El día en que un goleador marplatense sorprendió al futbol del imperio británico al marcar un tanto histórico

En 1925, el amarre del imponente acorazado británico HMS Repulse transformó a Mar del Plata. Descubrí la inolvidable gesta deportiva donde un combinado local desafió a la tripulación inglesa, logró un gol histórico y demostró la garra criolla ante una multitud maravillada.

Los tripulantes británicos del HMS Repulse lanzaron un reto insólito: querían medir su destreza en un "picadito" de fútbol contra los locales.

8 de Agosto de 2026 15:14

En agosto de 1925, las sirenas de los barcos pesqueros hicieron temblar el puerto de Mar del Plata. No era una jornada cualquiera: empujado por las olas locales y las miradas atónitas de los más curiosos, amarraba en la Escollera Norte el gigante HMS Repulse. Aquella mole de guerra de 30 mil toneladas, famosa por su papel en la Primera Guerra Mundial, traía a bordo al mismísimo Príncipe de Gales, el futuro rey Eduardo VIII, en el marco de una visita de Estado organizada por el presidente Marcelo T. de Alvear. Mientras el heredero al trono viajaba en tren hacia la estancia de los Martínez de Hoz en Chapadmalal, el imponente navío transformó la tranquilidad costera en una auténtica fiesta popular.

Fútbol, barro y gloria en Plaza España

Movidos por la hospitalidad marplatense, los tripulantes británicos lanzaron un reto insólito: querían medir su destreza en un "picadito" de fútbol contra los locales. La Liga Marplatense aceptó el desafío con un fin benéfico: recaudar fondos para construir la Casa de los Deportes. Las autoridades cedieron la cancha de Plaza España y la respuesta popular fue absoluta.

El 23 de agosto de 1925, más de 2500 personas pagaron su entrada, las damas ingresaron gratis, y colmaron los tableros del estadio. El combinado marplatense salió a la cancha vestido con camiseta roja de vivos blancos y pantalón azul. En su formación destacaba la presencia de figuras como Victorio Sosa, Pedro Zubillaga, el prometedor juvenil José María Minella y el delantero Saturnino Martínez. Enfrente, vestidos de azul y ostentando en el pecho el escudo de la corona británica, alineaban los marinos ingleses con el arquero Reed a la cabeza.

Según algunas crónicas de la época, la prensa del momento anticipaba un panorama adverso para los clubes de la zona frente al cuadro inglés. Aunque se intentó gestionar la presencia de Boca Juniors para elevar el nivel competitivo, los de la Boca rechazaron la invitación por compromisos previos. Esto dejó el camino libre para que la selección marplatense, en plena etapa de consolidación institucional, fuera la encargada de jugar ese primer partido. Y tan mal no resultó.

El amague que hizo historia

Piedra fundamental de La casa de los Deportes.

Transcurrían 17 minutos del primer tiempo cuando la pelota encontró a Lorenzo Ratery en mitad de cancha. Con una visión magistral, el volante tiró un pase en profundidad para Saturnino "Saturno" Martínez, atacante del Club Independiente. "Saturno" durmió la pelota, esquivó a su marcador inglés con un amague preciso y desenfundó un remate cruzado pegado al palo derecho de Reed. Redes infladas, estallido en las tribunas y un hito grabado a fuego: era el primer gol de la historia de un equipo marplatense a un seleccionado británico. Ese solitario 1-0 selló la victoria definitiva. Aunque la ciudad lo proclamó héroe de inmediato, el humilde "Saturno" prefirió esquivar los homenajes esa misma noche argumentando su rechazo a los elogios.

Siete batallas y el empuje del rugby

Demás está decir que aquel enfrentamiento no fue único. Durante los 35 días que el acorazado permaneció en puerto, los marineros británicos disputaron siete encuentros futbolísticos contra seleccionados de la ciudad, arrojando un saldo asombroso para el deporte local: cuatro victorias marplatenses, un empate y solo dos derrotas. En otro de los choques memorables, la selección de la ciudad vapuleó a los ingleses por 5-0 con goles de Petrillo, Piovano, Barañano y Golfieri, al tiempo que el Club Atlético Mar del Plata se adjudicó la Copa Repulse tras vencer 2 a 1 en el duelo inaugural (la copa puede verse en la vitrina del Club).

El deporte marplatense presenció también los primeros pasos del rugby local. La oficialidad del buque traía el rugby grabado en el ADN y pactó un duelo histórico contra los empleados del Ferrocarril Gran Sur de Buenos Aires, quienes viajaron especialmente a la costa para medirse ante la tripulación. Esos choques de tackle y caballerosidad, presenciados por la colectividad británica local, significaron el empujón definitivo para la práctica de ese deporte en toda la franja costera.

Los demás deportes y el triste destino del gigante

Más allá de la redonda y la ovalada, la estancia del HMS Repulse derramó deporte por todos los rincones. Hubo torneos de atletismo improvisados sobre la tierra del puerto, desafíos de tiro al blanco, exhibiciones de polo y cruces entre los atletas del buque y la Marina Argentina, todo ambientado por la banda de música de la Royal Navy. Por su parte, el Príncipe de Gales esquivó el protocolo diplomático refugiándose en el Mar del Plata Golf Club de Playa Grande, jugando desde muy temprano sobre las barrancas de los links y comparando las lomas marplatenses con la campiña escocesa.

Más de 35 mil personas recorrieron las cubiertas del barco durante aquel mes inolvidable. El marplatense guardó con orgullo el recuerdo de aquellos marinos que un día desembarcaron para jugar al fútbol y, viniendo del país que había inventado aquel deporte, terminaron sorprendidos por la jerarquía criolla. Décadas más tarde, el 10 de diciembre de 1941, el HMS Repulse encontraría su trágico final al ser hundido por la aviación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. Sin embargo, para los marplatenses, el acorazado inglés siempre vivirá en aquella tarde de 1925: el día en que su imponente defensa cayó ante el amague de Saturno Martínez y el fútbol local tocó el cielo con las manos.

 

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