Quebró una famosa láctea que producía postres y yogures de primera línea: despidió a 180 trabajadores
La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima cesó definitivamente sus actividades en Lincoln tras la quiebra judicial declarada en noviembre de 2025, afectando a cientos de empleados en todo el país.
Por Redacción 0223
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La empresa Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (Arsa) anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en Lincoln, provincia de Buenos Aires, como consecuencia de la quiebra judicial declarada en noviembre de 2025. Esta medida afecta a 180 empleados de esa planta, en el marco del cese total de actividades de la compañía a nivel nacional.
La planta de Lincoln, dedicada principalmente a la producción de yogures, flanes y postres refrigerados, formaba parte del esquema productivo histórico de Arsa. La resolución judicial ordenó la liquidación completa de la empresa, el cierre de sus instalaciones y la inhibición general de bienes, lo que implica el fin de la operatoria industrial en la ciudad.
Muchos de los trabajadores afectados contaban con una extensa trayectoria en el sector lácteo, algunos con más de 30 años de servicio. La quiebra se produjo tras el fracaso del concurso preventivo de acreedores iniciado en abril de 2024. Además de la planta de Lincoln, la compañía también cerró su fábrica en Monte Cristo, Córdoba, impactando en total a cerca de 400 empleados en todo el país.
Entre las causas que llevaron al colapso de Arsa se encuentran la disminución del consumo interno, el aumento en los costos de producción, el encarecimiento de la leche cruda, la inflación y los desequilibrios financieros en la cadena de pagos. Arsa producía parte de su línea bajo licencia de SanCor y era un actor destacado en el mercado nacional de postres refrigerados.
El cierre de la planta representa un duro golpe para la economía local. Martínez, uno de los trabajadores afectados, expresó: “Nos avisaron que la empresa cerraba y que no había continuidad posible”. Otro empleado agregó: “Muchos estamos a pocos años de jubilarnos y hoy nos quedamos sin trabajo”.
Ante esta situación, el Ministerio de Trabajo intervino para relevar el estado laboral de los trabajadores y monitorear las indemnizaciones pendientes. Sin embargo, hasta el momento no se han anunciado alternativas para mantener la producción ni la posible llegada de nuevos inversores.
Este cierre se suma a una serie de retracciones en la industria láctea de la provincia de Buenos Aires, un sector históricamente fuerte y relevante para la economía regional. La clausura definitiva de la planta de Arsa en Lincoln afecta directamente a cientos de familias vinculadas al empleo industrial y a la cadena de proveedores locales.
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