Massa apuntó a Milei por Lula, pidió que reconozca el triunfo y planteó un desafío para el peronismo

El dirigente reclamó que el Presidente reconozca la victoria del mandatario brasileño y planteó la necesidad de reconstruir el vínculo con el principal socio regional. También destacó la estrategia de alianzas, la defensa de la industria y el protagonismo de los jóvenes y las mujeres.

Sergio Massa con Lula Da Silva, foto de archivo.

26 de Octubre de 2026 21:59

Por Redacción 0223

PARA 0223

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil abrió una discusión que va más allá de las fronteras del país vecino. Para Sergio Massa, el resultado electoral deja dos mensajes para la Argentina: la necesidad de recomponer una relación estratégica con Brasil y el desafío del peronismo de construir una mayoría que no se limite a sus propias filas.

El dirigente puso el foco en ambos aspectos y cuestionó la postura del presidente Javier Milei frente a la reelección de Lula. “Reconocer al que ganó no es ser de izquierda: es ser presidente”, planteó, al reclamar que el mandatario argentino reconozca el resultado de las urnas.

Lula obtuvo el 51,79% de los votos válidos en el balotaje frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. La elección, que terminó con una nueva victoria del líder del Partido de los Trabajadores (PT), volvió a poner en primer plano la disputa política e ideológica en América Latina.

Massa pidió recomponer el vínculo con Brasil

Para Massa, el resultado brasileño representa una oportunidad para dejar atrás los cruces políticos y recuperar una relación bilateral que considera fundamental para el desarrollo argentino. En ese sentido, recordó que el acercamiento entre ambos países lleva cuatro décadas y está ligado a los primeros pasos del Mercosur.

“Un insulto dura lo que dura un tuit. El daño a una relación de 40 años dura mucho más”, advirtió, al cuestionar los agravios y la intervención en la política interna de otros países.

El planteo también tiene un costado económico. Brasil es uno de los principales socios comerciales de la Argentina y un mercado clave para las exportaciones nacionales, en particular para sectores industriales que dependen del intercambio regional.

Massa sostuvo que la relación no debe quedar condicionada por las diferencias ideológicas entre los presidentes. La construcción de una política exterior sostenida, señaló, requiere reconocer la legitimidad de los gobiernos elegidos por sus ciudadanos y preservar los vínculos estratégicos más allá de los cambios de signo político.

La lección que Massa ve para el peronismo

El otro eje del análisis de Massa apunta directamente a la interna y al futuro del peronismo. El dirigente interpretó la victoria de Lula como una señal de que los movimientos populares pueden volver a construir una mayoría si logran ampliar sus alianzas y aceptar las diferencias dentro de una misma coalición.

El líder brasileño, consideró, no llegó al gobierno únicamente con el respaldo de su partido. Su espacio reúne a sectores de distintas tradiciones políticas, incluidos dirigentes provenientes del centro y de la centroderecha.

Para Massa, esa amplitud es una de las claves del resultado. “La unidad no es pensar todos igual: es seguir juntos cuando no pensamos igual”, sintetizó.

La comparación también tiene una lectura territorial. Según planteó, Brasil tiene una estructura política menos concentrada en su capital que la Argentina en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Lula construyó acuerdos con referentes regionales que, en el esquema argentino, podrían compararse con los gobernadores.

Ese es, precisamente, uno de los desafíos que Massa identifica para el peronismo: consolidar una alianza que no dependa exclusivamente de sus dirigentes nacionales y que pueda incorporar a actores con peso propio en las provincias.

La construcción, advirtió, exige liderazgos capaces de contener distintas posiciones sin pretender imponer una única mirada. “Requiere de liderazgos comprensivos y no de liderazgos hegemónicos”, afirmó.

En ese marco, Massa definió a Lula como una referencia central para los movimientos populares de la región y lo comparó con Juan Domingo Perón por su capacidad de representar un espacio político amplio. Incluso planteó la posibilidad de articular un polo regional con sectores del Partido Demócrata de Estados Unidos, en contraposición al movimiento que representa Donald Trump.

Industria, trabajo y participación: las claves de la campaña

Massa también destacó los ejes que, a su entender, permitieron a Lula imponerse en una elección ajustada. Entre ellos ubicó la defensa de la industria nacional, la protección de los derechos laborales y la capacidad de hablarle a una sociedad atravesada por la incertidumbre sobre el futuro del empleo.

El dirigente contrapuso esa estrategia con la de quienes, según su análisis, acompañan los ataques de Donald Trump a la economía de sus propios países. Para Massa, la campaña brasileña mostró que defender la producción y el trabajo puede ser una bandera electoral, especialmente cuando buena parte de la sociedad teme perder estabilidad y derechos.

Otro de los puntos que resaltó fue el protagonismo de los jóvenes y las mujeres. No los describió como sectores a los que una campaña debe dirigirse de manera diferenciada, sino como actores centrales de la construcción política.

La estrategia, además, combinó la movilización en las calles con una fuerte presencia digital. Para Massa, las redes sociales no reemplazan el trabajo territorial, sino que amplían su alcance y permiten disputar la conversación política en forma cotidiana.

"La participación ciudadana, desde esa perspectiva, fue mucho más que una herramienta para conseguir votos: convirtió a la campaña en una construcción colectiva", señaló.

El mensaje que Massa extrae de la elección brasileña combina, así, dos dimensiones. Hacia afuera, reclama que la Argentina preserve una relación estratégica con Brasil sin subordinarla a las diferencias políticas. Hacia adentro, propone que el peronismo revise su forma de construir poder, amplíe sus alianzas y encuentre una conducción capaz de mantener unido a un espacio diverso.

Para el dirigente, el triunfo de Lula no solo representa un respaldo para los movimientos populares de la región. También deja una pregunta abierta para el peronismo argentino: cómo volver a construir una mayoría que combine identidad política, amplitud y capacidad de representar las preocupaciones concretas de la sociedad.

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