La impresora 3D argentina que promete construir casas en apenas 40 horas
Es la primera de su tipo en Latinoamérica. El proyecto busca reducir tiempos y costos de construcción y ya despertó el interés de la Provincia para futuros planes de vivienda.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Construir una casa en menos de dos días puede sonar como algo propio de una película futurista. Sin embargo, esa posibilidad está cada vez más cerca de convertirse en realidad en Argentina.
El Astillero Río Santiago (ARS) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) desarrollaron la primera impresora 3D para viviendas de Latinoamérica, una máquina capaz de levantar estructuras habitacionales de hasta 65 metros cuadrados en aproximadamente 40 horas.
Después de siete años de trabajo, el proyecto atraviesa sus etapas finales de prueba y aparece como una de las innovaciones más prometedoras para el sector de la construcción.
Cómo funciona la impresora
A diferencia de las impresoras tradicionales, este equipo opera a escala arquitectónica.
La estructura tiene seis metros de ancho y tres metros y medio de altura, y funciona mediante un sistema automatizado que deposita una mezcla cementicia especialmente desarrollada para este proceso.
Siguiendo un diseño digital previamente cargado, la máquina imprime capa por capa los muros de la vivienda, incluyendo divisiones internas y los espacios destinados a puertas y ventanas.
El resultado es una estructura construida con gran precisión y en una fracción del tiempo que demandaría una obra convencional.
Un desarrollo hecho íntegramente en Argentina
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su origen.
La impresora fue diseñada y fabricada por trabajadores, técnicos e ingenieros del ARS, mientras que la UNLP desarrolló la mezcla cementicia utilizada durante la impresión.
Según explicaron sus responsables, el material incorpora acelerantes de fragüe especialmente diseñados para adaptarse a distintas condiciones climáticas, una característica que no tiene antecedentes en la industria nacional ni regional.
La combinación de ambos desarrollos permitió crear una tecnología completamente bonaerense, desde la maquinaria hasta los materiales.
El objetivo: viviendas más rápidas y accesibles
La principal ventaja del sistema es la reducción de tiempos.
Mientras una vivienda tradicional puede demandar varios meses de construcción, esta tecnología aspira a imprimir una casa de alrededor de 60 metros cuadrados en apenas 24 horas durante futuras etapas de desarrollo.
Además de la velocidad, los impulsores del proyecto destacan otros beneficios:
- Menor costo constructivo.
- Menor desperdicio de materiales.
- Mayor precisión en la ejecución.
- Buen aislamiento térmico e hidrófugo.
- Larga vida útil de las estructuras.
Estas características despertaron el interés del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano bonaerense, que analiza la posibilidad de incorporar la tecnología a futuros programas de viviendas sociales.
Una herramienta para enfrentar el déficit habitacional
La falta de acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales desafíos habitacionales del país.
Por eso, las autoridades provinciales observan con atención el potencial de sistemas constructivos capaces de acelerar la producción de hogares sin resignar calidad.
Actualmente la impresora funciona en el Polo Productivo y Social de la UNLP, donde continúan las pruebas técnicas y los ensayos de funcionamiento.
El objetivo a largo plazo es ambicioso: producir hasta cien impresoras que permitan construir barrios completos en tiempos considerablemente menores a los de los métodos tradicionales.
El futuro de la construcción ya está en marcha
La impresión 3D aplicada a viviendas todavía se encuentra en una etapa temprana en Argentina, pero el avance logrado por instituciones públicas bonaerenses demuestra que la tecnología dejó de ser una promesa lejana.
Aunque todavía quedan pruebas y desafíos por delante, el proyecto abre la puerta a una nueva forma de construir: más rápida, más eficiente y potencialmente más accesible.
Y si sus desarrolladores logran cumplir los objetivos previstos, las casas impresas podrían convertirse en una pieza importante del futuro habitacional argentino.
Leé también
Temas

