Hace cinco años, cerraba el acuario de Mendoza y nacía el camino de libertad para Jorge

Este jueves se cumplió media década del inicio del largo peregrinaje del tortugo Caretta Caretta que fue liberado hace un año tras un proceso de readaptación en la costa marplatense.

Jorge estuvo la mitad de su vida en cautiverio

20 de Junio de 2026 15:54

Por Redacción 0223

PARA 0223

El jueves se cumplieron cinco años desde que se anunció el cierre del Acuario Municipal de la Ciudad de Mendoza. La efeméride, que en principio pareciera no tener nada que ver con la ciudad de Mar del Plata marcó un hito para investigadores, biólogos marinos y veterinarios de la ciudad. Es que Jorge, el tortugo Caretta Caretta que era una estrella en Mendoza, fue trasladado al extinto Aquarium donde se lo readaptó y liberó en la Costa Atlántica.

Hace media década, el entonces secretario de Desarrollo Urbano Juan Manuel Filice declaraba que se buscaba el bienestar de los animales que se encontraban en cautiverio.

Jorge pasó más de 30 años en una pileta convertido en un rockstar del mundo animal

“El traslado depende de muchas cosas, cada especie debe analizarse por especialistas. Es muy importante la especie de cada organismo, y la historia que ese individuo trae consigo. Hay especies de importancia para la conservación, que podrían ser derivadas a instituciones que posean planes de cría serios, mientras que otras por su origen o estado podrían utilizarse en la institución (o en otra institución) como exhibición, una exhibición bien planteada, que colabore con la educación ambiental en lineamiento con la visión de la institución”, señalaba.

Desde entonces, el futuro de Jorge se transformó en tema de debate en las primeras planas de los medios mendocinos que finalmente comunicaron que en el mes de octubre, el animal estrella del acuario sería trasladado al Aquarium de Mar del Plata, donde comenzaría un proceso de readaptación para su inserción en su hábitat natural.

El caso de Jorge sorprendió al mundo

Jorge llegó a Mar del Plata durante una lluviosa mañana tras permanecer más de la mitad de su vida en una piscina de 20.000 litros y apenas 45 centímetros de profundidad en Mendoza, alimentándose de huevos duros y carne de res en agua salada.

En su estadía en Mar del Plata, el tortugo con 60 años y un peso que rondaba la tonelada, recuperó su instinto de caza. Fueron años de trabajo. En tres años, lo readaptaron al agua salada, cambiaron paulatinamente su alimentación de huevos duros y carne por cangrejos y caracoles vivos y pasó a una piscina de 150.000 litros de agua y 3 metros de profundidad. La cantidad de agua se incrementó gradualmente para asegurar que Jorge pudiera alcanzar la superficie para respirar.

En el Aquarium, especialistas, veterinarios y trabajadores del CONICET y equipos técnicos trazaron el último tramo de un camino que culminaría el 11 de abril de 2025 con su liberación definitiva en aguas abiertas. 

Jorge era alimentado a huevo duro y carne de res salada en Mendoza

Su historia trascendió fronteras, sensibilizó a miles de personas y abrió debates sobre el cautiverio de fauna marina, el rol humano sobre otras especies y el significado profundo de la libertad.

Jorge fue liberado y estuvo monitoreado hasta el 5 de agosto de 2025, cuando el equipo transmisor que le colocaron en el caparazón dejó de emitir señal y los biólogos encargados de su monitoreo dieron por terminado su seguimiento.

De acuerdo a la explicación que brindó en su momento a 0223 Mariela Dassis, encargada del seguimiento del animal tras su liberación en aguas abiertas de Mar del Plata el 11 de abril, durante estos cuatro meses Jorge mostró un comportamiento habitual y se trasladó en las velocidades esperables para la especie y, el último contacto que tuvo fue en la bahía a la que pertenece su colonia de tortugas.

La tortuga fue liberada el 11 de abril de 2025

“La reinserción de Jorge en su hábitat natural fue un éxito. La finalización del monitoreo era completamente esperable (NdR la vida útil del telemétro que tiene instalado Jorge en su Caparazón es de seis meses en promedio) ya que el telémetro que lleva Jorge tiene tres factores que podían dar por finalizada la transmisión: que se haya quedado sin batería que se rompa la antena o que se ensucie el dispositivo”, detalló.

En medio de los rumores que indicaban el posible deceso de la tortuga -las versiones que sostenían que un tifón había terminado con la vida del animal generaron preocupación de la comunidad no científica -, la bióloga fue contundente: “El dispositivo nunca entró en estado de Hold out que indicaría una mala noticia sobre la salud de Jorge. Eso no pasó y es positivo; si Jorge hubiese fallecido el dispositivo nos lo hubiese indicado por cómo está seteado”, aclaró.

Lo más

leído