La UNMdP distinguió a una Abuela de Plaza de Mayo de Mar del Plata por su trayectoria en derechos humanos
Se trata de Emilce Flores de Casado, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Abuela de Plaza de Mayo, que tras décadas de búsqueda pudo reencontrarse con su nieta restituida y recuperar los restos de su hija Olga Noemí Casado.
Por Redacción 0223
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En un emotivo acto realizado en la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Abuela de Plaza de Mayo Emilce Flores de Casado recibió un reconocimiento por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su incansable búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.
La distinción se concretó durante una sesión especial del Consejo Académico, de la que participaron familiares de Emilce, referentes de organismos de derechos humanos, dirigentes sindicales, representantes de organizaciones sociales y políticas e integrantes de la comunidad universitaria.
La iniciativa forma parte del Programa de Memoria y Derechos Humanos, impulsado por la Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Políticas de Derechos Humanos de la Facultad, que promueve distintas acciones vinculadas a la construcción de memoria colectiva y al reconocimiento de estudiantes desaparecidos, familiares y organismos de derechos humanos.
Emilce Flores es madre de Olga Noemí Casado Flores, quien cursaba la carrera de Auxiliar de Enfermería en esa Facultad en 1974. Olga fue desaparecida en 1977, durante la última dictadura militar, cuando tenía 19 años y se encontraba embarazada de su hija Silvia Alejandra.
Tras la desaparición de su hija, Emilce inició una intensa búsqueda que la llevó a recorrer comisarías, ministerios y juzgados, además de presentar hábeas corpus y participar en movilizaciones junto a otras madres de personas desaparecidas. Primero integró Familiares de Detenidos Desaparecidos, luego formó parte de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y, al conocer la existencia de su nieta, se sumó a Abuelas de Plaza de Mayo.
La lucha sostenida durante décadas tuvo resultados concretos. En 2008 fue restituida la identidad de su nieta, Silvia Alejandra Cugura Casado, hija de Olga Noemí Casado y Juan Oscar Cugura. Cuatro años más tarde, en 2012, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar los restos de Olga y devolverlos a su familia.
Durante el homenaje, Emilce compartió unas palabras que reflejaron el recorrido de su búsqueda y también el recuerdo de quienes continúan esperando respuestas: “Yo encontré lo que buscaba, encontré mi nieta, encontré los restos de mi hija y también Etchecolatz fue preso y murió en la cárcel cumpliendo su condena, pero otras no encontraron nada”.
Por su parte, la secretaria de Fortalecimiento Institucional y Derechos Humanos de la Facultad, Sofía Ardusso, destacó el rol histórico de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y el valor de su legado para las nuevas generaciones. “La dictadura nos atravesó y nos atraviesa en lo más profundo de nuestra identidad, particularmente a quienes la padecieron en sus cuerpos, sus familias, en sus proyectos de vida... pero es gracias a la lucha de las madres y abuelas que también las generaciones que nacimos en democracia podemos construir junto a ellas memoria colectiva".
"Hoy tenemos nuevamente en el poder a gente que formó parte de ese plan siniestro de saqueo y pobreza contra el que lucharon nuestros compañeros desaparecidos. Ante esto, las Madres y Abuelas siguen siendo un faro en la responsabilidad colectiva e institucional que tenemos hacia un verdadero y efectivo Nunca Más”, expresó.
El acto concluyó con la entrega de un cuadro del mural homenaje realizado por los artistas Julián Roura y Macarena Kazmierczak, una obra que además contó con la intervención en bordado de Andrea González Soto.
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