Un histórico comercio de Ayacucho cierra tras 25 años por caída en ventas
El local de indumentaria infantil bajará sus persianas luego de un cuarto de siglo. Su propietaria atribuye el cierre a la baja en ventas, alquileres altos y presión impositiva que hicieron insostenible el negocio.
Por Redacción 0223
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Después de 25 años de trayectoria, el reconocido comercio de indumentaria infantil Milindre anunció su cierre definitivo. Su dueña, Rosario Jaimes, explicó que la fuerte caída en las ventas junto al incremento de costos como alquileres y cargas impositivas hicieron inviable la continuidad del negocio.
Rosario detalló que, si bien el 2025 comenzó con expectativas positivas, desde mediados de año se registró un desplome significativo en las ventas. “Enero y febrero siempre son meses flojos, pero este año fue mucho peor”, señaló. Además, indicó que los alquileres alcanzan valores desde 450 mil pesos mensuales, sumado a los gastos de transporte para recibir mercadería y los impuestos, factores que complicaron la situación financiera.
El cierre de Milindre se produce en un momento difícil para la industria textil argentina. Informes de Fundación ProTejer y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa revelan que el sector experimenta caídas interanuales en producción y ventas, con numerosas fábricas cerrando y reducción de personal en diversos puntos del país. La combinación de menor poder adquisitivo, aumento de costos internos y la competencia con productos importados más baratos profundizan la crisis para fabricantes y comercios minoristas.
Milindre abrió sus puertas en 2001, en plena crisis económica nacional, y logró mantenerse operativo durante más de dos décadas. Rosario Jaimes estuvo al frente del negocio durante 13 años y rememoró con emoción: “Hay chicos de 25 años que nacieron acá adentro. Vimos crecer generaciones enteras”. La reacción de clientes fue emotiva, con muchos enviando mensajes de tristeza por la noticia.
La decisión de cerrar también estuvo influenciada por la necesidad de realizar una nueva inversión para la temporada otoño-invierno y las dificultades para conseguir un local adecuado. “Era volver a empezar con más gastos cuando lo económico no venía bien”, explicó Rosario, destacando que el contexto económico adverso hizo imposible sostener el proyecto.
Este caso se suma a otros comercios de Ayacucho que en los últimos meses han ajustado sus horarios, reducido personal o cerrado definitivamente, reflejando así el impacto de la crisis que atraviesa el comercio minorista en varios municipios de la provincia de Buenos Aires.
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