A una hora de Mar del Plata: el pintoresco pueblito entre sierras con un almacén centenario

El paraje alberga apenas a una decena de familias.

La tranquilidad y la gastronomía son dos de sus principales atractivos.

6 de Octubre de 2026 10:42

Por Redacción 0223

PARA 0223

A poco más de 100 kilómetros de Mar del Plata, un pequeño rincón del campo bonaerense se consolida como el destino predilecto para quienes buscan una escapada distinta durante el fin de semana. Se trata de Dos Naciones, un pueblo rural ubicado al norte del partido de Lobería que resguarda una atmósfera de tranquilidad absoluta y paisajes serranos. Enclavado a escasa distancia del sistema de Tandilia, el pintoresco paraje alberga a una decena de familias y ofrece un auténtico viaje en el tiempo. Su cercanía geográfica lo posiciona como la opción ideal para combinar el descanso con las tradiciones rurales del interior de la provincia.

Cómo es y qué hay en Dos Naciones

El corazón cultural del lugar y su mayor atractivo turístico es un histórico almacén de ramos generales que data de finales del siglo XIX: fundado originariamente por dos inmigrantes y atendido en la actualidad por la familia Caveda, la edificación conserva intacta su fisonomía criolla tradicional. El establecimiento funciona de forma simultánea como despacho de bebidas, carnicería de pueblo y punto de encuentro indispensable para la comunidad. Entre sus viejas estanterías de madera, los visitantes pueden conseguir productos artesanales, embutidos regionales y quesos de campo de factura local.

El entorno cautiva a visitantes y fotógrafos.

Además de la propuesta gastronómica, el entorno del sitio cautiva a fotógrafos y ciclistas que recorren los caminos vecinales de tierra. Desde distintos puntos se logran panorámicas destacadas de los cerros El Bonete y Sierra Larga, dos elevaciones emblemáticas de la zona. El recorrido histórico dentro de la pequeña comarca se completa con la Escuela Rural Número 19 y las instalaciones de un antiguo club deportivo. Las estructuras edilicias ofician como testimonio de la intensa actividad social y comunitaria que tuvo la zona durante mediados del siglo pasado.

La excelente conectividad que ofrece la traza vial transforma al lugar en una excursión perfecta para realizar en una sola jornada. Para arribar desde la ciudad balnearia se debe circular por la Ruta Nacional 226, atravesando el trayecto que conecta Balcarce con Tandil. Al alcanzar el kilómetro 98 del camino asfaltado, la señalización vial indica desviar hacia la izquierda por un trayecto vecinal mejorado. Luego de recorrer unos catorce kilómetros por el camino rural, se accede directamente al casco histórico.

Se puede ir y volver del paraje en un solo día.

Gracias a este circuito, los viajeros tienen la posibilidad de disfrutar un almuerzo criollo en la pulpería y retornar a la Costa Atlántica por la tarde, recorriendo prácticamente todo el pueblo sin perderse de nada. La propuesta continúa ganando adeptos entre quienes pretenden desconectar de la rutina urbana sin realizar largos desplazamientos.

Lo más

leído