Un video viral, millones de likes y difusión de imágenes falsas: el debate detrás de la IA

La información se viraliza a velocidades impensadas y muchas veces se generan polémicas entorno a la veracidad de los contenidos.

Imagen creada con Inteligencia artificial del presidente Javier Milei como un therian.

1 de Marzo de 2026 14:45

Por Redacción 0223

PARA 0223

La inteligencia artificial (IA) pasó a ser uno de los recursos más utilizados en la vida diaria, ya sea de forma informativa, entretenimiento o incluso en la planificación de rutinas. Sin embargo, en esta vorágine de herramientas, novedades y redes sociales nació una nueva pregunta ¿es real o está hecho con IA?.

Un reel de Instagram acumula millones de me gusta y miles de comentarios sobre la ternura de un grupo de mascotas en diversas casas, la música con tintes cómicos acompaña la secuencia y no falta graph con la frase contextualizadora o que introduce cierta intriga para captar a los usuarios. El siguiente video muestra a un reconocido político mundial con un discurso extremista y un comportamiento que pocas veces -porque no se puede hablar de imposibles- se le puede adjudicar a una persona pública.

La secuencia se repite en todas las redes sociales, TikTok, Twitter y Facebook, por nombrar algunas de las más utilizadas. Entre medio de esas expresiones vinculadas a lo emocional y el ocio, siempre aparece algún comentario que asegura que el contenido no es real, está hecho con IA o un "no se dieron cuenta que es fake". Ese constante cuestionamiento hoy pone en juego un montón de ideas respecto a la percepción, la credibilidad y principalmente la sobreinformación. 

Imagen un perro tomando mate creada con Inteligencia Artificial.

Al respecto, la psicoanalista María Cecilia Antón, señaló en diálogo con 0223 que "actualmente existe un debate entre lo que es real o fantasía, por eso a veces conviene hablar de “realidades” o  “distintas perspectivas”. El ser humano es el único ser hablante y como tal es un ser de creencias. El problema empieza cuando las creencias se convierten en irrefutables o inamovibles, y por lo tanto, comienzan a tener un tinte delirante". 

En consonancia, Ana Slimovich, Investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Investigaciones Gino Germani y Doctora en Ciencias sociales (UBA), le explicó a este medio que "la utilización de imágenes generadas con inteligencia artificial que representan figuras reconocidas -como políticos o personas famosas- tiene un impacto significativo en la credibilidad de los discursos públicos. La imagen de un referente puede ser utilizada para dar peso a determinados argumentos que circulan en el espacio público, difundir rumores falsos, reforzar ideas negativas sobre candidatos, campañas o gobiernos, o incluso reproducir estereotipos".

¿Es posible formar un pensamiento crítico?

La creciente accesibilidad, a través de internet, a la información puede ser un arma de doble filo. Esta dificultad de poder distinguir lo real de lo falso, por el avance de la verosimilitud de los contenidos virtuales, pone en juego la capacidad del ser humano de descifrar los mensajes implícitos.

"Las noticias que viajan rápido pueden ser reales o falsas. Las últimas no son escritas por periodistas sino por inventores/falsificadores y se produce una pelea entre los inventores de noticias y los corroboradores", remarcó Anton. 

Imagen de Donald Trump en la playa creada con Inteligencia Artificial.

Según análisis, las fakes news en general son escritas y publicadas del siguiente modo: "Primero un gran título para llamar la atención, luego se agregan detalles y finalmente se escriben acerca de 200 palabras, se publican y en minutos tienen cientos de vistas. Los corroboradores, verdaderos periodistas o personas que utilizan el pensamiento crítico, necesitan chequear mediante redes sociales, investigando en internet, comunicándose con personajes claves, y chequeando otras fuentes en un trabajo interminable. Por supuesto, en este juego del gato y del ratón puede ganar el más veloz. En nuestra sociedad parece que importa que el contenido sea real o no según la meta de la información", argumentó. 

En este contexto, "la capacidad de la inteligencia artificial generativa para crear contenido visual hiperrealista genera dudas sobre la veracidad de lo que circula en las redes sociales, erosionando la confianza de los internautas. No solo se pierde confianza en el video o la imagen puntual que está circulando, sino también en el conjunto de los discursos que se producen en las redes. En un ámbito como el de la comunicación política, donde la credibilidad es fundamental, esto puede derivar en una crisis de confianza, en la que el ciudadano se pregunta qué es real y qué es fabricado", detalló la investigadora Slimovich.

Por este motivo, "el pensamiento crítico considera la fuente y el autor del artículo; la lectura entera del contenido no solo el título. chequear si la misma noticia está en otros sitios de noticias verificados. La confianza es una cualidad que depende de la creencia particular de cada uno, pero el pensamiento crítico es una habilidad que lleva su tiempo a quien esté dispuesto a encontrar una verdad fáctica". 

Usuarios, influencers y redes sociales: una relación en constante tensión

La utilización de la Inteligencia Artificial puede mejorar la imagen que una persona expone en las redes, o por el contrario, crear controversias que impacten en su vida personal. Muchas veces personas reconocidas en el mundo de las redes sociales han salido a desmentir imágenes o videos asegurando que fueron creados por otra persona utilizando contenidos falsos. 

Imagen Marcelo Gallardo creada con Inteligencia Artificial.

Esta situación suele poner en jaque la relación entre los usuarios, creadores de contenidos y las aplicaciones: "La vinculación humana y el lazo social ha cambiado con el uso de las redes sociales. Lo central resulta no deshumanizar. Si bien la IA se basa principalmente en la utilización de esos principios, utilizando esos dos factores importantísimos del ser humano (lo visual y lo auditivo), sabemos que el ser humano tiene una capacidad sensorial más amplia y no regulada para todos igual", reveló Anton. 

Por lo tanto, "los contenidos audiovisuales tienen mucha influencia sobre nosotros aunque no nos reducimos a ellos.  La comunicación de emociones y sentimientos, aspectos creativos, la habilidad de poner en palabras, sigue siendo un desafío entre los seres humanos. Las imágenes creadas con IA no dejan de asombrarnos en su perfección, en ellas está el rasgo de lo artificial mismo", indicó. 

Uno ejemplo del uso de la inteligencia artificial para utilizar la imagen de personas reconocidas y propagar mensajes son los Deepfakes. "Se trata de videos hiperrealistas que hoy pueden ser creados por cualquier usuario, ya que estas herramientas están al alcance de todos y no requieren conocimientos técnicos avanzados. En este sentido, las operaciones de desinformación política utilizan estos contenidos para hacerles decir o hacer a los políticos cosas que nunca dijeron o hicieron. Muchas veces se aprovechan brechas ya existentes, rellenando vacíos y amplificándolos, o se apoyan en verosímiles mediáticos y rumores previos", reveló Slimovich.

Es por esto que "cuando se generan videos reales que extienden esos márgenes de lo decible, los contenidos creados con inteligencia artificial circulan con mayor fuerza en el ecosistema mediático, ya que resulta difícil distinguirlos", resaltó.

Imagen de Mar del Plata creada con Inteligencia Artificial.

No todo son malas noticias

Lejos de demonizar el uso de la Inteligencia artificial y las redes sociales, es posible resaltar el impacto positivo que genera en el aprendizaje, la igualdad de acceso a la información y herramientas de producción. 

Sobre esto, Slimovich enunció: "Estas tecnologías pueden ayudar a analizar grandes volúmenes de datos para comprender mejor las opiniones de la ciudadanía, personalizar mensajes y diseñar campañas más específicas. Además, permiten la creación de contenido audiovisual o gráfico para redes sociales de manera más accesible e igualitaria para todos los partidos políticos".

Al mismo tiempo, "la IA puede ser utilizada para reforzar el aprendizaje de habilidades académicas sin reemplazar a la figura del maestro y del alumno, ya que hay algo que el cuerpo humano transmite y que es necesario para que la transferencia de conocimiento sea posible", agregó Anton.

De modo que con el uso consciente, y sin alejarse de las dinámicas sociales  fundamentales para el ser humano, se puede crear "una herramienta poderosísima que es necesario cargar de datos y que puede cambiar el paradigma", concluyó.