Carreras de camellos y paseos en la arena: el verano que Mar del Plata se asemejó a Egipto
La década del 10 dejó en Mar del Plata un sinfín de historias destacadas con las oleadas inmigratorias. En la previa de la disputa por octavos de final entre la Selección argentina y Egipto, repasamos la temporada en la que Mar del Plata intentó ser una mini Tebas.
Por Redacción 0223
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¿Paseos en camello al atardecer? ¿Carreras de dromedarios en Mar del Plata? La temporada 1912 - 1913 tuvo atractivos que quedaron en los anaqueles de las excentricidades de una ciudad que vivía su momento de oro, instalada en el imaginario colectivo de entonces como la Villa de Veraneo por excelencia de las clases altas del país. En la previa del partido por 8vos de final de la Copa del Mundo que disputarán Argentina y Egipto, recordamos el verano en el que Mar del Plata quiso ser El Cairo.
Corría el año 1912 cuando llegó a la ciudad el comerciante canario Francisco Paco Medina, su llegada hubiese pasado desapercibida en medio de la oleada inmigratoria, salvo por un detalle: trajo con él una docena de camellos que, en un primer momento estuvieron destinados a reemplazar a los caballos en el trabajo agropecuario, pero al ver que los animales no se adaptaban al trabajo en el campo, decidió montar un emprendimiento igual de llamativo: ofrecer paseos y carreras a camello en la costa de la ciudad.
Con todas las autorizaciones en mano, Medina apostó el todo por el todo a la primer carrera de camellos que se realizó el domingo 19 de enero de 1913 y fue un éxito absoluto. Los jinetes estaban caracterizados como beduinos con turbantes y rostros pintados de negro. También se levantaron apuestas en la orilla de la playa.
El jinete ganador Josué Quesada obtuvo una medalla de oro. Tal fue la aceptación del público que ese mismo día, el comisionado de la ciudad le otorgó el permiso para comenzar con un nuevo negocio: los “paseos en camello en la playa Bristol para turistas” que se realizaron durante toda la temporada.
Según la investigación de Santos Suárez Menéndez en "Historia de Mar del Plata", Medina veía su alocada idea convertida en éxito pero apenas duró un verano, ya que al año siguiente el intendente Florencio Martínez de Hoz no le renovó el permiso para realizar los paseos en camello porque consideraba que se trataba de una actividad antihigiénica, ya que los camellos hacían sus necesidades en el mismo lugar donde las personas y sus familias reposaban y los días de calor el olor era insoportable.
Entonces, Medina tuvo que buscar otro sector de la costa y comenzó a pasear bañistas en las playas del sur de Mar del Plata. No obstante, el temperamento de los animales volvió a jugarle una mala pasada. Generaban inconvenientes a turistas y cuidadores. Incluso, era habitual que mordieran a las personas que intentaban tocarlos.
Con el negocio en desgracia, “Paco” se vio obligado a buscar nuevos horizontes. Vendió los animales y con el dinero que obtuvo compró vacas lecheras para un nuevo proyecto: un tambo modelo con cancha de tenis que permitía entre sets beber leche recién ordeñada.
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