A una hora y media de Mar del Plata: el pueblo rural de 500 habitantes repleto de paz
Fue fundado a fines del siglo XIX y tiene 130 años de historia.
Por Redacción 0223
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A una hora y media de viaje en auto desde Mar del Plata, transitando principalmente por la Ruta Provincial 88 y empalmando luego con la Ruta Provincial 227, se encuentra el paraje Tamangueyú. Este tranquilo rpueblo rural del partido de Lobería cuenta con una población estable de 502 habitantes según el último censo oficial y se presenta como una alternativa ideal de cercanía para quienes buscan escapar del ritmo urbano durante el fin de semana.
Cómo es y dónde queda el paraje Tamangueyú
El origen y la identidad de la localidad están fuertemente arraigados a la historia ferroviaria de la provincia de Buenos Aires. Fundado a fines del siglo XIX y con más de 130 años de historia, el rincón creció al calor de su estación de tren, un ramal que conectaba distintos puntos clave del sur bonaerense y que hoy, aunque ya no presta servicios de pasajeros, mantiene un esporádico movimiento de cargas.
El corazón de la vida comunitaria actual gira en torno al Centro Cultural "Ana Nelly Cruz", ubicado en las instalaciones de la antigua estación ferroviaria. En ese predio restaurado por los vecinos se conservan valiosos elementos de época, como las antiguas palancas de señales inglesas, un vagón histórico sobre los andenes, fosas de locomotoras y tanques de agua, además de un jardín parquizado con vegetación autóctona ideal para el avistaje de aves.
El recorrido por el pueblo se completa con la visita al histórico almacén de campo "La Vasca", un tradicional punto de encuentro atendido por sus propios dueños donde se pueden adquirir productos regionales y conversar con los lugareños. Muy cerca de allí, la plaza central ofrece un espacio recientemente renovado con juegos infantiles, un gimnasio a cielo abierto y canchas de fútbol para el disfrute de la comunidad y los visitantes.
La cercanía geográfica permite complementar la visita con otros atractivos imperdibles de la región, como una escala en la vecina ciudad de Lobería -ubicada a solo cinco kilómetros- para recorrer su museo histórico o admirar las reconocidas obras arquitectónicas de Francisco Salamone. Asimismo, a unos 50 kilómetros se despliega el paisaje agreste de Playa Arenas Verdes, coronando una escapada perfecta que combina historia ferroviaria, paz y naturaleza virgen.
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