¡Locura total! Victoria épica e inolvidable de Argentina para meterse en cuartos de final

La Scaloneta nunca te deja en banda. Ni siquiera cuando parece que está muerto, porque revive. Perdía 2 a 0 y no se le caían ideas, lo dio vuelta con el corazón y espera por Colombia o Suiza.

Vos, sí vos. Enzo Fernández, de flojo partido, apareció con un cabezazo que será histórico.

7 de Julio de 2026 15:00

Por Redacción 0223

PARA 0223

¿Análisis? ¿Qué análisis? Argentina está en cuartos de final del Mundial 2026 y, pase lo que pase de ahora en más, este partido entrará en la historia grande de la Selección Nacional en los mundiales. Por cómo se dio, por cómo se jugó, por lo que significaba, porque parecía que no había mañana, y en una ráfaga dibujó una epopeya, tres goles en 15' para pasar del 0-2 al 3-2 y hacer explotar Atlanta, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina. El resto después se analiza, ahora a festejar. 

Es imposible analizar lo que pasó en el partido sin tener en cuenta todo lo que pasó al final y las emociones que cambiaron para siempre lo que sucedió en los últimos 20 minutos del partido. De qué sirve hablar ahora de que Argentina estuvo contra las cuerdas, que jugó mal gran parte del partido que no tuvo ideas y que parecía que, esta vez sí, se terminaba todo. Si en definitiva, lo único importante en el fútbol es ganar y se ganó. Pero hay algo más importante todavía: cómo se ganó.

Con el corazón, con el alma. Desde el cabezazo de "Cuti" Romero que venció las manos del invencible Oufa, se olfateaba que se estaba por gestar una épica. De golpe, todos se activaron. Los que parecían piernas pesadas se soltaron y jugaron a otro ritmo, otra velocidad, Montiel se la sirvió a Messi que le pegó con categoría y bronca contenida para un 2 a 2 que parecía un resultadazo y daba lugar a pensar para el suplementario.

Pero si estábamos ahí, qué vamos a ir al suplementario. Entonces, Leandro Paredes se vistió de "Paredón" para cortar solo una contra de 4 contra 1. Hizo un gol que no aparece en las estadísticas pero les juro que valió como tal.

Y después Julián, sí Julián, la recuperó en el área propia y se la dio a Lautaro que no controló de entrada pero que tuvo lucidez y se sintió wing para meter un centro quirúrgico para que Enzo se vista de "9" y meta un cabezazo de goleador de esos que quedará en la historia como uno de los más gritados por Argentina en la historia de los mundiales.

¿Qué pasó antes de eso? A quién le importa ahora. Será trabajo de Scaloni y su cuerpo técnico analizarlo, nosotros, al menos hoy, nos quedamos con ese tramo final, en el que Argentina parecía afuera y firmó una epopeya para estar más vivo que nunca.

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