La histórica marcha que Maradona encabezó en Mar del Plata por José Luis Cabezas

En medio del espanto que significó y fue el asesinato de José Luis Cabezas en Pinamar el 25 de enero de 1997, la figura de Diego Maradona emergió en Mar del Plata para exigir justicia, transformando su liderazgo popular en un histórico estandarte contra la impunidad.

Maradona junto a reporteros gráficos en la marcha por el asesinato de José Luis Cabezas en Mar del Plata.

22 de Agosto de 2026 08:03

El verano de 1997 en la costa atlántica argentina comenzó marcado por la tensión y el espanto. En las redacciones de los medios y en las calles de los principales centros turísticos, la noticia del crimen de José Luis Cabezas quebró por completo el clima habitual de descanso y temporada alta.

La democracia argentina, restaurada catorce años atrás, sufrió uno de sus golpes más duros. José Luis Cabezas, un reportero gráfico de 36 años y padre de una beba recién nacida, se transformó en el blanco del sector más oscuro del poder político y empresarial. Su único antecedente había sido fotografiar, un año antes en Pinamar, a Alfredo Yabrán, el poderoso empresario postal que hasta entonces evitaba mostrarse públicamente.

Los aberrantes hechos son más que conocidos: José Luis Cabezas integraba el equipo de reporteros gráficos de la revista Noticias y ese verano de 1997, mientras realizaba coberturas habituales de la temporada en Pinamar, el fotógrafo asistió a un evento social en la residencia del empresario Oscar Andreani. Al abandonar el lugar, un grupo comando lo interceptó en la vía pública. Los agresores lo capturaron, lo golpearon con severidad, lo inmovilizaron en el interior de su automóvil y lo asesinaron de dos disparos en la nuca. Minutos después, el vehículo fue incendiado por completo.

El atroz episodio paralizó a la opinión pública argentina. La modalidad del crimen funcionó como una advertencia mafiosa y explícita para toda la prensa del país. Pero también provocó una participación masiva de ciudadanos reclamando justicia en las calles.

Mar del Plata: La marcha que sacudió la desidia

A pocos días del atroz crimen, las calles marplatenses se convirtieron en el epicentro de la indignación nacional. Mientras realizaba la pretemporada de verano con Boca Juniors en la ciudad balnearia, Diego Armando Maradona decidió, fiel a su estilo, que no iba a quedarse en silencio.

Entre la muchedumbre, flanqueado por reporteros gráficos, periodistas y ciudadanos autoconvocados, el Diez marchó desde la zona de La Rambla hasta la Catedral, recorriendo la peatonal con el paso firme de quien se niega a mirar hacia el costado. Su presencia imán movilizó a miles.

Ante los micrófonos de los cronistas, Diego dejó caer palabras que resonaron como latigazos directos en la Casa Rosada: “Es una barbaridad, no se puede creer que en este país haya un hecho tan aberrante. Los argentinos tenemos que decirle al presidente y a todas las autoridades que se tiene que esclarecer. No queremos de ninguna manera que esto quede de recuerdo. Quiero una Argentina mucho mejor y esto hace que Argentina se parezca a Colombia y nosotros no somos como Colombia”.

Con la crudeza que lo caracterizaba, el ídolo popular exigió respuestas inmediatas al poder político: “Las autoridades tendrán que poner toda la carne al asador y darnos la tranquilidad que merecemos los argentinos”.

Un grito que trascendió el tiempo

Aquel paso al frente de Maradona en las calles de Mar del Plata no fue solo un gesto de compañerismo con la prensa, se transformó en un símbolo de resistencia colectiva contra la impunidad. Meses más tarde, en su despedida oficial del fútbol, el Diez volvería a recordarle al país que la memoria no se negocia.

El 25 de octubre de 1997, el césped del estadio Monumental albergaba mucho más que un Superclásico entre River Plate y Boca Juniors. Aquella tarde no solo significaba el último partido oficial en la carrera de Diego Armando Maradona como futbolista profesional, también se convirtió en el escenario de un gesto político que trascendió el ámbito deportivo.

En la previa del encuentro, que terminaría con victoria xeneize por 2 a 1, el capitán boquense pisó el terreno de juego portando un afiche con una consigna directa e ineludible: “No se olviden de Cabezas”. Con los brazos en alto y frente a las cámaras de todo el país, el Diez aseguró que el reclamo por justicia continuara latente, exactamente a nueve meses del homicidio que sacudió los cimientos de la democracia argentina.

El compromiso de Maradona con la causa no había sido un hecho aislado de aquel verano en la costa. Meses atrás, tras enterarse del crimen perpetrado en Pinamar, el astro había declarado ante los micrófonos de la prensa: “Es una barbaridad, no se puede creer que haya un hecho tan aberrante”.

Aquel posicionamiento público se mantuvo firme con el paso de los años. El 25 de enero de 2018, al cumplirse el vigésimo primer aniversario del asesinato del reportero gráfico de la revista Noticias, el propio Maradona recordó la fecha a través de sus redes sociales con un mensaje dirigido a los colegas de la profesión: “Yo he recibido muchos golpes, pero la memoria la tengo intacta. Quiero sumarme al homenaje de los muchachos de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina, en memoria de José Luis Cabezas, a 21 años de su asesinato”.

 

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