Lo acusan de captar a jóvenes y obligarlos a vender droga

Estaba acusado por liderar una banda narco y ampliaron el procesamiento. La investigación comenzó en marzo del año pasado.

La causa comenzó el año pasado.

27 de Marzo de 2026 12:22

Por Redacción 0223

PARA 0223

Un hombre, acusado de liderar una banda de narcotráfico en Mar del Plata, fue procesado también por trata de personas por el juez Santiago Inchausti al determinar que captó a dos jóvenes mediante engaños, los trasladó a la ciudad, los redujo a servidumbre y los obligó a vender drogas.

La investigación, a cargo del fiscal federal Santiago Eyherabide, de la Oficina de Narcocriminalidad, reveló que el acusado planificó que las víctimas fueran la cara visible del punto de venta de cocaína, suministrándoles semanalmente cantidades de droga para su comercialización. Los jóvenes vivían bajo control absoluto, con amenazas, jornadas de disponibilidad de 24 horas, retención de ingresos y sin compensación efectiva, constituyendo trabajo forzoso y reducción a servidumbre.

Trabajó personal de Prefectura Naval Argentina.

El procesamiento, ampliado el 13 de enero, incluyó la modalidad de captación, traslado y acogimiento, agravado por explotación, engaño y vulnerabilidad de las víctimas, y un embargo de 100 millones de pesos. La investigación comenzó con allanamientos a fines de marzo de 2025, que desarticularon la organización narcocriminal y permitieron la libertad de las víctimas bajo la sospecha de explotación.

Se probó que el acusado convenció a la joven pareja mediante promesas falsas  y controló estrictamente su vida, obligándolos a residir en la vivienda facilitada y participar en la venta de drogas. La fiscalía remarcó que estas conductas constituyen explotación bajo la Ley 26.842, ya que las víctimas realizaron servicios forzados sin consentimiento y bajo amenazas.

Uno de los aprehendidos.

La fiscalía hizo foco en el informe producido por la Coordinación de Rescate luego de entrevistarse con las víctimas, en el que se detallan las amenazas permanentes que recibían, las que iban acompañadas de vigilancia continua y absoluta sobre su vida e intimidad.

Según sostuvo, la utilización de cámaras de seguridad, las restricciones a la libertad mediante la limitación de movimientos para salir de la vivienda, las jornadas de disponibilidad absoluta —24 horas para la venta de estupefacientes—, la retención de ingresos y la falta de contraprestación efectiva era parte del cuadro al que las víctimas estaban sometidas.