Tiene ELA, depende de sus padres de 70 años y necesita una silla de traslado para continuar sus terapias
Cómo ayudar a Javier Medina, un marplatense de 47 años que hace un año y medio fue diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Hasta hace un año y medio, Javier Medina, un marplatense de 47 años, llevaba una vida como la de cualquier otra persona: trabajaba, compartía tiempo con su familia y alentaba a Alvarado cada vez que podía. Sin embargo, todo cambió cuando le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
Padre de familia y trabajador, durante años se desempeñó como filetero en el puerto y luego consiguió empleo en un corralón de materiales. Los primeros síntomas aparecieron con un persistente dolor cervical que más tarde se extendió a una de sus piernas y luego de una serie de estudios realizados en el Hospital Interzonal General de Agudos (Higa), recibió el diagnóstico.
"Lo que me atacó primero fueron las piernas. Ahora está empezando a avanzar sobre los brazos. Hay días que no tengo fuerzas. Son mis padres, ambos de 70 años y jubilados, quienes me tienen que ayudar para levantarme o trasladarme hasta las terapias", contó.
Actualmente realiza su rehabilitación en el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (Inareps), sobre la ruta 88, aunque para asistir a los tratamientos necesita una silla de traslado que facilite su movilidad y evite que sus padres deban hacer un esfuerzo físico cada vez mayor.
Con ese objetivo, lanzó una campaña solidaria para reunir el dinero necesario. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante el alias "dimalu.2747", a nombre de Javier Oscar Medina, y también pueden comunicarse al teléfono 223 571-5900.
Además, como una forma de generar ingresos, Javier vende artículos de bazar a través de sus redes sociales, en la cuenta @javier_dimalu_medina en Instagram.
La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa poco frecuente que afecta las neuronas motoras, responsables de controlar los movimientos musculares. Se estima que alcanza a entre cuatro y cinco personas cada 100.000 habitantes y provoca una pérdida progresiva de la movilidad.
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