Tiene dos habitantes y una sola calle: el enigmático pueblo fantasma a dos horas de Mar del Plata
El destino, además de ser prácticamente desconocido, cuenta con un curioso nombre.
Por Redacción 0223
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A casi dos horas y media de viaje desde Mar del Plata, el Paraje Cristiano Muerto se ubica entre las alternativas más enigmáticas del turismo rural bonaerense. Emplazado sobre la Ruta Provincial 72, en el límite entre los partidos de San Cayetano y Tres Arroyos, el destino es considerado un verdadero pueblo fantasma que conserva apenas una cuadra de extensión y dos únicos residentes estables. Para acceder desde la ciudad balnearia se deben recorrer unos 209 kilómetros bordeando la costa por la Ruta Provincial 88 hasta Necochea, empalmando luego con la Ruta Nacional 228 y el tramo asfaltado de la RP 72.
Cómo es y qué hay en el Paraje Cristiano Muerto
El origen de su curioso nombre combina la tradición oral y los accidentes geográficos del territorio. Por un lado, una antigua leyenda popular relata que durante la época de la frontera con las comunidades originarias se halló el cuerpo sin vida de un hombre en las inmediaciones de la zona. Por otro lado, la denominación responde formalmente al arroyo homónimo que serpentea entre los campos hasta desembocar en el Océano Atlántico. Fundado en 1910 con la llegada del ferrocarril, el paraje perdió sus vías tras la clausura del ramal en 1961, quedando como único testimonio de aquella época el viejo cartel nomenclador de chapa al costado del camino.
El corazón de este poblado de una sola calle es su histórico Almacén de Ramos Generales, un establecimiento tradicional atendido por la única pareja que habita el lugar de manera permanente. El comercio funciona como despacho de bebidas, almacén de insumos básicos y punto de encuentro obligado para los trabajadores de las estancias vecinas, cuyos pobladores nativos ostentan el particular gentilicio de "cristianomortinos". La infraestructura del lugar se completa con la Escuela Primaria N° 4 "Ramón Santamarina" y una balanza pública donde los camiones de gran porte pesan las cosechas de girasol y trigo.
El entorno que rodea al paraje ofrece un paisaje agreste caracterizado por extensos montes de eucaliptos, campos de cultivo y dunas fijas. Desde la Ruta Provincial 72 nacen diversos caminos de tierra vecinales que se adentran en dirección al mar, conectando con las franjas costeras entre el Balneario San Cayetano y Orense: esa red de senderos rurales resulta ideal para travesías en camioneta o motocicleta, brindando una experiencia de viaje solitaria y alejada de la masividad de los centros turísticos tradicionales.
La accesibilidad del trazado vial permite visitar la zona durante todo el año sin necesidad de contar con un vehículo de tracción integral. La paz del almacén de campo y el entorno natural convierten a este paraje en un punto de detención estratégico para quienes buscan explorar la historia de los antiguos trazados ferroviarios bonaerenses. De esta manera, el poblado reafirma su atractivo como un destino singular para una escapada de fin de semana desde la ciudad.
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