El día en que más de cien tornados azotaron la provincia y transformaron a Mar del Plata en una pesadilla

A más de tres décadas de la devastadora tormenta que azotó a la costa atlántica, un recorrido detallado por la jornada en que ráfagas extraordinarias, destrozos masivos y más de cien tornados convirtieron a una noche apacible en uno de los episodios meteorológicos más impactantes del país.

Pocos minutos después de las 22:00 del martes 13 de abril de 1993, se dio vivió una de las jornadas meteorológicas más violentas de la historia argentina.

4 de Octubre de 2026 12:53

El martes 13 de abril de 1993 avanzaba en Mar del Plata sin mayores contratiempos que los comentarios supersticiosos con respecto a la fecha con el tradicional "no te cases ni te embarques". La ciudad acababa de cerrar una exitosa Semana Santa a nivel turístico, que contó con la presencia del entonces presidente Carlos Menem y con la actuación de Fito Páez, quien venía de presentar su disco más vendido, El amor después del amor, en el SuperDomo. Sin embargo, pocos minutos después de las 22:00, el clima cambió de forma drástica y dio paso a una de las jornadas meteorológicas más violentas de la historia argentina.

La tormenta que barrió la costa

Cerrando la jornada, un frente frío de extrema inestabilidad ingresó desde el sudoeste bonaerense y desató ráfagas que alcanzaron los 146 kilómetros por hora. El viento destruyó vidrios en toda la franja costera y en la zona céntrica. La marea subió impulsada por la sudestada, mientras el suministro eléctrico se cortaba por completo en amplios sectores urbanos.

Los destrozos materiales se multiplicaron en pocos minutos. En la esquina de San Luis y la Peatonal cayó el techo de la pileta del tercer piso de las galerías Lafayette. La fuerza del aire derribó árboles centenarios en la plaza San Martín, la plaza Colón y el cruce de Boulevard Marítimo y Alem. También sufrieron daños estructurales la sede del club Independiente, el edificio de la antigua estación de servicio de Jujuy y Luro, la Comisaría Primera y la fachada del hotel Hurlingham.

El antecedente directo

Como antecedente directo a aquella fatídica "Noche de los tornados", como se la conoció, se puede mencionar el severo temporal registrado durante la noche del 5 de abril, el que ya había dado una muestra del rigor climático en la ciudad. En aquella ocasión, el embate del oleaje provocó que el buque Polaris encallara contra una escollera de Playa Grande, para quedar, con el transcurso de los días, varado hasta transformarse en una curiosa e imprevista atracción para los visitantes de "La Feliz".

Una franja de destrucción en la provincia

El fenómeno no estuvo delimitado únicamente a la ciudad balnearia. Entre las 20:00 y las 23:00, un sistema de tormentas se desplazó a 130 kilómetros por hora sobre una superficie de más de 4000 kilómetros cuadrados, afectando a municipios como Pehuajó, Olavarría, Azul, Tandil, Balcarce y Necochea, entre otros.

Los estudios meteorológicos posteriores confirmaron que, durante esa franja horaria, se formaron más de 100 tornados de categorías F1 a F3. El evento fue calificado por los especialistas como la mayor oleada de tornados registrada hasta la fecha en el hemisferio sur. En Mar del Plata, el impacto principal correspondió a un tornado de escala F2 que afectó viviendas, derribó gimnasios y provocó el colapso de estructuras en las inmediaciones de la Estación Norte.

El saldo del desastre

A la mañana siguiente, no había medio de comunicación ni vecino que no calificara los hechos como un verdadero desastre en Mar del Plata. El balance oficial en la ciudad confirmó dos personas fallecidas, más de 60 heridos y 800 evacuados que debieron ser alojados de urgencia en las instalaciones de los clubes River y Alvarado.

El impacto del viento no dio tregua ni en el casco urbano ni en las periferias. La franja de mayores destrozos abarcó desde el centro y la franja costera hasta vecindarios más alejados como Belgrano, Puerto y Constitución. A medida que las ráfagas ganaban fuerza, los edificios públicos sufrieron graves roturas: la Biblioteca Municipal perdió gran parte de sus ventanales, mientras que la Escuela N° 5 y la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro sufrieron la voladura total de sus tejas. En las inmediaciones de la Estación Norte, la escena dentro de un club de la zona rozó el pánico cuando una treintena de personas reunidas en la confitería debieron tirarse al suelo a oscuras para esquivar los vidrios proyectados por el aire y el colapso de las estructuras.

En la vía pública, la violencia del temporal aplastó decenas de vehículos estacionados bajo el derrumbe de paredes y mampostería. En los accesos a la ciudad, la fuerza del aire volcó, a la altura de la Ruta 11, un ómnibus de la empresa Rápido del Sud que cubría el trayecto hacia Miramar, dejando a varios pasajeros heridos. La emergencia sumó además un frente hídrico crítico: alimentados por el caudal que descendía desde la zona de Laguna de los Padres, los arroyos locales desbordaron rápidamente e inundaron una gran cantidad de viviendas en los barrios más vulnerables.

El fenómeno marcó un hito en la meteorología nacional. Las franjas de terreno arrasado de noroeste a sudeste dejaron una huella documental que confirmó a la región pampeana como una de las zonas con mayor actividad de tornados en el planeta.

 

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