Nueva polémica por las castraciones en Mar del Plata: llevan el debate a la Banca 25 del Concejo Deliberante
El conflicto por el proyecto que busca regular los traslados de mascotas llegó este jueves al recinto. Celia Patuto aseguró que algunas personas recurren a prestanombres para conseguir más lugares y cobrar por llevar animales a las postas municipales.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El acceso a las castraciones gratuitas de perros y gatos volvió a quedar en el centro de la polémica en Mar del Plata. Esta vez, el debate llegó a la Banca 25 del Concejo Deliberante, donde los impulsores de un proyecto para regular los traslados de mascotas reclamaron que avance la iniciativa y denunciaron maniobras para concentrar los turnos municipales.
Celia Patuto, presidenta de la ONG Género Animal, expuso este jueves los motivos por los que considera necesario regular la actividad. Según planteó, algunas personas utilizan prestanombres para obtener más turnos de los que les corresponderían y luego ofrecen un servicio privado de traslado hacia las postas de castración.
“Hace años que venimos viendo que hay una captación de los turnos municipales a través de distintas artimañas”, sostuvo Patuto, quien aclaró que la organización no está en contra de quienes cobran por llevar animales, sino de que esa actividad termine limitando el acceso de otros vecinos.
La propuesta fue impulsada por el concejal Ariel Bordaisco y busca establecer reglas para los traslados remunerados hacia los centros municipales. Sin embargo, la iniciativa ya generó cuestionamientos de otro sector de proteccionistas, que advierte sobre las consecuencias que podría tener para quienes trasladan animales y para las familias que dependen de ese servicio.
La denuncia por el uso de prestanombres
Patuto explicó que el sistema de castraciones funciona por demanda espontánea y establece un animal por persona. Según su relato, algunas personas recurren a terceros para conseguir más lugares y luego cobran por el traslado de los animales.
“Antes eran cuatro o cinco y pasaban desapercibidos, hoy son 20”, afirmó sobre quienes, según denunció, concentran turnos. También señaló que algunos llegan a las postas durante la madrugada para asegurarse un lugar.
“Terminaron yendo a las 3 o 4 de la mañana, y el vecino no puede ir a esa hora. Cuando va, ya tiene todos los turnos tomados”, describió. La referente insistió en que el objetivo no es impedir que los trasladistas trabajen, sino evitar que el servicio privado condicione el acceso a una prestación pública y gratuita.
“Es un servicio público que no puede estar captado ni monopolizado por cuatro o cinco personas que tienen un servicio privado”, sostuvo.
Un proyecto que enfrenta a proteccionistas
La discusión no es nueva. El proyecto encontró resistencia entre proteccionistas que consideran que las restricciones pueden afectar su trabajo y dificultar el acceso de las familias que no cuentan con vehículo, tienen problemas de horarios o necesitan ayuda para trasladar a sus mascotas.
En ese sector también plantearon que el problema de fondo es la capacidad limitada de turnos y reclamaron consensuar una regulación que no perjudique a quienes realizan traslados.
Por otra parte, desde el Municipio explicaron oportunamente que se multiplicaron los lugares de castraciones que recorren semanalmente distintos barrios y que se agregaron formatos digitales para sumarse a las esterilizaciones en la sede de Zoonosis.
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