El grito de gol anticipado del vecino y la ansiedad: qué revela el delay de los partidos sobre nuestra salud mental
Para la psicóloga Ayelén Castillo esta molestia tecnológica deja expuesta cómo la incertidumbre puede generar más angustia que el resultado mismo.
Por Redacción 0223
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A medida que transcurrían los partidos de Argentina en el Mundial, una escena comenzó a repetirse en casi todas las cuadras de la ciudad de Mar del Plata: un vecino gritaba ¡GOOL! varios segundos antes de que la jugada apareciera en las pantallas. El célebre delay de las transmisiones despertó todo tipo de quejas entre los hinchas. Para la psicóloga Ayelén Castillo, sin embargo, esos segundos dejaron en evidencia algo mucho más profundo.
"Lo sorprendente no es simplemente que el delay arruina la sorpresa. Lo importante es que aparece el alivio. ¿Cómo puede ser que saber el resultado antes nos tranquilice? Ahí hay una oportunidad muy interesante para entender cómo funcionan la ansiedad y la angustia para el psicoanálisis", desarrolló la analista.
El delay viene a romper con aquello que genera más tensión, que es la incertidumbre. Antes de ver la jugada, el espectador ya sabe qué ocurrió y aunque todavía no haya visto el gol, su cuerpo comienza a relajarse. "La angustia muchas veces no aparece por el hecho en sí, sino por ese tiempo de espera en el que todavía no sabemos qué va a pasar. Mientras el resultado está abierto, nuestra mente anticipa escenarios, imagina posibilidades y eso hace que la persona esté en constante tensión", agregó Castillo.
En esa línea, el grito del vecino funciona como un anticipo que corta la espera. "Es una demostración muy clara de que, a veces, la incertidumbre pesa más que el resultado. El delay nos quita la sorpresa, pero también nos muestra cuánto nos cuesta convivir con aquello que no podemos controlar", reflexionó la psicóloga.
Entonces, nos propone una pregunta que excede al deporte: "¿Qué es lo que realmente nos angustia? Si el mismo gol genera menos ansiedad cuando ya sabemos que ocurrió, probablemente no era el gol lo que nos hacía sufrir, sino no saber si ese gol iba a llegar".
Cuando la espera pesa más que la noticia
Para la psicóloga, este mecanismo es trasladable a muchas situaciones de la vida cotidiana. Una entrevista laboral, un mensaje importante o el resultado de un estudio pueden generar niveles de ansiedad similares al de un partido del Mundial.
"La espera suele ser más angustiante que la propia noticia. Frente al vacío, nuestra imaginación intenta completar aquello que no sabe y muchas veces construimos escenarios mucho más amenazantes de lo que la realidad finalmente nos depara. Sufrimos más por aquello que imaginamos que por aquello que finalmente ocurre", explicó.
El ejemplo más claro, y que todos van a recordar, fue el encuentro de la Selección argentina ante Cabo Verde. "Fue un partido que todos vimos con el corazón en la boca. Muchas personas me contaban después en consultorio que lo volvieron a ver y ahí sí lo disfrutaron. El partido era exactamente el mismo; lo único que había desaparecido era la incertidumbre. Ya no necesitábamos adivinar qué iba a pasar y pudimos apreciar el juego".
Según Castillo, esa diferencia resume una enseñanza aplicable a la vida: "Generalmente no sufrimos por los hechos en sí, sino por todo lo que imaginamos mientras esperamos que sucedan".
También advirtió sobre el lugar que puede ocupar el fútbol en la vida emocional de las personas. Aclaró que emocionarse con un partido es saludable y forma parte de la experiencia colectiva que propone el deporte, pero que el problema aparece cuando el resultado define completamente el estado de ánimo, provoca agresividad, rompe vínculos o genera un sufrimiento que excede ampliamente al fútbol, los partidos o el Mundial en sí.
"Desde el psicoanálisis no nos preguntamos cuánto le gusta el fútbol a una persona, sino qué lugar ocupa ese partido en su vida. Cuando el resultado define el estado de ánimo, el fútbol deja de ser solo fútbol y empieza a convertirse en un escenario donde se expresan otras angustias: la necesidad de controlar, el miedo a perder o la dificultad para tolerar la frustración. La pasión enriquece la vida; el problema aparece cuando deja de ser una pasión y se convierte en el único sostén del equilibrio emocional de la persona", explicó Castillo.
Convivir con la incertidumbre
El desafío nunca será dejar de sentir. "No se trata de eliminar la angustia, sino de aprender a relacionarnos de otra manera con ella", expresó la psicóloga e indicó algunas de las herramientas que pueden ayudar a atravesar mejor la incertidumbre: "Aceptar que hay cosas que escapan al control, compartir el partido con otros y poner en palabras lo que se siente". Si esa ansiedad aparece también en otros ámbitos de la vida, "quizás es una oportunidad para mirar hacia adentro".
Y puntualizó: "Freud decía que la angustia también puede funcionar como una señal. No necesariamente como un enemigo al que hay que eliminar, sino como algo que nos habla de nosotros mismos y merece ser escuchado".
Para cerrar, la psicóloga dejó una reflexión que va mucho más allá del Mundial: "La salud mental no consiste en vivir sin incertidumbre, sino en poder atravesarla sin quedar paralizados. Quizás la mayor enseñanza no nos la deja el resultado del partido, sino el grito del vecino, que nos recuerda que muchas veces no sufrimos por lo que ocurre, sino por lo que todavía no sabemos. Hay que aprender a convivir con lo que no podemos controlar. Ese es uno de los mayores desafíos para nuestra salud mental".
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