Brilló en Independiente, metió más de 100 goles y hoy tiene una fábrica de pastas

Fue una de las grandes promesas del fútbol argentino, pero las lesiones y la falta de continuidad lo alejaron de la elite.

Fue una de las grandes promesas del fútbol argentino, pero las lesiones y la falta de continuidad lo alejaron de la elite.

3 de Febrero de 2026 10:35

Por Redacción 0223

PARA 0223

Brian Nieva irrumpió en el fútbol argentino con credenciales que ilusionaban fuerte a los hinchas de Independiente. Formado en el club de Avellaneda, desde muy chico dejó en claro que tenía algo distinto: un olfato goleador voraz que lo llevó a romper todos los registros en divisiones juveniles, donde superó la barrera de los 100 goles y se transformó en el máximo artillero de las inferiores del Rojo.

Su debut en la Primera llegó en 2010, nada menos que frente a Godoy Cruz. Sin embargo, el salto a la elite no reflejó todo lo que había mostrado en juveniles. La escasez de oportunidades y la falta de continuidad comenzaron a marcar su camino, en un contexto donde Independiente atravesaba años convulsionados y con poca paciencia para sostener procesos.

En busca de minutos y rodaje, Nieva inició un largo peregrinar por el ascenso y el exterior. Los Andes, Santiago Morning de Chile, J.J. Urquiza y Comunicaciones fueron algunas de las camisetas que defendió. Aunque nunca perdió su instinto goleador, las lesiones y la irregularidad le impidieron consolidarse y retomar el nivel que lo había convertido en una joya de las inferiores.

El punto de quiebre llegó en 2018. Una grave lesión de rodilla lo mantuvo alejado de las canchas durante un largo período y, a los 28 años, tomó una decisión tan dura como inevitable: ponerle fin a su carrera como futbolista profesional. El golpe fue fuerte, sobre todo para alguien que había generado tanta expectativa desde joven.

Lejos del ruido del fútbol, Nieva encontró un nuevo rumbo en su vida. Tras el retiro, se volcó de lleno al emprendimiento familiar en San Francisco Solano, donde trabaja en “Don Alfonso”, una fábrica de pastas. Allí, entre amasadoras y recetas, reconstruyó su día a día y dejó atrás la presión constante del alto rendimiento.

La historia de Brian Nieva es una más de esas que deja el fútbol argentino: talento precoz, sueños grandes y un destino que tomó otro camino. Hoy, lejos de las canchas de Avellaneda, vive con tranquilidad y orgullo por lo recorrido, demostrando que también hay vida —y proyectos— después del fútbol profesional.