a los fiambres que murieron sin pan…”, sigue siendo la voz de tantos.