Como un safari, pero en Mar del Plata: el lugar oculto donde podés ver animales en libertad

El refugio funciona como un pulmón verde de 30 hectáreas en medio de la ciudad.

El ingreso gratuito da lugar a recorrer las pasarelas inmersivas.

7 de Abril de 2026 09:49

Por Redacción 0223

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Como un safari pero en Mar del Plata, la Reserva Natural del Puerto emerge como un paraíso oculto donde se puede observar la fauna en total libertad. El refugio de biodiversidad funciona como un pulmón verde de 30 hectáreas que separa el movimiento industrial de las zonas residenciales y turísticas. En su interior conviven cinco ambientes distintos, desde humedales y pastizales hasta médanos costeros que conservan la esencia original de la costa bonaerense. El ingreso gratuito permite recorrer pasarelas inmersivas que invitan a descubrir un ecosistema vibrante a solo metros de las playas céntricas.

Las principales atracciones de la Reserva Natural del Puerto

El mayor atractivo visual de este santuario es su impresionante población de más de 150 especies de aves que anidan entre las lagunas continentales. Es el sitio ideal para el avistamiento de ejemplares migratorios y residentes que encuentran en este espejo de agua un refugio seguro para alimentarse. Además de las aves, el área es el hogar de pequeños mamíferos, anfibios y reptiles autóctonos que son difíciles de hallar en otros puntos de la ciudad. Para los amantes de la fotografía de naturaleza, el lugar ofrece postales únicas donde la vida silvestre es la verdadera protagonista.

Existen más de 120 tipos de aves en el lugar.

Entre la flora se destaca el extenso pastizal de cortaderas y especies relictuales de juncos que forman tapices verdes sobre la superficie de las lagunas. Este sector costero es prácticamente el último rincón marplatense donde se pueden observar plantas nativas como el espartillo y la paja voladora en su estado puro. La reserva también protege a la pequeña lagartija de los médanos, una especie que encuentra aquí uno de sus últimos sitios de supervivencia

El recorrido ofrece una paz absoluta donde el único sonido que se percibe es el canto de los pájaros y el viento del Atlántico Sur. Es una experiencia educativa y botánica que transforma un simple paseo por el puerto en una aventura de descubrimiento para toda la familia. Se recomienda visitar el predio con binoculares para apreciar los detalles de la colonia de lobos marinos que descansa en la escollera cercana.