Quedó varada en Bahréin, la despidieron del trabajo por la guerra y pide ayuda para volver a la Argentina con su perrita

Clara vivía en Miramar y patinaba en Mar del Plata, pero el trabajo la llevó a Medio Oriente. La paz terminó, vivió en un búnker entre bombardeos y Filomena la salvó. Ahora quiere volver con ella.

Filomena pertenecía a una familia que escapó del ataque militar.

30 de Abril de 2026 16:00

Por Redacción 0223

PARA 0223

La historia de María Clara retrata en primera persona el dolor que genera la guerra entre Estados Unidos/Israel e Irán. Lejos del poder, el petróleo, Donald Trump y la mar en coche, lo que verdaderamente afecta al mundo es la vida endeble de millones de personas, la muerte de otras tantas y la incertidumbre que se funde con el miedo.

Clara nació en San Juan pero eligió vivir frente al mar. Es diseñadora textil y, mientras estaba en Argentina, dividía su tiempo libre entre Miramar, donde residía, y Mar del Plata. En el skate park de la Bristol o por la costa se la podía ver con sus patines y con sus compañeras de patinaje.

Previa escala en Capital Federal por su crecimiento laboral, le llegó una oferta de Bahréin en el 2025. El país del golfo pérsico se encuentra en Asia occidental, geográficamente entre Irán y Arabia Saudita. El desafío de viajar a otro continente y una cultura distinta tenía algo en común con lo que vivía en Sudamérica: se fue a trabajar con una agencia internacional de entretenimiento, diseñando vestuario para artistas.

Las bombas y un amor como refugio

Cuando la adaptación costaba pero el trabajo era lo que esperaba y la empujaba a seguir, a María Clara -como a todo el mundo- la sacudió el conflicto bélico. Los estados de alerta, las bases militares bombardeadas a unos kilómetros de su casa y el cierre de aeropuertos la estremecieron. En febrero del 2026, una familia pudo salir de Bahréin pero tuvo que dejar a Filomena. Clara adoptó a la perrita.

No obstante, la guerra desestabilizó de tal manera la economía de Medio Oriente que la empresa de entretenimiento no pudo pagarle más el sueldo. Clara se refugiaba en un búnker, cuidaba de Filomena y conseguía comida para subsistir organizándose con sus compañeros. En marzo llegó una noticia peor: la despidieron del trabajo.

Cuidado con cuidado se paga

La empresa le garantizó el dinero para volverse a la Argentina. Sin embargo, la logística no era fácil. Solo dos aeropuertos en Arabia estaban abiertos, con vuelos que podían cancelarse en cualquier momento por la Guerra y la incertidumbre atravesando a toda hora junto al sonido de las bombas y las sirenas de fondo.

En efecto, la promesa de pasaje que aparentaba una indemnización por el despido se demoró. Pero llegó. No fue en marzo que le consiguieron el pasaje de vuelta a Argentina, sucedió en abril que el ticket quedó a disposición. Aunque había otro tema para analizar: Clara había solicitado que incluyan un boleto con mascota, por Filomena. La empresa dio el ok de palabra...

Cuando María Clara vio el pasaje no incluía un sitio para la perra. Cómo iba a abandonar a su alegría en el peor momento de su vida, quien le devolvió el cuidado con una compañía que fue un abrazo espiritual. Clara le había dicho a la empresa que el costo extra por Filomena lo iba a asumir de su bolsillo, que solo necesitaba un pasaje que la incluya. Y no ocurrió.

El sitio web para donar y ayudar.

Cómo colaborar para que ambas vuelvan

Amor con amor se paga. María Clara no va a regresar sin Filomena, lo que la corre es el tiempo: necesita volver cuanto antes a la Argentina y apostó por la colaboración en redes sociales.

Su pedido da vueltas al mundo. Enviaron dinero de diferentes países y hasta llegó al streaming argentino en Luzu TV. Clara dejó un link, dentro de una página que le permite retirar el dinero en Bahréin, y es la de Whydonate. Allí pueden colaborar para que, al menos en esta historia con ribetes marplatenses, el amor venza a la guerra.