Cómo afrontar la inevitable "depresión" de retomar la rutina: "El cuerpo no va a estar preparado y la cabeza tampoco"
Tanto en niños como adultos, las recomendaciones de una especialista en psicología para regresar al trabajo o la escuela. La ventaja de vivir en Mar del Plata.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Comenzó la cuenta regresiva de la vuelta al colegio o al trabajo, y también para retomar la agotadora rutina, que puede provocar un "estrés adaptativo" imposible de evitar y parte de un proceso natural del psiquismo. La licenciada en psicología Alejandra Linardi (MP 45849) propone la mejor forma para atravesar ese duro momento e insiste en que "el desapego de las vacaciones se tiene que hacer gradualmente".
En principio, se refirió al aspecto psicológico y le explicó a 0223 que con el inicio del tercer mes del año "vivimos un cambio tanto de situación como de posición frente a la vida", por lo que recomendó realizar "un microduelo de cambio de situación", que puede provocar "un poco de depresión en las famosas post vacaciones", similar al "bajón del domingo a la noche".
Asimismo, indicó que el fin del verano también significa el fin de "la luz solar, el clima, la reunión social, la playa y las salidas", provocando que las personas retomen sus rutinas que "asocian con un tramo muy largo del año, el ciclo lectivo, aunque no tengamos hijos, y a todo el invierno que en Mar del Plata es bastante largo, gris y frío". Ese último punto se denomina "depresiones climáticas".
"Uno empieza a adelantar con la cabeza todo lo que va a vivir y las personas necesitan un tiempo de reacomodación de su cabeza. Se hace de a poco, nadie pasa de cien a cero, y se necesita un tiempo de adaptación porque uno piensa que vuelve a la rutina del año pasado, pero en realidad la redefine y algunos le añaden exigencias. Se propone hiperproducción, ir al gimnasio cinco veces por semana o hacer una dieta estricta, generando una exigencia que no es realizable porque el hábito se construye de a poco", precisó la especialista.
En ese sentido, aconsejó "encontrar la manera de crear los nuevos hábitos de rutina", que deben agregarse "en forma progresiva" debido a que en caso contrario pueden provocar "un estrés crónico", a pesar de que en la mayoría de casos uno regresa al trabajo "con pesadumbre psicológica y falta de energía", y los primeros días laborables "son muy difíciles psicológicamente".
No obstante, la licenciada también aseguró que "no hay forma de evitar el estrés adaptativo porque es un proceso natural del psiquismo" y más allá de que el cambio sea abrupto, de un domingo a un lunes "el cuerpo no va a estar preparado y la cabeza tampoco" para regresar al trabajo, lo que puede derivar en "falta de concentración, fiaca, pesadumbre, sentimientos de angustia o ansiedad".
¿Ventaja por vivir en Mar del Plata?
En paralelo, consideró que los marplatenses cuentan con "la ventaja de que no se van de vacaciones, y parece que sí lo están, mientras quienes se quedan en Buenos Aires sienten que no se tomaron vacaciones". Es que entiende que existe la posibilidad de "gozar del fin de semana largo", el cual "genera ese regalito para ayudar a llevar esta transición un poco más amablemente".
Para no padecer la vuelta al trabajo, la profesional de la salud sugirió "no autoexigirse, ir de a poco, acostarse un poquito más temprano todos los días y no usar pantallas en la hora previa a dormir, ya que nos activa el sistema nervioso central y la gente duerme mal o poco profundo", y expresó que "el desapego de las vacaciones se tiene que hacer gradualmente, por más que ya empecemos la rutina".
"Respetar un mínimo de sueño y empezar de a poco, darle tiempo a la cabeza para entender qué pasó de una situación a otra y también no exigirnos tanto, porque cuanto más lejos pongamos la exigencia, más nos frustramos porque no lo podemos lograr", fueron las enseñanzas de Linardi, que también detalló cómo es en el caso de los niños a la hora de volver a la escuela.
"Lo mismo que estoy diciendo para los adultos, mucho más se aplica a los chicos, porque si bien tienen más capacidad de adaptación, los agotamos y llevamos a un límite. De haber pasado todo el día tirados en la cama o en la playa, pasan a un montón de horarios, rutinas y exigencias físicas. Van muchas horas al colegio, después a fútbol y al otro día a pileta, y eso genera un estrés muy prematuro. Por eso encontramos chicos con problemas de concentración, que no les va bien en el colegio o no rinden en el deporte. No hay que darles una avalancha de cosas de entrada", concluyó.
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