Vuelve un gigante: una histórica empresa de lácteos superó la quiebra y relanza sus productos
La firma logró superar un entuerto judicial para reabrir sus instalaciones.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Una excelente noticia para la industria confirmó que vuelve un gigante del sector tras atravesar meses difíciles. Una histórica empresa dedicada a la elaboración de lácteos logró superar un complejo proceso judicial para reabrir sus instalaciones: el establecimiento fabril retomó la actividad con la reincorporación gradual de su personal operativo. La planta principal busca recuperar su volumen habitual de procesamiento y abastecer el mercado regional.
Cómo se produjo el regreso de La Suipachense
La firma que logró reabrir sus puertas es La Suipachense, ubicada en el municipio bonaerense de Suipacha. La compañía había paralizado sus operaciones a fines del año pasado producto de deudas acumuladas, pero en junio de 2026 el juez Leandro Julio Enríquez autorizó la toma de control por parte de los nuevos inversores. En su portal institucional indicaron que asumen el proyecto con una "visión renovada" sumando "tecnología de punta, procesos modernos y vocación de servicio" para el relanzamiento.
La reactivación de la fábrica comenzó en julio con el procesamiento inicial de unos 50.000 litros de leche diarios. Los operarios ya trabajan sobre las líneas de secado, leches en polvo y envasados en formato sachet y empaquetados en el envase conocido como "Tetra Brik" para distribución. La nueva administración fijó como meta elevar la recepción de materia prima hasta alcanzar los 250.000 litros por día en el corto plazo.
En esta primera etapa se reincorporó a la mitad de la plantilla bajo el formato de jornada parcial. Actualmente la firma opera con 55 empleados en sus instalaciones, aunque la proyección de los directivos punta a llegar a 140 trabajadores para cubrir la demanda. Además del mercado interno, la empresa planea relanzar las líneas de yogures, postres, quesos y manteca con el objetivo de abastecer al AMBA e iniciar exportaciones regionales.
El regreso de la usina láctea trajo alivio a la economía del distrito bonaerense, donde funcionan decenas de tambos proveedores. La parálisis de diez meses había golpeado duro a la cadena de pagos local y a las familias de los operarios. Con la puesta en marcha de las maquinarias, la comunidad celebra la recuperación de su principal motor productivo. Los productos comenzarán a verse paulatinamente en las góndolas de comercios de cercanía.
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