Sabías que Mar del Plata guarda una ciudad miniatura en el puerto
Construida en 1950 continúa siendo uno de los atractivos obligados para los chicos y grandes que los fines de semana se acercan a la Gruta de Lourdes.
Por Redacción 0223
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Llegar a la Gruta de Lourdes, subir las escalinatas y llegar a la sala donde al colocar una ficha cobra vida una ciudad en miniatura es, desde hace más de 75 años, una parada obligada para los marplatenses y turistas que visitan el lugar. La sala no es otra cosa que una réplica en miniatura de la Ciudad de Belén, el lugar histórico ubicado en Cisjordania, a unos 10 kilómetros al sur de Jerusalén, donde según la creencia cristiana nació Jesucristo.
La ciudad de Belén de la Gruta de Lourdes es una maqueta mecánica en la que, mediante la colocación de fichas, los visitantes pueden apreciar diferentes pasajes bíblicos, como en nacimiento del niño jesús, la llegada al establo de los “Reyes Magos”, reuniones en el Templo de Salomón o la torre Antonia.
Si bien la Gruta se fundó en 1937, fue recién en 1950 que la Ciudad de Belén tuvo vida. La construcción fue colectiva y estaba pensada no solo como un “atractivo turístico”, sino también como una forma más de acercar a la sociedad a la fé católica.
La Ciudad de Belén fue, como se señaló anteriormente, una construcción colectiva. Fueron los alumnos del entonces Colegio Industral los que realzaron todo el tendido mecánico y eléctrica que fueron supervisados de cerca por las Pequeñas Hermanas de la Divina Providencia, la congregación a cargo de la Gruta con sor Concetta Ghersi, “La Mamma”, madre superiora, a la cabeza.
Las piezas de la ciudad se realizaron en barro refractario y fueron pintadas a mano. El sistema de musicalización, ahora mediante usb era analógico al igual que la iluminación, que hoy es Led.
Desde 1950, el funcionamiento de la ciudad miniatura fue constante hasta que, por cuestiones propias de la instalación, los sistemas empezaron a fallar. En la década del 70 se realizó la primera modernización y cuando comenzó a fallar nuevamente, se redujeron los periodos de visita en principío solo a fines de semana. Luego, la tecnología que llevaba la ciudad “quedó vieja” y, por falta de presupuesto dejó de funcionar.
Este año, más precisamente durante el fin de semana largo del 25 de mayo, la ciudad de Belén volvió a cobrar vida tras un extenuante trabajo de modernización.
Hermanas de la Divina Providencia, las guardianas de la Gruta
Sor Concetta Ghersi llegó a Mar del Plata junto a cuatro hermanas pertenecientes a la congregación “Pequeñas Hermanas de la divina Providencia” provenientes de Italia en 1927, con una misión: asistir a la humilde y populosa comunidad del puerto de la ciudad. Por ese entonces, la mayor parte de los habitantes del puerto eran pescadores y trabajadores de la piedra, inmigrantes italianos.
Al llegar, las religiosas se encontraron con una serie de dificultades; la más notoria: el desconocimiento del idioma. Sin embargo, de a poco, supieron ganarse el corazón de los habitantes del lugar gracias a la tarea de asistencia educativa para mujeres que desarrollaban en ese sector de la ciudad. Pero “La Mamma” tenía un sueño: quería que la ciudad tuviera un santuario dedicado a la veneración de Nuestra Señora de Lourdes. Y no descansó hasta cumplirlo.
Las obras por las que luchó de manera incansable “La Mamma” comenzaron una década más tarde, en 1937, luego que Norberto Peralta Ramos, heredero del fundador de la ciudad, donara una parcela de tierra que había sido convertida en una cantera de la que a diario se retiraban minerales para la construcción. El terreno se encuentra delimitado por lo que hoy conocemos como las calles 12 de Octubre, Don Orione, Magallanes y Bosch, en el humilde barrio del Puerto y cerca del colegio “Inmaculada Concepción”, que también atendían ellas mismas. El proyecto y la ejecución estuvieron a cargo del conocido arquitecto Luis Cossa.
Si bien comenzó como un santuario, el espacio creció al punto de transformarse en una réplica de la Gruta de Lourdes francesa, con un gran anfiteatro al aire libre y una imagen de la virgen que emerge de entre la vegetación y las rocas de las que brota agua bendita
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