No queda nada: una histórica cadena de electrodomésticos cerró sus últimos locales y hay liquidación
El objetivo ahora es intentar cancelar una parte de las deudas millonarias acumuladas.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La emblemática cadena de electrodomésticos Garbarino cerró definitivamente sus últimas tres sucursales tras la quiebra dictaminada por la justicia comercial en marzo pasado. El proceso de disolución y venta de activos ya se encuentra en marcha bajo la supervisión del Juzgado Nacional en lo Comercial Número 7. El desmantelamiento de la estructura afecta a los locales ubicados en Belgrano, Almagro y Tribunales, marcando un final doloroso para la firma.
La sindicatura a cargo de la liquidación ordenó la transferencia inmediata de bienes para intentar cancelar una parte de las deudas millonarias acumuladas con bancos y proveedores. Los acreedores y exempleados tienen plazo hasta el 24 de junio para presentar sus reclamos formales sobre el pasivo final que dejó la empresa. El inventario remanente cuenta con apenas 1.500 unidades, muchas de ellas obsoletas, lo que evidencia la parálisis operativa que sufrió la compañía. No queda nada tras años de crisis económica y una caída estrepitosa en los niveles de consumo.
Qué puede pasar con la marca en el corto plazo
En paralelo a la venta de mercadería, la Justicia apunta a liquidar las plantas industriales paralizadas en Tierra del Fuego y el centro logístico de La Tablada. La marca Garbarino, considerada el activo más valioso de la empresa, será protegida mediante un proceso especial para ser subastada eventualmente a un nuevo dueño. Sin embargo, no existen certezas sobre su destino final debido al deterioro de la imagen institucional tras cinco años de conflictos. Se trata de una liquidación forzosa que busca saldar compromisos en un contexto de recesión.
Fundada en 1951, la cadena llegó a liderar el mercado nacional con más de 200 sucursales y una plantilla de 4.500 empleados en todo el territorio argentino. El cierre de esta etapa pone fin a una era iniciada por los hermanos Garbarino, quienes transformaron un pequeño negocio en un gigante del retail. Actualmente, solo quedan deudas y un puñado de trabajadores activos que esperan por el cobro de sus indemnizaciones tras décadas de servicio. La desaparición de esta histórica marca refleja la delicada situación que atraviesa el sector comercial.
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