"Hay hermandad": lo buscó casi medio siglo y hoy vive el primer 24 de marzo junto a su hermano recuperado
Después de una vida separados y 48 años de búsqueda, los Metz Romero, dos desconocidos que compartieron el mismo vientre, se encontraron en julio de 2025.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Por Nicolás Ronchi
"Ay hermano, ya se vienen los 40 y hay que preparar una fiesta. Ya sé que hoy cumplís 39 pero hay que organizarse, un año pasa volando. Tenemos primos en Salta, Neuquén, Mendoza, Viedma, La Plata, Puerto Madryn, Bahía Blanca y qué se yo dónde más. Pienso que todos van a querer estar ahí. Para preparar la fiesta tenés que estar vos, así que podés ir acercándote para que el famoso 99,9999% se haga visible", fue la última carta que Adriana Metz Romero le dedicó a su hermano en el blog "Poncho de Lana", nueve años antes de que el ADN confirmara su parentesco.
Esa emocionante última entrada publicada en internet la finalizó con el mismo pedido de siempre. Le explicó que las opciones para su encuentro eran múltiples. "Visitando la página de www.abuelas.org.ar, comunicándote al 0800 222 266 234 (Conadi) o por acá, con tu propia hermana que quiere tomarte de la mano", tecleó y publicó el 17 de abril de 2016 con motivo de su cumpleaños.
A menos de un año de que su sueño y búsqueda se transformaran en realidad, en julio de 2025, la bahiense radicada en Mar del Plata que se tragó la angustia por no haber celebrado las cuatro décadas vividas de su hermano apropiado, y a pesar de ello la siguió luchando, hoy se prepara para el primer cumpleaños juntos (49) y ya planea la parafernalia de la fiesta para su medio siglo.
Pero antes, los Metz Romero conmemorarán los 50 años de la última dictadura cívico militar argentina, el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que se celebra cada 24 de marzo. Será el más diferente de todos, ya que por primera vez lo vivirá con aquel hijo de Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, secuestrados el 16 de diciembre de 1976 en Cutral Có, Neuquén.
"Mi identidad cambió un montón porque antes era Adrianita y ahora soy la hermana del nieto 140", sintetizó en una entrevista con 0223 Adriana, quien cuando puede darse el lujo de viajar a Buenos Aires para visitarlo mantiene "una conversación que tienen dos personas que son hermanos, con una familiaridad" que nunca imaginó que podían lograr.
En una de esas conversaciones dentro del anhelado vínculo que les fue robado durante 48 años y hoy pueden sacar a relucir, su hermano opinó que habían "pegado onda", a lo que ella le contestó: "Y bueno, somos hermanos, hay hermandad". Sin embargo, aún es pronto para hablar de su relación, debido a que entiende que "él vivió con una historia de una supuesta familia que no es suya y todavía no hacen ni siquiera 9 meses de que conoció esa verdad".
Más allá de ese factor, la mujer que peleó por su verdadera identidad destacó que la relación "es bárbara en el sentido de que hasta el 5 de julio pasado no sabía dónde estaba" su hermano, aunque nunca dejó atrás el presentimiento "de que existía y estaba en algún lado", sin saber dónde.
"A partir de esa fecha, esa primera comunicación en una videollamada y después del abrazo que nos dimos, es mucho más relajada la situación. Luego de 48 años de una historia y la propia historia que no le permitieron vivir, tener que acomodarse y abrirse al resto de la familia es algo complicado", remarcó la integrante de la Comisión Directiva de Abuelas de Plaza de Mayo.
A pesar de que a lo largo de su vida soñó con este momento y tiene "toda la voluntad de establecer un vínculo", el que se refuerza cuando se encuentran en Buenos Aires, donde él vive, consideró que el acercamiento y la confianza se desarrollarán a medida que pase el tiempo, y contó que está "poniendo en práctica" las enseñanzas de las abuelas.
"Hasta el momento era todo teoría, era todo escuchar y ahora estoy poniendo en práctica la paciencia, el amor y la espera para que él resuelva estas cuestiones de acomodarse a esa historia que no le fue contada. Imaginate que 48 años son toda su vida", indicó, al mismo tiempo que reveló que en el primer encuentro no notó similitudes físicas de la familia, pero que en los posteriores se dio cuenta de que "tiene un montón de los Metz Romero, e incluso en la voz", que la siente "muy parecida" a la del gemelo de su padre y por ende, a la de Raúl.
En paralelo a la búsqueda de la mujer, el nieto 140 también incursionó para hallar su verdadera identidad. En parte, fue él quien ingresó a la página de Abuelas, leyó información sobre su familia y distinguió "parecidos", a diferencia de la primera impresión que tuvo su hermana, de acuerdo a su relato. "Cuando nos empezamos a tratar y en la forma de responder a alguna situación, dije: ´Este es de la familia, al cuete el ADN´. Una vez que lo voy conociendo, le sale por los poros y se nota", confesó.
"50 años no son cuento"
Por otra parte, estrictamente en lo que respecta al golpe de estado encabezado por las Fuerzas Armadas, la referente de la filial marplatense de Abuelas fue determinante: "Esa dictadura terminó y esos militares al mando del gobierno cayeron por peso propio. Porque eran unos ineptos y estaban destruyendo el país. Por suerte, una parte de la sociedad se pudo reorganizar y hacer fuerza para que eso ocurra".
Entonces, precisó que tiene la confianza de que "eso vuelva a pasar" con los que están al mando del Estado, a los que tildó de "incapaces y obsecuentes de los poderosos, sin analizar siquiera que el día que le dejen de ser útiles van a terminar en el quinto cajón de la cocina de una casa en el medio del desierto porque no van a servir para nada". Envalentonada por la angustia de la crítica realidad del Gobierno, también agregó que "solamente sirven para hacer caso y chuparle las medias a los poderosos del mundo, ya ni siquiera a los empresarios argentinos".
En ese marco, Metz Romero cuestionó el posicionamiento bélico adoptado por el presidente Javier Milei: "Declaró una guerra en la que Argentina siempre se ha mantenido neutral. No es una cuestión de River y Boca, sino que es una guerra en donde muere gente y hay un sinsentido. Elijo creer que van a ser 4 años y que nos vamos a poder organizar para que esto cambie".
En la misma línea, también advirtió que todo "es una barbaridad, no solamente con respecto a los derechos humanos, sino también en lo que refiere al derecho a la salud, al trabajo, a la vivienda y a los recursos naturales", y afirmó que el mandatario libertario "está regalando y vendiendo todo", recordando que "él mismo dijo: ´Me encanta ser el topo que rompe el Estado desde adentro´".
Discurso del Gobierno y su intento por reescribir la historia
En ese punto, teniendo en cuenta que el Gobierno difundió el 24 de marzo de 2024 y 2025 un spot audiovisual que propone una "verdad completa" que incluye a las víctimas de organizaciones guerrilleras y cuestiona la cifra de 30.000 desaparecidos, descartó que esa postura tenga influencia en quienes dudan sobre su identidad, pero sí adelantó que "están corriendo riesgo las herramientas de Abuelas y la sociedad para encontrar al resto de nietos y nietas".
Para la hermana del último nieto recuperado por la institución, "el peligro está en el despido de los trabajadores de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), en quitar la Unidad Especial de Investigación (UEI), en el desfinanciamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos y en la no actualización del presupuesto para que funcione como corresponde".
Por el medio siglo de la última dictadura cívico militar, el lema utilizado es "Los 50 no son cuento", punto en el que liquidó al negacionismo que pisa con fuerza en Argentina. "Se hace una publicación en alguna red social y empiezan a decir que no son 30.000. ¿Entonces, si son 29.500 o 10.700 está bien? O cuando cuestionan que no había tantos centros clandestinos. En Mar del Plata hay 15 identificados formalmente en los juicios y dicen que la Base Naval no, pero ¿está bien en otro lado? Lo que hace el Gobierno es vergonzoso", puntualizó.
Y a pesar de que después de una eternidad soñando y deseando dar ese abrazo que un grupo de militares se apropió, consiguió encontrarse con su hermano, aseguró que "en realidad la búsqueda personal no terminó" porque aspira a que sus "hermanos de Abuelas y compañeros de la Comisión Directiva" también lo tengan.
"En Mar del Plata tenemos a las abuelas fundadoras de la filial que se fueron de este mundo sin encontrar a sus nietos o nietas. Entonces, por respeto a ellas es que la búsqueda la tenemos que seguir haciendo entre todos. La menciono a Negrita, a la abuela Mari y a Leda, la última referente que hubo, y ahora ese lugar me toca a mí", cerró Metz Romero, que le dedicó toda una vida a hallar a su hermano y hoy, con él a su lado, promete seguir luchando por aquellos que no corrieron con esa suerte.
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