Un comedor barrial necesita ayuda para alimentar a 50 chicos y sumar apoyo escolar

Desde 2014, Romina Zabala sostiene un espacio comunitario en barrio Belgrano, donde cada fin de semana reciben a familias que atraviesan dificultades. Ahora buscan sumar voluntarios y donaciones para ampliar la contención que brindan a los más chicos.

Un comedor barrial necesita ayuda para alimentar a 50 chicos y sumar apoyo escolar

4 de Noviembre de 2026 07:56

Por Redacción 0223

PARA 0223

En medio de las dificultades cotidianas, hay historias que demuestran que la solidaridad puede convertirse en una forma de transformar el dolor en esperanza. Esa es la realidad de Romina Zabala, quien desde hace más de una década sostiene un comedor y merendero en barrio Belgrano, con el objetivo de acompañar a chicos y familias que necesitan una mano.

El espacio funciona en Bragado 1463 y actualmente recibe a cerca de 50 niños. Allí, los sábados y domingos, se preparan comidas, se entregan viandas y se comparte la merienda. Detrás de cada plato hay mucho más que alimentos: hay esfuerzo, compromiso y una decisión que Romina mantiene firme desde hace años.

"El comedor se hizo en el año 2014 acá en barrio Belgrano, en donde asistieron un montón de chiquitos y familias", contó Romina en diálogo con 0223.

Sin embargo, sostener el espacio no siempre fue sencillo. Durante un tiempo, la falta de donaciones y de personas que pudieran colaborar obligó a reducir su funcionamiento e incluso a cerrar sus puertas temporalmente. "Era yo la que compraba las cosas", recordó.

Pero las dificultades no lograron apagar su compromiso. Incluso en los momentos más difíciles, Romina encontró la manera de continuar con la tarea solidaria y hoy da una mano a decenas de familias.

El recuerdo de su hijo, una motivación que sigue presente

Detrás de esta iniciativa también existe una historia profundamente personal. Romina contó que su hijo, cuando era pequeño, la acompañaba y colaboraba con ella en el merendero. Una fotografía de aquellos años conserva ese recuerdo y representa una parte fundamental de la historia del espacio.

Tiempo después, atravesó la pérdida de su hijo, una experiencia que también la llevó a impulsar la organización Madres Unidas por el Dolor, desde la que comenzó a reclamar justicia y acompañar a otras familias. "Mi hijo me ayudaba ahí en el merendero. Él era muy chiquitito", recordó emocionada.

El 17 de marzo de 2025 realizó la primera convocatoria frente a la Municipalidad, en un reclamo por justicia. A partir de aquella movilización comenzó a crecer Madres Unidas por el Dolor, organización que fundó para transformar el dolor compartido en un espacio de acompañamiento y lucha.

A pesar de todo lo vivido, Romina nunca dejó de lado el comedor. La tarea solidaria continuó siendo parte de su vida y de su compromiso con la comunidad.

Para que no falte un plato de comida

Actualmente, Romina cuenta con la colaboración de Raúl Rodríguez, quien se sumó a la iniciativa y comparte con ella la responsabilidad de sostener el comedor.

Los sábados y domingos preparan almuerzos y entregan viandas, mientras que los domingos también ofrecen leche. "Es el que me ayuda, entre los dos conseguimos y compramos lo que sea para comer", explicó Romina a 0223.

El espacio también recibe ocasionalmente la colaboración de mujeres vinculadas a una iglesia, quienes se acercan para realizar actividades de Escuelita Dominical y acompañar a los chicos.

La tarea, sin embargo, se sostiene principalmente gracias al esfuerzo económico y personal de sus responsables, que muchas veces deben afrontar los gastos con sus propios recursos.

El sueño de sumar actividades y abrir nuevas oportunidades

Más allá de garantizar un plato de comida, Romina tiene un proyecto que va todavía más allá: convertir el comedor en un espacio de contención y aprendizaje para los chicos del barrio.

La idea es que, además de recibir alimentos, puedan encontrar allí actividades que los acompañen después de la escuela, les permitan aprender y les ofrezcan alternativas recreativas.

"También queremos sacarlos de la calle. Que puedan hacer alguna actividad, como apoyo escolar, guitarra o algo así", expresó.

Por eso, la convocatoria no está dirigida únicamente a quienes puedan colaborar con alimentos o dinero. También está abierta a docentes, talleristas, músicos y personas que quieran acercarse a compartir sus conocimientos y dedicar parte de su tiempo a los chicos.

Un pedido de ayuda para seguir adelante

Hoy, las necesidades más urgentes del comedor pasan por conseguir verduras, pan y otros alimentos que permitan sostener las comidas y meriendas de cada fin de semana.

"Lo que necesitaríamos es que alguien nos pueda donar alimentos para poder seguir dándole la comida a todos los chicos y a la gente que asiste al merendero", pidió Romina.

Y aunque reconoce que la ayuda sería fundamental, también deja en claro que, mientras puedan, seguirán haciendo el esfuerzo para que el espacio continúe funcionando.

Porque para Romina Zabala y Raúl Rodríguez, el comedor no es solamente un lugar donde se reparte comida: es un espacio donde los chicos encuentran acompañamiento, donde las familias reciben una mano y donde la solidaridad se transforma, cada sábado y domingo, en un gesto concreto de amor.

Quienes deseen colaborar se pueden comunicar con Romina Zabala al 2233499199.

Lo más

leído