De Bragado a Europa y de vuelta a Mar del Plata: la historia del exfutbolista que ahora forma a las nuevas generaciones

Facundo Alvanezzi nació en Bragado, creció como futbolista en Mar del Plata, jugó en Europa y se formó como entrenador en el Basilea. Ahora regresó a la ciudad para transmitir toda esa experiencia a las nuevas generaciones.

Nació en Bragado, jugó en Europa y ahora volvió a Mar del Plata para formar a las nuevas generaciones.

3 de Octubre de 2026 08:35

Por Redacción 0223

PARA 0223

La historia de Facundo Alvanezzi tiene varios capítulos y Mar del Plata aparece en más de uno. Nacido en Bragado, comenzó a jugar en Sportivo Bragado, donde asegura haber incorporado buena parte de los fundamentos y la creatividad propios del potrero. Después llegó a Mar del Plata y pasó por Kimberley y Deportivo Norte, dos experiencias que fueron importantes en su desarrollo antes de dar el salto al fútbol europeo. Italia lo recibió en Livorno y luego continuó su carrera en Suiza, donde jugó para Locarno, Tresa Monteggio y Caslano. Aquella experiencia internacional no solamente amplió su recorrido como futbolista: también terminó definiendo el camino que tomaría después.

Porque mientras se acercaba el final de su etapa como jugador, Alvanezzi empezó a pensar en qué hacer con todos los conocimientos acumulados durante años. “Empecé a elaborar minuciosamente la viabilidad de ser formador”, contó en diálogo con 0223.

La pregunta no era solamente cómo entrenar a un futbolista, sino cómo enseñarle a entender el juego. De ahí surgió una idea que hoy atraviesa su trabajo: cambiar el concepto de “entrenar” por el de “educar jugando”. En Argentina comenzó a desarrollar esa faceta en Cadetes de San Martín y Aldosivi, pero el gran salto llegó en Suiza, donde trabajó durante años en el Basilea FC.

Una escuela entre el potrero y la elite

El paso por Basilea fue determinante para su mirada como formador. Trabajar con futbolistas de diferentes edades y nacionalidades, dentro de una estructura de elite europea, le permitió conocer otras metodologías y ampliar su manera de interpretar el desarrollo de un jugador. “Me otorgó la posibilidad de explorar el deporte de elite en su totalidad”, explicó. Una de las mayores satisfacciones de aquella etapa llegó años después: cinco futbolistas que había entrenado en el Basilea integraron la selección de Suiza en el último Mundial. Para Alvanezzi, aquel dato funcionó también como una confirmación de un recorrido profesional construido lejos de Argentina.

Su proyecto: la academia Alvanezzifutbol

Después de seis meses desde su regreso de Europa, decidió volver a apostar por Mar del Plata. Hace dos meses comenzó con Alvanezzifutbol, una academia destinada inicialmente a chicos de entre 6 y 14 años. Los lunes por la tarde y los sábados por la mañana trabaja con juveniles de distintos clubes de la ciudad y encontró un nivel de formación que lo sorprendió gratamente. Su intención no es competir con las instituciones donde los chicos ya juegan, sino aportar una herramienta complementaria. La propuesta apunta a una tecnificación muy específica: perfiles, controles, golpeos, manejo de pelota al piso y, sobre todo, la posibilidad de equivocarse para aprender.

“Quiero un juego liberado de errores, donde equivocarse libremente sea una virtud”, expresó. La frase resume buena parte de su filosofía. Alvanezzi busca que el chico esté permanentemente en contacto con la pelota y que pueda desarrollar recursos técnicos sin perder la libertad para tomar decisiones. Su trabajo funciona como un complemento de lo que los futbolistas ya incorporaron en sus clubes, con una premisa que considera central: perfeccionar sin quitarle espontaneidad al jugador.

Maradona como espejo y una metodología propia

En la construcción de su mirada aparecen varios nombres importantes de la historia del fútbol. César Menotti, Jorge Valdano, Marcelo Bielsa, Pep Guardiola, Luis Enrique y Johan Cruyff son algunos de sus principales referentes. De todos ellos tomó conceptos vinculados con la enseñanza, el juego colectivo y la valoración del futbolista. “Extraigo virtudes metodológicas para replicar mi idea, induciendo al lucimiento colectivo para que resalte el individuo”, señaló. Pero si hay una figura que ocupa un lugar especial en su imaginario, es Diego Maradona. “Mi espejo fue siempre Diego. Crecí y me identifiqué con sus cualidades geniales de talento brillante”, sostuvo. Y junto a él ubica a Lionel Messi, a quien considera el gran continuador de esa tradición argentina.

El proyecto que hoy desarrolla en Mar del Plata tiene además una ambición que excede las clases semanales. Alvanezzi asegura que ya recibió consultas desde Europa, Asia, América y Sudamérica para llevar su experiencia a otros lugares, aunque su prioridad pasa por consolidar primero su academia en la ciudad. También busca generar vínculos con clubes europeos y continuar desarrollando sus campus de verano, una propuesta que ya había impulsado anteriormente en Mar del Plata. La idea es crecer de manera gradual y convertir a la ciudad en un punto de encuentro entre distintas culturas futbolísticas.

Así, su recorrido vuelve al lugar donde alguna vez continuó su formación como jugador después de dejar Bragado. El chico que empezó en Sportivo Bragado, que pasó por el fútbol marplatense y después conoció Italia y Suiza, ahora eligió nuevamente Mar del Plata para construir su etapa como formador. Todo lo aprendido en Europa convive con aquella primera escuela del potrero que lleva desde sus comienzos. Y esa combinación es precisamente la que quiere transmitir a los chicos que llegan a Alvanezzifutbol: “Mi idea es seguir moldeando al futbolista argentino entre el potrero y el fútbol de elite”.

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