Robo rápido, destrozos y amenazas: la realidad de los kioscos 24 horas durante las noches en Mar del Plata

Los comercios cambiaron su modalidad de atención por los reiterados robos que se registran en la noche, entre las 22:00 y las 6 de la mañana.

Temor en el rubro por la cantidad de hechos de inseguridad que ocurren durante la noche.

19 de Agosto de 2026 08:05

Por Redacción 0223

PARA 0223

La situación de los kioscos y polirrubros abiertos las 24 horas en Mar del Plata atraviesa un contexto complejo. Los locales con trabajo nocturno se volvieron un rubro de alto riesgo debido a los reiterados hechos de inseguridad en el horario de 22:00 a 06:00.

En este escenario, las condiciones de seguridad cambiaron sensiblemente. La gran mayoría de los locales ya no permiten el ingreso de clientes al salón durante la noche y atienden exclusivamente a través de rejas, ventanillas o con persianas semi-bajas.

Según pudo saber 0223, es muy habitual el "robo rápido" donde los delincuentes amenazan a los empleados, muchas veces simulando tener armas entre las prendas, para llevarse la recaudación del cambio, cigarrillos y bebidas.

El delito en la nocturnidad, zona por zona

En zonas de boliches o de alta circulación de alcohol, los enfrentamientos directos o los destrozos en los frentes de vidrio para llevarse cajas registradoras son recurrentes si no hay una reja de contención. Suelen operar bandas o individuos dedicados a asaltar sistemáticamente sucursales de la misma cadena o kioscos del macrocentro en cuestión de días.

Esta dinámica abarca el microcentro, comprendido por peatonal San Martín, Rivadavia, Belgrano, Entre Ríos y Corrientes; la zona del macrocentro, de los alrededores de Plaza Mitre, Terminal y Vieja Terminal; y avenidas de alto tránsito nocturno como Luro, Independencia y Colón. 

En los sectores más alejados del centro, como por ejemplo Fortunato de la Plaza y Jacinto Peralta Ramos, la dinámica delictiva cobra un matiz mucho más agresivo y planificado. Los delincuentes aprovechan la noche porque no hay circulación vehicular ni peatonal y los comercios linderos están cerrados, quedando el kiosquero completamente aislado.

En los barrios alejados del casco céntrico, los mismos locales sufren asaltos repetidos en lapsos de pocos meses. La falta de presencia policial preventiva en estas arterias periféricas convierte a estos comercios en "blancos fáciles".

A diferencia del arrebato rápido del centro, en las zonas periféricas los robos suelen registrar mayor nivel de hostilidad o daños edilicios como intentos de rotura de rejas o aperturas forzadas.

Allí se presentan para alzarse con la recaudación o mercadería antes de que abra el resto de los comercios del barrio y gozando de mayor margen de tiempo para actuar con total impunidad.

 

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