Limpiaba baños en un boliche de Mar del Plata y hoy es una estrella del tenis de mesa mundial: la historia de Tomás Cabrera

Con 26 años viaja por distintos países, da clases y armó una comunidad alrededor del tenis de mesa.

Tomás Cabrera pasó de trabajar en un boliche de Mar del Plata a crear una comunidad mundial de ping pong

23 de Marzo de 2026 10:40

Por Redacción 0223

PARA 0223

Tomás Cabrera tiene 26 años y es un referente dentro del mundo del Tenis de Mesa, deporte que apareció en su vida en su infancia en Mar del Plata. Pero, antes de dedicarse de lleno al deporte, trabajaba en un boliche de Mar del Plata. Primero limpiaba los baños y después pasó al depósito. Mientras tanto, subía videos a redes sociales en los que contaba cómo era el día a día del trabajo nocturno y las quejas de los clientes.

Cuando los dueños del boliche le pidieron que deje de subir contenido o que no volviera a trabajar, Tomás eligió irse y construyó una comunidad alrededor del ping pong que lo llevó a dar clases, vender paletas, viajar por distintos países y reunir a más de 200 mil seguidores en Instagram.

“Si no hubiese pasado eso, probablemente habría seguido en el boliche. Y mi vida no habría cambiado nada”, reveló Tomás en una reciente entrevista con TN.

La relación de Tomás con el tenis de mesa empezó mucho antes de las redes sociales. Cuando era chico jugaba al tenis en un club de Mar del Plata. Fue su mamá quien le propuso probar con el ping pong. Al principio la idea no le entusiasmaba demasiado. “Yo tenía vergüenza de ir. Mi mamá me había dicho que si yo no iba, iba ella. Entonces fuimos juntos y a partir de ahí empecé a jugar”, recordó el deportista.

Con el tiempo se alejó un poco del deporte, pero años después retomó la mesa y las paletas. Dejó la facultad para enseñar tenis de mesa en un club y más tarde llevó ese mundo a las redes sociales.

Lo que pasó después lo sorprendió incluso a él. En menos de seis meses alcanzó los 100 mil seguidores. Sus videos empezaron a llenarse de comentarios de personas interesadas en aprender a jugar. “Actualizaba Instagram y aparecían cien comentarios nuevos, cien likes, cien seguidores. Esperaba unos segundos y volvía a pasar lo mismo. Era una locura”, contó el joven que hoy tiene 218 mil seguidores.

Ese crecimiento lo llevó a tomar otra decisión importante. Se mudó a la Ciudad de Buenos Aires para ampliar contactos y dedicarle más tiempo al proyecto. El cambio también le permitió acercarse a más clubes y sumar nuevos alumnos.

Para Tomás, una de las claves del crecimiento de sus videos fue que casi no había contenido sobre tenis de mesa en español. La mayoría de los tutoriales y explicaciones estaban en otros idiomas. Eso generaba una oportunidad para quienes querían aprender desde cero en la Argentina. “Es un deporte que podés jugar toda la vida. Tiene poco impacto físico y podés competir incluso si empezás de grande”, explicó.

Hoy su proyecto gira completamente alrededor del tenis de mesa. Da clases, vende equipamiento deportivo y trabaja con clubes que buscan difusión en redes. Además sigue produciendo contenido para una comunidad que crece cada día.

Ahora busca consolidar ese proyecto a largo plazo, ampliar su trabajo dentro del deporte y ayudar a que el la actividad llegue a más personas. “Mi sueño es poder seguir viviendo de esto y no tener que volver al estilo de vida que tenía antes”, contó el deportista.

“Me gustaría tener mi propio club de tenis de mesa. Y que de ese club salga, algún día, un jugador de la selección”, cerró..