Un proyecto devorado por el mar: la historia del balneario olvidado cerca de Chapadmalal

Todavía yerguen las ruinas de varios proyectos balnearios de mediados del siglo pasado.

El lugar se llenó de graffitis e intervenciones urbanas.

25 de Agosto de 2026 12:00

Por Redacción 0223

PARA 0223

Sobre la acantilada costa bonaerense y al borde de la Ruta 11, un antiguo complejo de playa yace abandonado entre las olas al sur de Mar del Plata. Las míticas estructuras de piedra del barrio Santa Isabel, ubicadas camino a Miramar y en las cercanías de la Unidad Turística Chapadmalal, forman parte de las ruinas de viejos proyectos balnearios de mediados del siglo pasado.

Aquellas instalaciones surgieron ligadas a la histórica Estancia Santa Isabel y al auge del turismo social de las décadas de 1940 y 1950. Con el correr de los años, el icónico paseo gastronómico y comercial quedó completamente paralizado.

Qué pasó con el complejo de playa abandonado en Santa Isabel

La construcción de escolleras en los alrededores modificó de manera drástica la dinámica marina, haciendo que las mareas ganaran terreno y devoraran el frente de arena disponible. La falta de obras de infraestructura, sumada a la violencia del oleaje contra los murallones de contención, derivó en el paulatino colapso de las edificaciones de la costa.

Sin playas y con un severo deterioro estructural, el predio fue abandonado definitivamente durante la década de 1990. El paso del tiempo y la desidia terminaron transformando el histórico lugar recreativo en un desolado esqueleto de cemento y rocas.

El predio dejó de ser utilizado en los 90.

En la actualidad, las ruinas desgastadas por la salinidad muestran vestigios de sanitarios, locales y senderos que acogieron a miles de turistas en sus años dorados. El predio se convirtió en un imán para los amantes de la exploración urbana, luciendo impactantes murales y grafitis artísticos que adornan los viejos paredones derruidos. Sin embargo, el evidente estado de abandono genera una constante preocupación entre los transeúntes debido a los riesgos de derrumbe en la zona del acantilado.

En el interior de la estructura hay baños que no se pueden usar.

Los vecinos y agrupaciones de la zona iniciaron reclamos para exigir la puesta en valor del sector costero; mientras que en paralelo se impulsa la preservación del espacio para garantizar el uso público y libre de las playas. La franja se transformó en un punto de encuentro autogestionado para el esparcimiento al aire libre y la práctica de deportes acuáticos.

Las pintadas urbanas le dieron un toque distintivo.

El paraje de Santa Isabel conserva una atmósfera única de suspenso y nostalgia que atrapa a quienes transitan por el corredor sur marplatense. Los escombros sepultados entre la marejada representan un testimonio vivo del avance incesante del mar sobre las construcciones humanas. Mientras se debaten alternativas, las místicas piedras abandonadas continúan resistiendo el embate del paso de los años.

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