Así fue la vuelta de Pergolini a la TV tras la muerte de su mamá

El conductor agradeció el apoyo recibido durante el duelo por el fallecimiento de Beatriz, su mamá. “Este es el programa donde más he llorado en toda mi vida”, expresó.

Fiel a su estilo, el conductor hizo chistes ácidos en torno al funeral.

12 de Mayo de 2026 11:15

Por Redacción 0223

PARA 0223

Mario Pergolini retomó la conducción de Otro día perdido (Eltrece) tras la muerte de su madre, ocurrido la semana pasada. Al inicio del programa, el conductor agradeció los mensajes y el afecto recibido durante los días difíciles que atravesó.

Pasé unos días difíciles, pero gracias por este recibimiento, gracias a todos los que se acercaron y me dejaron algún mensaje”, expresó con seriedad, conmovido mientras en el estudio se extendían los aplausos del público. Instantes después, introdujo con humor: “Tengo un montón de chistes de funerales para hacer”.

En la misma línea, el conductor compartió detalles sobre el impacto personal de la pérdida y la manera en que recurrió al humor para sobrellevar el duelo. “Recibí mucho cariño, de verdad, muchas gracias. Este es el programa donde más he llorado en toda mi vida, o sea dos veces. No lo voy a hacer nunca más”, afirmó, subrayando la intensidad emocional de la experiencia vivida en el ciclo televisivo.

“¿Quién elige los cuadros de los velatorios? Son raros. Te piden que decores un lugar así, ¿qué ponés? Había uno de una casa con un puente. ¿Un puente que te lleva a dónde? Es raro todo”. La observación dio pie a un intercambio con Evelyn Botto y Rada, sus compañeros de equipo.

El conductor rememoró con humor la dinámica familiar durante la ceremonia, haciendo alusión a la comida servida y las actitudes de algunos parientes: “Con los sandwichitos de miga es re loco porque ves que al principio nadie come. Yo tengo tíos grandes... Vieron que ahora no se hacen ceremonias largas. Fueron pocas horas y aprovechan que hay de todo. Hasta tuve una tía que me dijo: ‘No hay tanto dulce’”, compartió, divertido. Estas anécdotas dieron lugar a comentarios sobre la informalidad y la espontaneidad en los encuentros familiares durante el velatorio.