Quién es el narco marplatense que pagó 40.000 dólares para asesinar a un ministro, un juez y un fiscal en Entre Ríos

El expresidente de la Sociedad Rural de Diamante enfrenta un juicio por narcotráfico tras planear el asesinato de funcionarios judiciales que lo investigaban, utilizando las islas del río Paraná como plataforma para traficar cocaína.

Quién es el narco marplatense que pagó 40.000 dólares para asesinar a un ministro, un juez y un fiscal en Entre Ríos

23 de Febrero de 2026 15:26

Por Redacción 0223

PARA 0223

Leonardo Airaldi, exlíder de la Sociedad Rural de Diamante, está detenido y a la espera de un juicio que comenzará el próximo martes en Paraná por cargos vinculados al narcotráfico. Está acusado de haber pagado 40.000 dólares para contratar a sicarios uruguayos con el fin de asesinar al juez federal Leandro Ríos y al fiscal federal José Candioti, quienes investigaban su actividad ilícita.

Según trascendió de la investigación, Airaldi - oriundo de Mar del Plata - utilizaba las islas del río Paraná como puntos estratégicos para la introducción de grandes cargamentos de cocaína a través de la hidrovía, en conexión con organizaciones criminales poderosas como el Primer Comando Capital. El plan criminal incluía también al ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, como posible objetivo.

El intento de asesinato fue frustrado cuando un recluso de la Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú, donde Airaldi cumple prisión preventiva, denunció el complot. Sobre el plan, el testigo relató que “Airaldi quería matar mediante un sicario a Roncaglia, pero ese le salía más caro porque iba a ser en la Argentina. Él había averiguado que Roncaglia iba a un pueblito cerca de Paraná, a una quinta de amigos, y que el ministro iba solo, en moto. Con la gente que hablaba (por Airaldi, preso en Gualeguaychú) le decía que vayan con un tarro de cal. Para ser más exacto, que vayan en dos vehículos, que uno vaya con un tacho de cal y el otro con los sicarios, y que no debían dejar nada, ni un rastro”.

La Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú, donde está detenido Leonardo Airaldi.

No debían dejar nada, ni un rastro

La denuncia del Servicio Penitenciario de Entre Ríos fue clave para iniciar una investigación liderada por el juez federal Hernán Viri y el fiscal Pedro Rebollo, que ordenaron un allanamiento en el pabellón E de la Unidad Penal N° 9. Allí se incautaron dosis de cocaína, teléfonos celulares y anotaciones que aportan evidencia para el caso.

La causa contra Airaldi acumula dos procesos judiciales, uno en Santa Fe y otro en Entre Ríos, recurso de casación rechazado recientemente por el Tribunal Oral Federal de Paraná. El juicio contará con la declaración de 51 testigos, y la base de la investigación proviene del hallazgo accidental de droga en una vivienda de Puerto Gaboto, Santa Fe.

El 10 de agosto de 2022, la policía encontró 28 panes de cocaína con marcas internacionales debajo de la cama de un empleado de Airaldi. La droga estaba vinculada a un cargamento mayor incautado días después en Rosario, con destino a Dubái, lo que evidenció una red compleja de narcotráfico que utilizaba la hidrovía Paraguay-Paraná.

La Hidrovía Paraguay -Paraná otra vez en el centro de la escena por su uso para el narcotráfico.

En julio de 2022, Airaldi fue detenido en Rosario durante un operativo de Gendarmería, en una camioneta VW Amarok que luego fue vinculada a un clan narco liderado por Miguel Ángel “Mameluco” Villalba. El análisis de los teléfonos incautados reveló comunicaciones que evidencian su rol en la organización.

Las investigaciones también señalaron que Airaldi y su empleado Diego Torres usaban una isla como plataforma para el contrabando. Un informante declaró que Torres contaba con una lancha rápida y que Airaldi disponía de una pista clandestina para aterrizajes de avionetas con droga, según consta en el expediente judicial.

En las conversaciones telefónicas incautadas, Airaldi y su círculo usaban términos codificados como “maple”, “carne”, “lomo” y “novillo” para referirse a la cocaína. En un diálogo, Airaldi advirtió a un contacto: “No mandes esas cosas por acá”, refiriéndose a la palabra “avión”, lo que evidencia su preocupación por evitar rastros.

El caso pone nuevamente en foco el uso ilícito de la hidrovía Paraguay-Paraná para el narcotráfico y revela la complejidad de las redes criminales que operan en la región, con conexiones internacionales y estrategias violentas para proteger sus negocios.