Curiosidades de la historia y el lenguaje

Hay hechos del pasado y giros en nuestro idioma que superan cualquier obra de ficción. Desde insólitos negocios en la Antigüedad hasta accidentes gramaticales que terminaron convertidos en norma, la historia humana está repleta de detalles fascinantes que merecen ser rescatados del olvido.

Píldoras culturales: desde insólitos negocios en la Roma imperial hasta la irónica muerte de un dramaturgo griego,

16 de Agosto de 2026 09:51

Martín Escolar, en su libro Píldoras culturales (Península, 2024), nos invita a un recorrido fascinante por las curiosidades del pasado y los secretos del lenguaje: desde insólitos negocios en la Roma imperial y la irónica muerte de un dramaturgo griego, hasta los ingeniosos mecanismos para medir el tiempo y la constante metamorfosis de nuestro idioma, entre otros.

El lado más salvaje de la Antigüedad: fluidos, honor y lujo

En la Roma imperial, las superestrellas de la época no pisaban escenarios ni canchas de fútbol: peleaban en el Coliseo. Los gladiadores desataban un fervor multitudinario y, con ello, un mercado negro verdaderamente insólito. El sudor de estos combatientes se recolectaba tras los duelos para venderse en pequeños frascos de cristal como un producto cosmético de altísimo valor. Se creía que esta esencia otorgaba vitalidad, energía y virilidad, por lo que era el ingrediente estrella en cremas y perfumes de la élite. La obsesión era tal que muchas admiradoras pagaban abultadas sumas por encuentros íntimos con la única condición de que el guerrero no se aseara previamente a la cita.

Sin embargo, para los caídos en la arena había un destino diferente: su sangre. Lejos de desperdiciarse, se consumía como bebida medicinal, especialmente como remedio contra la epilepsia, a la que los romanos atribuían un origen divino. También se le atribuían facultades afrodisíacas y protectoras.

La trampa del destino y la muerte de Esquilo

Si de tragedias griegas se trata, la del propio dramaturgo Esquilo supera a sus mejores obras. Cuenta la tradición que un oráculo le advirtió que moriría aplastado por el derrumbe de una casa. Para gambetear a la fatalidad, el autor decidió abandonar la ciudad y mudarse al campo abierto, convencido de que lejos de las edificaciones estaría a salvo.

Lo que Esquilo no previó fue la intervención de la fauna local. Un quebrantahuesos, ave rapaz que arroja presas desde las alturas para romper sus caparazones, confundió la prominente calva del poeta con una roca y dejó caer una tortuga directamente sobre su cabeza, provocándole la muerte instantánea. Irónicamente, el caparazón del reptil, su verdadera "casa", terminó cumpliendo la profecía.

Los ingeniosos ancestros del reloj moderno

Mucho antes de que los mecanismos de engranaje o las pantallas digitales midieran nuestras jornadas, la humanidad apeló al agua y al fuego para dominar las horas.

  • La clepsidra: Funcionaba bajo un principio similar al reloj de arena, pero utilizando agua. El tiempo se medía calculando el descenso del nivel del líquido a medida que se vaciaba un recipiente graduado.
  • El reloj de vela: Este método marcaba las horas conforme la cera o el aceite se consumían sobre franjas dibujadas en el cuerpo de la vela. Incluso contaban con un sistema de alarma rudimentario: se insertaban clavos metálicos en puntos específicos que, al derretirse la cera, caían sobre un plato metálico provocando un fuerte ruido. Otras variantes alternaban capas de cera aromatizada para que el cambio de fragancia en la habitación anunciara el paso de una nueva hora.

Mitos del código morse y el llamado de auxilio

Existe la creencia popular de que las siglas SOS significan Save Our Souls ("salven nuestras almas") o Save Our Ship ("salven nuestro barco"). No obstante, la elección de este código en 1906 respondió a una razón puramente práctica: su extrema simplicidad en el código morse. Al representar tres puntos, tres rayas y tres puntos (... --- ...), resultaba inconfundible y ágil de emitir en momentos de extrema emergencia.

Antes de su adopción oficial, que alcanzaría fama mundial tras el naufragio del Titanic en 1912, las embarcaciones utilizaban la combinación CQD, un código mucho más complejo de transmitir vía telégrafo cuando la vida de la tripulación pendía de un hilo.

La metamorfosis del idioma: cuando el "error" se vuelve regla

La lengua española es un organismo vivo que cambia según la comodidad de sus hablantes. Un fenómeno muy frecuente es la metátesis, que consiste en alterar el orden de los sonidos dentro de una palabra para facilitar su pronunciación.

  • El origen de "cocodrilo" y "murciélago": En la Antigüedad, las formas cultas e históricamente correctas eran crocodilo (del latín crocodīlus) y murciégalo (que combinaba mus, ratón, con caeculus, ciego). Con los siglos, la comunidad hablante invirtió la posición de las letras por simple fluidez fonética, derivando en los términos que hoy consideramos correctos.
  • Otros cambios consolidados: Este mismo proceso transformó el latín parabŏla en palabra (en lugar del antiguo parabla), crusta en costra (antes crosta) y pericŭlum en peligro (en vez de periglo).

¿Por qué los cocodrilos lloran si no sienten culpa?

La famosa expresión "lágrimas de cocodrilo" alude a la falsa compasión o al dolor fingido. Aunque es cierto que estos reptiles secretan lágrimas, el fenómeno no tiene relación alguna con la empatía hacia sus presas.

Al salir del agua, sus glándulas lagrimales se activan para mantener los ojos hidratados y expulsar el exceso de sales. Además, la enorme presión que ejercen con sus mandíbulas al masticar estimula estas glándulas, haciendo que derramen líquido de forma abundante mientras se alimentan. El filósofo Francis Bacon inmortalizó el mito atribuyéndoles una maliciosa sabiduría, pero la ciencia demuestra que se trata de un simple acto de supervivencia biológica.

Revisar el pasado y averiguar sobre nuestro idioma demuestra que la realidad siempre supera a la ficción. Entre supersticiones romanas, tragedias insólitas y palabras que cambiaron con los siglos, la cultura no es más que la fascinante huella de nuestra propia transformación a lo largo del tiempo.

 

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