Brujas: el fenómeno teatral que nació en Mar del Plata
El fenómeno de la serie sobre la vida de Moria Casán nos lleva a repensar la relación de la diva con Mar del Plata. Entre sus grandes éxitos ligados a la ciudad, Brujas se consolidó como un hito absoluto en su carrera. Nacido en la costa atlántica, este fenómeno teatral indiscutible, con más de treinta años en cartel y dos millones de espectadores, marcó un antes y un después en la historia del espectáculo argentino.
En el verano de 1991, la marquesina del Teatro Atlas encendió una chispa que desafiaría el tiempo, las crisis económicas y los cambios culturales. Desde ese momento y desde esta ciudad, se dio inicio a un suceso irrepetible en la historia del espectáculo argentino: una obra que se grabó a fuego en el pulso de Mar del Plata y de la gente.
El verano que cambió la historia
El almanaque marcaba el 3 de enero de 1991. En la esquina emblemática de Luro y Corrientes, el viento atlántico característico de la ciudad traía consigo algo más que las expectativas por una nueva temporada. Sobre el escenario del Teatro Atlas, cinco mujeres se disponían a levantar el telón de una apuesta que, en los papeles previos, no tenía asegurada ninguna medalla de éxito rotundo.
El texto original provenía de España, firmado por Santiago Moncada y bajo el título de Entre mujeres. Sin embargo, fueron la precisa adaptación de Luis Agustoni y la visión comercial de Guillermo Bredeston y Carlos Rottemberg las que moldearon el material. Pero faltaba una pieza clave: el nombre. Fue Linda Peretz, por entonces esposa de Rottemberg, quien sugirió bautizarla Brujas, rescatando con ironía aquella vieja denominación con la que los varones solían catalogar a sus compañeras de vida. El acierto fue fulminante, la palabra generaba misterio y un imán irresistible para la platea.
Una alineación estelar e irrepetible
El quinteto original reunió nombres de pesos pesados con trayectorias completamente disímiles. Por un lado, Moria Casán, dueña de un carisma desbordante anclado en la revista y la televisión popular, por el otro, actrices de riguroso teatro de texto como Nora Cárpena, Graciela Dufau, Thelma Biral y Susana Campos. Esa fricción de talentos y universos generó una apasionada energía.
Lo cierto es que el resultado fue sorprendente: Brujas trascendió el hecho teatral para convertirse en un auténtico fenómeno social y popular de nuestra cultura.
Moria y Mar del Plata
Para Moria Casán, Mar del Plata jamás representó un simple destino laboral de verano, sino un refugio íntimo cargado de significado emocional, vinculado de forma visceral al mar, a los recuerdos de su trayectoria y a sus grandes consagraciones artísticas. “La One” ha sabido definir su retorno a La Feliz como una vivencia casi protectora, un reencuentro con los camarines que atesoran secretos, las marquesinas iluminadas de la costa y el pulso inconfundible de las noches marplatenses donde las ovaciones del público se fundían con el aire marino. Ese lazo profundo convirtió a la ciudad en algo más que una plaza teatral: fue el hogar donde nació este fenómeno llamado Brujas y el escenario fetiche que vio madurar una comunión indestructible entre la diva y la identidad estival de la costa atlántica.
Fue entonces que, aquel idilio personal se entrelazó de inmediato con el ADN cultural y turístico de Mar del Plata, transformando a la obra en una auténtica institución de la ciudad. Durante sus temporadas récord, asistir a una función de Brujas se consolidó como un ritual vacacional tan ineludible e identitario como caminar por la histórica Rambla, sentarse a comer unas rabas frente a la costa o atesorar la clásica fotografía con el mar de fondo. Para los miles de turistas que colmaban las salas veraniegas, en aquel entonces, elegir este clásico tras una larga jornada de playa era parte indiscutible de la experiencia marplatense, logrando que el suceso teatral trascendiera las fronteras de la platea para instalarse para siempre en la memoria afectiva y turística de varias generaciones.
El fenómeno Brujas
Estrenada con la premisa del reencuentro, Brujas gira en torno a cinco excompañeras de un colegio religioso que vuelven a verse después de décadas. Lo que comienza como una reunión nostálgica entre copas y complicidad, rápidamente muta en una noche de confesiones, reproches y viejos secretos que salen a la luz.
El suceso de la obra se sostuvo sobre una fórmula precisa que combinó humor, drama, amistad y una alta tensión emocional. Sin recurrir a grandes efectos escénicos ni artificios visuales, la propuesta apostó a una puesta austera: cinco actrices sobre las tablas, una mesa cargada de pasado y un libro capaz de interpelar de manera directa al público.
Consolidada como uno de los fenómenos más convocantes de la escena nacional, la obra acumuló más de tres décadas en cartelera, con temporadas agotadas de manera ininterrumpida y un vínculo histórico tanto con Mar del Plata como con Buenos Aires. Por sus funciones desfilaron más de dos millones de espectadores.
Producida en sus orígenes por Carlos Rottemberg junto al actor Guillermo Bredeston, la pieza se convirtió en un mojón de la historia teatral argentina. Atravesó todo tipo de coyunturas políticas y económicas del país, al punto de superar en años de vida a gran parte del público que la eligió en su final.
Aunque en la primera lectura el texto original les pareció desactualizado, el tiempo demostró que se trataba de una propuesta adelantada a su época, según contó en algún momento Nora Cárpena. El material llegó a manos de Rottemberg y Bredeston a través de Alberto Closas, pero fue el ya fallecido director Luis Agustoni, quien rediseñó la adaptación para otorgarle una perspectiva contemporánea, un pulso que renovó incluso durante el reestreno en plena pandemia.
Las elegidas
El proceso de gestación y armado del elenco estuvo marcado por dudas iniciales, ajustes de última hora y la intervención de figuras clave. La actriz Nora Cárpena señaló que el texto original estaba lejano a la idiosincrasia argentina. Cuenta también que, al pensar en el reparto, visualizó en televisión a Moria Casán y se lo propuso al productor Guillermo Bredeston. Casán recibió el libreto en el aeropuerto de Ezeiza antes de un viaje y terminó de aceptar la propuesta durante el vuelo al ver el nivel del resto del elenco.
Pero entre las primeras convocadas también figuraba Norma Aleandro, quien finalmente rechazó el proyecto por encontrarse comprometida con la obra Escenas de la vida conyugal.
En el caso de Graciela Dufau, ella dudaba en aceptar su personaje por considerarlo poco atractivo y consultó a China Zorrilla, quien le ordenó aceptarlo de inmediato. Años más tarde, tras una pausa en las temporadas, Dufau volvió a llamarla por cábala antes de reestrenar, obteniendo la misma respuesta categórica.
Thelma Biral destacó que la combinación del elenco dio un resultado imprevisto: antes del debut en Mar del Plata y sin campaña promocional, ya tenían todas las localidades vendidas y se formaban filas de dos cuadras en la boletería.
Los reemplazos en el tiempo
A lo largo de más de tres décadas de funciones ininterrumpidas, la maquinaria de Brujas demostró que su estructura dramática y su mística superan los nombres propios, exigiendo a lo largo del tiempo el talento de destacadas figuras que ingresaron como relevos para mantener vivo el fuego sagrado de la obra. Cuando el doloroso fallecimiento de Susana Campos en 2004 dejó vacante uno de los roles fundacionales del quinteto original, el ciclo de renovaciones se abrió paso con la incorporación de actrices de la talla de Leonor Benedetto y Fernanda Mistral, quienes aportaron su impronta en las reposiciones de la década del 2000. Posteriormente, en el histórico reestreno por el trigésimo aniversario y sus temporadas sucesivas, figuras como Sandra Mihanovich y Luisa Kuliok, esta última tomando la posta dejada por Thelma Biral, se sumaron al engranaje teatral, e incluso la pieza se animó a explorar un giro generacional total con una versión renovada protagonizada por Inés Estévez, Andrea Bonelli, María Socas, Viviana Saccone y Romina Ricci. Sin embargo, el engranaje del éxito también requirió de una precisión quirúrgica invisible al espectador, personificada en figuras clave como la actriz suplente Irma Ferrazzi, quien desde 1992 y tras acumular más de quinientos reemplazos, se convirtió en el reaseguro silencioso de que la función jamás se detuviera, consolidando entre recambios, ausencias y nuevas actrices una red de talento que mantuvo a este clásico eternamente vigente sobre los escenarios.
El adiós definitivo al mito
Luego de haber sobrellevado la pandemia de 2020 y reestrenado en 2021, más su presentación a través de las plataformas de streaming, Brujas llegó al final 34 años después de su estreno.
El propio Rottemberg manifestó su deseo de que Brujas se despidiera definitivamente durante la temporada de verano de Mar del Plata. pero no cualquiera, sino aquella donde la ciudad cumplió 150 años.
A pesar de los cambios de época, de escenarios y el recambio generacional, la esencia permaneció intacta, alimentada por espectadores que ni siquiera habían nacido cuando la obra debutó aquel verano.
La historia cerró su círculo perfecto cuando el espectáculo decidió retornar a su hogar fundacional: Mar del Plata. Allí, con funciones colmadas y la emoción a flor de piel, se concretó la despedida definitiva. La obra mantuvo parte del elenco original integrado por Moria Casán, Nora Cárpena y Graciela Dufau, acompañadas por las actrices María Leal y Luisa Kuliok.
No hubo falsas promesas de continuidad ni amagues de nuevas vueltas. Brujas se retiró de cartel convertida en leyenda viva, demostrando que cuando el talento, la complicidad y un texto honesto se abrazan, el teatro deja de ser ficción para convertirse en memoria colectiva.
Como bien lo definió la propia Moria Casán: “Éramos los Rolling Stones”. Su forma de reconocer que Brujas trascendió el hecho teatral hasta convertirse en todo un fenómeno social nacido en Mar del Plata.
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